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Audi A5 Avant e-hybrid, el coche soñado por quienes pasan de los SUV

El A5 Avant es un familiar de 4,83 metros de longitud.

Pedro Urteaga

Determinar por qué en España las carrocerías familiares no gozan del predicamento que sí observamos en Alemania o Italia, por ejemplo, podría ser un buen tema para una tesis de sociología. Nuestro mercado sigue suspirando, sin embargo, por los SUV desde hace ya tiempo, aunque un puñado de irreductibles sigamos juzgándolos menos recomendables en general que las rancheras.

Después de conducir un modelo como el Audi A5 Avant, uno no puede sino ratificarse en su opinión, sobre todo cuando la versión que le cae en suerte reúne además los mejores argumentos para el usuario actual: sistema de impulsión híbrido enchufable, más de 100 kilómetros de autonomía eléctrica y etiqueta Eco, el lote perfecto si no fuera por el alto precio que se pide por él.

El familiar de Audi mide casi 4,83 metros de largo, lo cual también hay que tenerlo en cuenta a múltiples efectos, y cuenta con cinco buenas plazas, aunque la central trasera tiene los habituales inconvenientes: ser más dura y estrecha, además de tener la molestia del túnel de transmisión.

Las plazas traseras son amplias y cómodas salvo para el pasajero de la central.

El maletero es algo más pequeño en la variante enchufable (e-hybrid en la nomenclatura de la marca) que en el resto de la gama del A5 Avant. En lugar de los 476 litros del modelo de gasolina, o los 448 de los mild hybrid, aquí se dispone de 361, pero la cifra no corresponde con la capacidad real de carga, que es notable y solo se ve afectada en realidad por un umbral situado en posición más elevada.

Eso sí, hay que ser conscientes de que en el e-hybrid será normal que viajemos con los cables de carga en el maletero, lo cual merma ligeramente el espacio disponible para nuestro equipaje.

Maletero, con los cables de carga, del A5 Avant e-hybrid.

Como el Q5 del que hablamos en este canal hace pocas semanas, el A5 Avant e-hybrid incorpora un motor de gasolina de cuatro cilindros y otro eléctrico que desarrollan en conjunto 299 caballos, o bien 367 en la versión más deportiva del catálogo, denominada Black Line. La batería de alto voltaje tiene una capacidad útil de 20,7 kWh (25,9 brutos) y otorga más de 100 kilómetros de conducción puramente eléctrica, 102 exactamente en el Black Line que hemos probado nosotros.

Esta autonomía rara vez se consigue en el uso real del coche, pero debería bastar para realizar la mayoría de los trayectos diarios sin que intervenga el motor de combustión interna, siempre que -como recordamos cada vez que hablamos de un modelo plug-in- el usuario cargue previamente la batería. Como bien se sabe, este tipo de tecnología lleva consigo el ambicionado distintivo 0 emisiones de la DGT.

La recarga solo puede hacerse con corriente alterna de hasta 11 kW -el nuevo Q3 e-hybrid puede utilizar también corriente continua a 50 kW- y requiere de 2,5 horas para recuperar el 100% de la energía.

Vista lateral y de la zaga del imponente modelo alemán.

Comparado con el Q5 equipado con la misma tecnología, el A5 Avant e-hybrid presenta un depósito de gasolina menor, de 46 litros (frente a 55), de lo que resulta que la autonomía total en carretera, una vez consumido todo el carburante y la carga de la batería, no suele superar los 600 kilómetros.

A cambio, el break de Audi consume menos que su hermano de carrocería SUV cuando afrontamos un desplazamiento largo y la batería se halla vacía, más por cuestión de aerodinámica que de peso dado que ambos rondan los 2.200 kilos. En nuestro recorrido habitual de pruebas, el primero -incluso en esta variante de 367 CV- puede conformarse con 7 litros/100 km mientras que el Q5 de 299 CV difícilmente baja de los 8.

Una dirección deliciosa

Por lo demás, aunque la industria ha dado SUV soberbios que parecen desafiar las leyes de la física (entre ellos el propio Q5), la sensación de aplomo y la facilidad para digerir los cambios de dirección que ofrece un vehículo más pegado al suelo, cuando está sólidamente construido, es algo que no proporciona el mejor de los crossover. Parte de esta impresión hay que agradecer el trabajo de los técnicos de Audi para que la dirección progresiva del coche resulte más precisa y de mejor tacto.

El panel panorámico del salpicadero puede estar compuesto por tres pantallas.

A todas las cualidades reseñadas hasta aquí debemos sumar otros sellos característicos de la marca germana, como una factura general del coche irreprochable y, en este caso concreto, una silueta que nos parece de lo más atractiva, aunque esto va en gustos, naturalmente.

Entre toda la tecnología que puede incorporar el A5 debemos destacar los faros matrix led, que permiten ocho firmas lumínicas configurables, y unas ópticas traseras cuyos patrones de luz actúan como símbolos de advertencia para otros usuarios de la vía. 

En el interior encontramos un panel panorámico, de diseño curvo y tecnología OLED, que consta de un cuadro de instrumentos digital de 11,9 pulgadas, la pantalla central de 14,5“ y, dependiendo de la versión, un tercer display de 10,9” de uso exclusivo para el acompañante.

Mención de la motorización híbrida enchufable en la aleta delantera.

El modelo puede contar además con un techo panorámico divisible en segmentos y de oscurecimiento graduable o con un equipo de sonido Bang & Olufsen con dos altavoces integrados en cada uno de los asientos delanteros.

El A5 Avant, en su variante híbrida enchufable e-hybrid, está a la venta desde 64.910 euros en acabado Business, pensado para clientes de empresa, desde 68.510 en el denominado Advanced y a partir de 71.310 euros en el S Line. Completa la gama la versión Black Line, en la que el desembolso sube a 80.240 euros.

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