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Legalizar el aborto en Argentina, la revolución continúa

Argentina se prepara para debatir el aborto legal, seguro y gratuito

Argentina se prepara para debatir el aborto legal, seguro y gratuito EFE

Cuando una mujer decide abortar en Argentina busca una farmacia clandestina. Compra unas pastillas contra las úlceras gástricas –Misoprostol- y se las introduce en la vagina hasta que estas provocan la expulsión del feto mediante dolorosas contracciones y hemorragias.

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Cristian, Ángel, Paco

Hombres en la calle

Nuestro hombre se ha levantado con el guapo subido. Como en la canción Besos, de El Canto del Loco, combo que le pirra, por cierto. Se llama Cristian. Se dispone a salir a la calle a por tabaco y leche sin lactosa. Ah, y es heterosexual. Bueno, no lo tenemos claro; y en su intimidad no nos metemos, que dirían algunos, ¿verdad? Pero vamos, si no es hetero, lo parece (porque los hetero también lo parecen).

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De tan histérika histórika* (*Prestado de la canción de la gran Sara Hebe)

Escena del show `Deforme semanal´ de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer

Escena del show `Deforme semanal´ de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer

Hace unos días, en el chou feminista Deforme semanal de Isa Calderón y Lucía Lijtmaer, Marc Giró decía en un monólogo que las feministas claro que odiábamos a los hombres, y claro que queríamos venganza, y claro que claro que no queremos ser iguales a ellos, lo que queremos es ser más y mejores. Voy a dejar a un lado la cuestión de que Marc Giró hable como si él fuera una mujer. Ni yo ni nadie reparte los carnés del “ser mujer” -y lo que queremos muchas es sacarnos precisamente ese carné de encima-, pero lo que tengo claro es que Giró nunca ha sufrido ninguna de las violencias específicas que sufrimos aquellas personas que somos determinadas como mujeres por la cultura. Que dijera estas cosas me dio que pensar, y me dio algo de rabia, lo confieso.

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El feminismo como moda: confundiendo marketing y realidad

YANNIS VLAMOS / INDIGITAL.TV

YANNIS VLAMOS / INDIGITAL.TV

Últimamente se habla mucho del feminismo como moda, como si este fuera una camiseta que pronto acabará en el fondo del armario. El feminismo no puede ser una moda porque  ser feminista no es ponerte un eslogan o consumir una serie de consignas. No digo que eso no pueda ser un inicio. Digo que el feminismo es conductual, no estético.

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Defensa contra el macholopitecus

Swimming pool cocktail party, England, 1932. Via Tumblr (@yesterdaysprint)

Habitualmente, cuando salgo de la piscina siento clavadas algunas miradas curiosas. En los meses de pana y lana, antes de que las pieles se bronceen y las retinas se acostumbren a las carnes, el morbo por el cuerpo humano alcanza cotas más dignas de Oriente Próximo que de España en pleno siglo XXI. Como protesta, siempre intento no taparme con la tabla de espuma. Me repito eso: que ya estamos en el siglo XXI y, además, en una piscina pública. En mi delirio, incluso he llegado a plantearme si seré yo la acomplejada, la que se inventa ojeadas furtivas y análisis detenidos.

Por suerte, hoy se han despejado todas las dudas respecto a mi cordura.

Justo antes de cubrirme con la toalla, he sentido unos dedos en el hombro. El dueño era un señor que bien podría ser mi abuelo, con su gorro mal puesto y sus implantes dentales. Me ha sostenido la mirada desde el palmo que le faltaba para llegar a mi altura y ha silabeado, sin soltarme el brazo:

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Malasmadres

Happy Days de Susan Copich

Happy Days de Susan Copich

 

Fuimos niñas que no sabían no podían no querían.

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Los machistas-leninistas y los anarco-machos siguen sin conquistar el trabajo… doméstico

Bloque feminista en la manifestación del 1 de mayo/ Lucía Barbudo

Bloque feminista en la manifestación del 1 de mayo/ Lucía Barbudo

Ayer, uno de mayo, quizá alguien se sorprendiera al ver un bloque feminista incorporado a la reivindicación tradicional de los otrora hipermasculinizados movimientos obreros. Sí, me consta que algunos machistas-leninistas y algunos anarco-machos, fieles al espíritu de origen de SU movimiento y SU ideario político maricastaño, siguen prefiriendo no mezclar reivindicaciones -y todo esto a pesar de escribir estos onvres todos sus panfletos con la O y con la A y dar ruedas de prensa con la O y con la A, e incluso a pesar de hablar en las asambleas (fuera y lejos de las estructuras jerárquicas y verticales sindicales) con la A donde se ven ellos muy cuquis y se suenan más inclusivas y modernas.

