eldiario.es

Menú

Carta a mi compañero y amigo Joaquín Sánchez, `el cura de la PAH´

"Sean estas cifras o no mejorables, lo cierto es que, objetivamente y de forma cierta, este aumento permitirá ganar poder adquisitivo precisamente a los salarios más bajos"

- PUBLICIDAD -

Leo con bastante preocupación y tristeza las duras palabras que una persona como Joaquín Sánchez, `el cura de la PAH´,  al que admiro y guardo un gran afecto, dedica desde una carta abierta publicada en el eldiario.es, a los secretarios generales de UGT y CCOO con motivo de la firma del reciente acuerdo para elevar progresivamente el salario mínimo interprofesional (SMI) en nuestro país.

No es, en mi opinión, con decepción y desconfianza con que debería percibirse un acuerdo que, aunque también nos hubiera gustado –cómo no- fuese mejor, va a ser útil a los trabajadores y trabajadoras para avanzar en muchas y diferentes cosas.  

En primer lugar, para marcar una pauta distinta en el diálogo social, tras haber padecido siete años de infructuoso desprecio por parte del Gobierno de la nación. Dejamos meridianamente claro que no nos conformamos con ser “consultados” y que, si nos sentábamos, no sería para otra cosa que no fuera negociar mejoras y recuperar derechos. Y esta subida del salario mínimo, aunque nos parezca poca, mucha o regular, es indudablemente un primer paso que hemos dado en ese sentido.

En segundo lugar, tampoco puede desdeñarse así como así, el haber conseguido mover las posiciones gubernamentales desde la congelación del SMI decretada en 2012 hasta el 20% que, en total, va a subir en los próximos tres años. Hablamos de que en 2020, y acumulando la subida del 8% de 2017, habremos conseguido un incremento de hasta casi un 30% en solo cuatro años, alcanzando los 990 euros al mes en 12 pagas, es decir, 226 euros más respecto al salario mínimo mensual de 2016.

Sean estas cifras o no mejorables, lo cierto es que, objetivamente y de forma cierta, este aumento permitirá ganar poder adquisitivo precisamente a los salarios más bajos, los que más lo necesitan, puesto que será hasta cinco veces superior al incremento acumulado del IPC  que se prevé para los próximos años.

Sin un mejor SMI, que sirva de palanca, nos sería mucho más difícil trasladar a todas las rentas del trabajo –incluidas pensiones, prestaciones por desempleo, etc.-, incrementos generalizados

Y, en tercer lugar, hay que recordar que se trata de la fijación de un salario mínimo, no máximo; no es éste sino un suelo más digno sobre el que empezar a pelear, convenio a convenio, y sector a sector, retribuciones más justas, retribuciones que permitan a los trabajadores y trabajadoras participar de la riqueza y los beneficios que, sin ellos, ninguna empresa podría generar.

Por supuesto, todo ello no contradice el hecho de que vivir con esos escasos mil euros al mes seguirá siendo extremadamente difícil. No solo somos conscientes de ello, lo vivimos de cerca como cualquier hijo de vecino, en nuestra familia, entre nuestros amigos, con las personas que a diario vienen al sindicato, o en las empresas que visitamos. Más difícil aún si, como les sucede a cientos de miles de personas, trabajando a tiempo parcial, como fijo discontinuo o de forma eventual, ni siquiera se llega a ese mínimo.

Ahora bien, ¿hubiera justificado eso no llegar a ningún acuerdo y mantener el SMI actual o que el Gobierno aprobara por su cuenta la exigua subida que nos planteó inicialmente? No lo creo. Del mismo modo que tampoco creo que sin un mejor SMI, que sirva de palanca, nos sería mucho más difícil trasladar a todas las rentas del trabajo –incluidas pensiones, prestaciones por desempleo, etc.-, incrementos generalizados como los que estamos luchando por conseguir.

Ésas son sencillamente las razones por las que mi sindicato ha decidido rubricar este acuerdo para elevar el Salario Mínimo en nuestro país, y lamento profundamente que haya quien intente insinuar otras, porque con ello empañan muy injustamente el esfuerzo que cada día las personas que conformamos UGT hacemos por conseguir una sociedad más igualitaria, más solidaria, más inclusiva.

Está claro que es también innecesario tener que recordar esto a alguien como Joaquín, que sabe bien lo difícil que es caminar a contracorriente; y lo importante que son la constancia y la unidad en las carreras de fondo.

*Antonio Jiménez Sánchez es secretario general de UGT de la Región de Murcia

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha