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REGIÓN DE MURCIA

El fuego, negocio o destrucción. Por la recuperación del medio natural

Estos días con el incendio de la operación Púnica, todo está que arde. Pero también nuestros montes vuelven a quemarse, y esto, que es una tragedia natural, un crimen, se ve agravado con la nueva legislación sobre bosques y espacios naturales que vuelve a autorizar la construcción en zonas quemadas. Ley sobre espacios protegidos naturales aprobada muy recientemente por el PP y que favorece la especulación urbanística.

Para un partido como Altertiva Socialista que tiene vocación e implantación rural y que gobierna municipios rurales, este asunto es capital. Está en nuestro ADN y no sólo como ecosocialistas, sino como personas implicadas en la lucha contra el despoblamiento rural y la reivindicación de los derechos de las personas que habitan en nuestros pequeños pueblos. Transferidas a las autonomías las políticas de protección forestal y de lucha contra el fuego, los años de gobiernos de la derecha en la mayor parte de ellas han sido capitales para limitar y privatizar medios contra el fuego. Pero es que autonomías con gobierno del PSOE no han ido a la zaga en los recortes.

Donde más se ha recortado ha sido en prevención, en limpieza y conservación de montes. Los trabajos de desbroce, limpieza y clareo de bosques para protegerlos y la vez generar energías alternativas han sido olvidados, y mientras tanto, las comunidades rurales despoblándose por falta de empleo y jornales para vivir. Los bosques no se pueden conservar si las personas del entorno rural no se ocupan de ellos y les suponen una fuente de ingresos y de vida, como ocurría históricamente. Ya no hay necesidad de leña para cocinar, pero sí para combustible y para generar energía alternativa.

Al erario público le resulta más barato limpiar montes que apagar fuegos, pero en algunos lugares apagar incendios es negocio, la regeneración es negocio, construir después del quemado es más negocio. Los montes que arden, muchos son de las famosas repoblaciones de Franco en "los años del hambre”. Las décadas de los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado. Monocultivo de pinos que son pólvora esperando una mecha, y además sin freno natural como es lo que en algunos lugares serranos se llama el “monte negro”, es decir, chaparras y encinas que en centro-sur del Estado Español, son el mejor de los cortafuegos.

Doy un grito desesperado en favor de volver a los montes comunales, de menores o municipales

Los montes arden porque de forma irresponsable se ha permitido construir urbanizaciones en medio de pinares, en lugar de hacerlo en los núcleos urbanos de nuestras serranías. Se ha construido ilegalmente sin control y encima con permisividad. Muchas personas de las ciudades –excepto los interesados- desconocen que muchas de las viviendas que hay que proteger del fuego y salvar mientras arden nuestras selvas, son ilegales. Son un peligro. Urbanizaciones y chalets construidos sin licencia, en ocasiones fruto de corrupción o coacción contra los alcaldes –que ocurre- de personas ajenas al medio.

¿No sería mejor repoblar pueblos? Ampliar pueblos pequeños y muy hermosos, con un crecimiento lógico, respetuoso y ordenado en lugar de depredar montes y pinadas. Me pregunto. Los montes arden porque se ha apartado a la población rural de la gestión del monte. ¿Por qué no existan ya casi montes comunales, municipales? Cuando comenzó la dictadura franquista, los vencedores usurparon miles de hectáreas de monte, adjudicándoselas, y tales usurpaciones siguen en manos de propietarios ilegítimos. El bosque puede ser fuente de vida, riqueza y reparto, pero si es de gestión municipal, mejor.

Hay un ejemplo de libro en España y es la provincia de Soria. La mayor parte de los montes sorianos son comunales y esto convierte a Soria, una provincia con grandes masas boscosas, en uno de los territorios con menos incendios forestales. Las autonomías convertidas en diecisiete entes centralistas con una burocracia ávida de acumular competencias, están siendo nefastas a la hora de gestionar la naturaleza. Por tanto doy un grito desesperado en favor de volver a los montes comunales, de menores o municipales, o como les queramos llamar, y formar entidades autóctonas de gestión como la Comunidad de la Sierra de Albarracín, pero mejor y más democráticamente gestionadas, que es posible.

Lógicamente debe haber apoyo y financiación, y por cierto, resultará más barata. Con unos servicios forestales y de ingeniería de montes públicos, autonómicos o centrales, pero al servicio de las municipalidades serranas o con riqueza natural. Lo primero y urgente es derogar la ley de montes y parques naturales y nacionales de la derecha. Tras la derogación de la ley hay que ponerse a trabajar con los municipios rurales y con riqueza forestal. Educar en civismo y conservación, cuidados y gestión económica social de la naturaleza. Un socialismo comunal rural, autogestionario y solidario a la vez. Perseguir y denunciar la especulación urbanística en nuestros montes y espacios naturales con tanta contundencia como ya se hace en ciudades y costas. Para todo esto, Alternativa Socialista prepara en Zamora una conferencia del mundo rural y los pequeños municipios. Para presentar alternativas y exigir cambios y solidaridad con el mundo rural, que por cierto, nos fabrica algo tan importante como es el oxígeno. Entre otras muchas cosas.

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