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Los últimos neandertales

Concentración en la plaza del Cardenal Belluga por el asesinato machista cometido el pasado 11 de abril/ CARLOS TRENOR

Concentración en la plaza del Cardenal Belluga por el asesinato machista cometido el pasado 11 de abril/ CARLOS TRENOR

Hace unos 40.000 años desparecieron de la faz de Europa los últimos neandertales. Las causas de esta extinción son varias y los prehistoriadores las siguen estudiando. Lo único que se puede decir con claridad es que ellos y su modo de vida se extinguieron para siempre.

De igual modo que los neandertales se extinguieron tras una larga agonía, en pleno 2018 estamos viviendo la agonía de los otros neandertales: los neandertales sociales. Estos neandertales han dominado durante décadas la cultura, la sociedad y, en definitiva, cualquier espacio público o privado.

Pero a partir del nuevo milenio comenzaron a replegarse cuando los sectores oprimidos fueron conscientes de la situación de desigualdad que vivían. En los 90 un hombre que maltrataba a su mujer podía sentarse cómodamente frente a la televisión a ver sketches de Martes y Trece en los que otro hombre mataba a su mujer mientras el público reía a carcajadas. Esto reafirmaba el poder del maltratador sobre las mujeres.

Pero en 1998 el relato de Ana Orantes y su posterior asesinato nos hizo ver que la violencia de género no era algo gracioso, no era algo de lo que reírse. Era una lacra que hasta ese día en España se había ignorado. A partir de aquel día, cuando los maltratadores se sientan frente al televisor ven anuncios contra la violencia de género que les dicen a las víctimas que hay otra vida posible. Esto inquieta mucho a estos neandertales sociales que quedan en nuestra sociedad.

Aunque en televisión se siguen reproduciendo valores misóginos y patriarcales, en ciertos aspectos los neandertales del siglo XXI se han quedado huérfanos de aquella televisión machista de los años 80 y 90, por lo que han encontrado en Internet la manera de mantener vivos estos valores tan rancios.

A través de esta nueva herramienta se han creado multitud de grupos y foros donde, por ejemplo, se insulta, humilla y desprecia a las mujeres y colectivos LGTB con actitudes tales como subir sus fotos para reírse y juzgar su aspecto. En estos grupos los neandertales sociales se golpean el pecho dándose la razón unos a otros para autoengañarse y creer que lo que hacen es correcto.

Otra de sus cavernícolas acciones consiste en el acoso masivo a las figuras públicas, en especial mujeres que conciencian y crean un nuevo mundo, pues no solo no pueden soportar ver como el machismo más descarado está despareciendo, sino que tampoco ven con buenos ojos el surgimiento de una nueva cultura feminista y LGTB que desafía los valores tradicionales y crea perspectiva de género.

Esta mañana participé en los Encuentros de ElDiarioMurcia, un espacio donde distintas voces expusimos este acoso sufrido por parte de aquellos que no quieren aceptar que existen nuevas voces críticas y creativas más allá de la cultura rancia y patriarcal que siempre ha dominado.

Afirmaba Antonio Gramsci que "el viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos". Yo a los 'monstruos' he preferido llamarlos neandertales sociales, pues se trata de un espécimen que habita en una sociedad cada vez más cambiante y, al igual que los neandertales clásicos, ellos y su modo de vida están destinados a desaparecer para siempre.

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La Vida Moderna, el humor antiguo

La vida moderna Oh my LOL

Sábado noche. Unas estrellas, unas marineras y un poco de show. Parece un buen plan, pero no lo terminó de ser. Yo sabía lo que era La Vida Moderna, claro. Muchas noches, mientras leo o veo Youtube escucho como mi pareja ríe en el otro sofá. - ¿Qué haces?, - Viendo a Broncano y cía. Alguna vez me he puesto frente a la tablet para ver si les pillo el punto a estos tres chavales, hombres, cómicos, como queramos definirlos. Pero no. Que si gritos, que si “te chupo un pezón”, que si mucho bukake, que si muchos chistes sobre parejas, hombres, mujeres, bastante estereotipados. Ya sabéis, lo típico, a las mujeres nos encanta ir al IKEA y ellos se aburren mazo, ellos aman el fútbol y nosotras amamos el amor, el sacrificio y el romanticismo. En fin, por mucho que me digan que el programa mola yo es que no le acabo de pillar el punto.

Pero llegan los sábados, los planes de grupo y ahí que me planté en el  Teatro Circo para ver el “espectáculo”. Mucha gente joven, no tan joven, alguna bandera de “No al muro”. Bien, venga, sé positiva, me dije. Se apagan las luces y la gente aplaudía mientras yo preguntaba si se podía beber cerveza dentro. Sabía que iba a presenciar bastantes machiruladas, así que quería ponerme mi vacuna.

Entra Broncano, más aplausos. ¡Bien!, ¡el chico que asegura que es feminista porque hay mujeres en su programa! En La resistencia una mujer asiste como colaboradora cada 15 días... y en La Vida Moderna... ¿Ignatius es una mujer y no lo sabemos? Si no hay ninguna, no pasa nada, se hace un poco de autocrítica y ya está. Que también está bien no poder ir a la manifestación del 8M porque tienes un partido de tenis, pero no ridiculices a la gente que si va y que hace huelga, ¿no?

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Hablamos con Deskaradas Murzia: el feminismo subversivo y disidente de nuestra Región

Las Deskaradas/ 20millas

Deskaradas Murzia/ 20millas

DeskaradasMurzia ha venido a bajarle la erección al Patriarcado. Si desde los roles de género más tradicionales se nos quiere discretas y complacientes, un solo vistazo a la puesta en escena que tiene esta organización feminista las sitúa en un plano totalmente opuesto. Ellas son las que llevan las caras tapadas en las manis, van vestidas todas de negro y portan bengalas rojas que no dejan lugar a dudas: su feminismo es fiero. ¿Cómo surge Deskaradas? ¿Quiénes sois?

Deskaradas Murzia nace en septiembre de 2016, a raíz de un grupo de whatsapp de unas 50 personas que era de ámbito feminista y mixto, en el que se debatía sobre machismo, capacitismo, clasismo, racismo y comentarios opresivos en general.
El 28 de noviembre, tras haber coincidido varias integrantes el 25N, decidimos en asamblea formar un colectivo con unas bases y un modo de trabajo distinto al que se conocía en el movimiento feminista de la Región de Murcia. Creamos un nuevo grupo de Whatsapp, elegimos el nombre del colectivo en honor a la canción “Con tol deskaro” de Tremenda Jauría y comenzamos a trabajar. Desde ese momento hasta hoy, Deskaradas Murzia es un colectivo feminista no mixto interseccional, es decir, en contra de toda opresión que ejerce la sociedad.

En vuestro logo visualizamos ya una actitud política que se adivina subversiva: desafío al Sistema y también distanciamiento respecto de ese feminismo institucional y hegemónico que, por así decirlo, es más partidario de mantenerse en el marco de lo políticamente correcto, de lo tibio como estrategia política. Quizá por eso -y por coherencia con vuestros principios anarquistas- estéis cómodas trabajando en los márgenes. Estos márgenes no son sólo políticos, sino también físicos; en el Centro Social Okupado y Autogestionado de El Retal tengo entendido que es dónde celebráis vuestras asambleas. ¿Qué actividades realizáis dentro y fuera del CSOA El Retal? ¿Conviven bien el feminismo y el anarquismo?

En el CSOA hacemos charlas de formación en feminismo, antiespecismo, lgtbfobia, ect., eventos solidarios donde el dinero se destina a gastos judiciales, invitamos a otros colectivos y personas individuales a que expongan sus luchas, actos de empoderamiento femenino como el “Reggaetón Fest” o los “espacios soror”, siendo el colofón de cada actividad nuestro típico cenador vegano y no faltando nunca los brazaletes morados.

Fuera de éste, nuestro lugar está en la calle, siendo el bloque negro de las manifestaciones feministas y apoyando el resto de las luchas sociales de Murcia de forma interseccional y directa. También intentamos seguir un protocolo de actuación fijo y funcional con las víctimas de cualquier tipo de violencia de género y/o abuso sexual, creando con ellas un espacio seguro y de apoyo.

Dentro del espacio libertario que es El Retal y su anarquismo, Deskaradas se siente cómoda, segura y libre para organizarse y crecer en feminismo.

Decía Simone de Beauvoir que “No se nace mujer, se llega a serlo”, y sabemos por la Butler y otrxs autorxs de tradición foucaultiana que el género es una construcción social. Algunas feministas ven cumplidas en las mujeres trans sus peores pesadillas al constatar cómo una identidad de género sigue el protocolo que dicta lo que nos han enseñado que es la feminidad. Otras feministas diríamos que esto no es más que misoginia de toda la vida al relacionar el mostrarse/ser femenina con una muestra de debilidad o con rasgos inferiores o denostables. Vosotras hacéis todo un posicionamiento político sobre feminidad en vuestro look: os mostráis agresivas y belicosas, sois una amenaza para el Patriarcado y está claro que habéis venido a comeros al lobo pero, ¿qué vais a hacerle a Caperucita?

Desde Deskaradas creemos que cada mujer es libre de empoderarse en lo que quiera y como quiera, siempre que se trate de un empoderamiento real. Por ejemplo, aceptamos y apoyamos que las mujeres se maquillen (muchas de nosotras lo hacemos) siempre que lo hagan porque quieren y no como parte de una obligación de las mujeres. Para ello, es necesaria una deconstrucción previa que te ayude saber cuáles son las cosas que te oprimen y cómo se lleva a cabo esta opresión, para que cada una de nosotras sea capaz de elegir sin ser víctima de la manipulación patriarcal.
Sin embargo, queremos recordar que la feminista perfecta no existe. No eres más o menos feminista por no depilarte, maquillarte o usar tacones. Las feministas también hemos crecido en una sociedad patriarcal y somos víctimas de ello, por eso también podemos reproducir estos comportamientos, aunque llevemos 10 años deconstruyéndonos, y eso no significa fracasar en nuestra lucha.

Las Deskaradas/ Silvia C.B.

Deskaradas Murzia/ Silvia C.B.

El Movimiento Feminista es poliédrico y son muchos los temas que generan debate, invitan a la reflexión y a la revisión de quistes. Aunque existe consenso en lo que podríamos llamar un“acuerdo de mínimos”, también vivimos en una casi permanente confrontación de ideas y modelos en torno a lo que consiste el empoderamiento femenino. La prostitución y la pornografía son, sin duda alguna, dos de las cuestiones que más controversia suscitan, ¿cuál es vuestro posicionamiento político al respecto? ¿En qué feminismo os ubicáis?

Deskaradas tiene como meta un feminismo interseccional en el que caben todas las mujeres, incluidas las trabajadoras sexuales de todo tipo, sin embargo todavía no hay un posicionamiento común.

Ciento setenta países participaron el pasado 8M en el Paro Internacional de Mujeres: la huelga internacional feminista más multitudinaria y participativa de toda la historia por la lucha de los Derechos de las Mujeres en distintos ámbitos. Teniendo en cuenta cómo se trabajó, organizó y desarrolló la manifestación del 8M en Murcia (recuerdo a quien no lo sepa que la Policía Nazional por mandato del Delegado del Gobierno acabó agrediendo a mujeres al término de la manifestación en esa su particular forma de reproducir la violencia machista doméstica en las instituciones), ¿qué valoración hacéis del 8M y qué opinión os merece el Movimiento Feminista en Murcia?

La desastrosa manifestación del 8M, en cuanto a organización, es el vivo reflejo del movimiento feminista de Murcia, nada inclusivo y sólo centrado en ser cabeza de prensa. Mujeres excluidas y que no se sienten cómodas con el movimiento feminista blanco y burgués que se establece en la Región, que no es interseccional ni da voz al resto de mujeres que nunca la han tenido ni la tienen.

Es importante remarcar que en la propia manifestación se olvidó la lucha y que no tenemos nada que celebrar, haciendo de ésta una fiesta, invisibilizando los cánticos y reivindicaciones. También se hizo visible la falta de sororidad cuando no se atrevieron a cruzar las vías, siendo éstas el final de la manifestación, y leyendo el manifiesto mientras la policía cargaba con una parte de las mujeres que allí estábamos.

Precisamente por la propia idiosincrasia del feminismo como ideología y movimiento social es forzoso replantearse muchas cuestiones sujetas al momento histórico, social y cultural que estemos viviendo y de otras corrientes políticas que puedan influir en su devenir. La pluralidad de voces y las distintas disidencias hacen que el feminismo tenga una naturaleza de constante construcción y deconstrucción. Y, por supuesto, no está exento de críticas. En cuanto tanto a forma como a contenido, ¿cuáles consideráis que son las grandes carencias del feminismo?

Como ya hemos comentado, los principales problemas son la falta de sororidad, interseccionalidad, activismo de calle y acción social.

Y ya para finalizar, las redes sociales ofrecen un espacio gigantesco con multitud de foros que actúan como generadores de opinión propiciando y favoreciendo improvisadas alianzas. Estas espontáneas altavozas y megáfonas denuncian y visibilizan las violencias y agresiones contra las mujeres (la campaña #metoo quizá sea un buen ejemplo de esto), pero también posibilitan el crecimiento exponencial de la divulgación de un feminismo que trasciende el marco más teórico y académico. En este sentido, vosotras que sois jóvenes millennials, ¿qué referentas encontráis en las redes sociales?

Como colectivo no tenemos referentes en redes sociales, ya que para nosotras la función de éstas es exclusivamente de difusión e información, siempre sin olvidar que la verdadera lucha está en la calle y no en el ciberactivismo.

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