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Cómo un camino de servidumbre ha enfrentado a dos pedanías murcianas contra una armamentística: “Esto es una cacicada”

Vecinos retirando la valla que corta el camino de servidumbre entre Javalí Viejo y Javalí Nuevo

Elisa M. Almagro

8 de octubre de 2026 00:07 h

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Medio centenar de vecinos de las pedanías murcianas de Javalí Nuevo y Javalí Viejo han paralizado temporalmente el cierre del camino que quedará para uso exclusivo de una empresa armamentística de la zona, Rheinmetall-Expal. Los vecinos han perdido su conexión peatonal después de que el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Murcia ordenasen de forma unilateral el cierre “por motivos de seguridad ciudadana y defensa nacional”.

Lo que comenzó como un encuentro entre vecinos con medios de comunicación fue escalando hasta convertirse en una concentración improvisada en la que, al grito de “¡obra ilegal!”, vecinos de todas las edades han comenzado a zarandear el vallado, para después retirarlo de forma definitiva.

“¿Dónde está la licencia de obra? Solo tienen permiso para un vallado y están abriendo un socavón para construir un muro”, denuncia José Francisco Navarro, expedáneo de Javalí Viejo y uno de los portavoces de la plataforma vecinal. El decreto por el que el consistorio murciano autoriza a Rheinmetall el corte del camino autoriza, concretamente, “la ocupación de la vía pública para la instalación de vallado y puertas para limitación de acceso a la fábrica de pólvora”. Este medio ha preguntado al Ayuntamiento sobre la existencia o no de una licencia de obra, sin éxito.

“Tengo que ir a Javalí Nuevo porque mi hermana está empotrada en una cama, desde que se cortó el camino no puedo ir a cuidarla”, lamenta Josefa, una vecina de 74 años de Javalí Viejo, al tiempo que señala que no existe transporte público que comunique de forma directa ambas pedanías: “Te llevan a Alcantarilla [un municipio colindante] y de allí a Javalí Nuevo”.

La petición de clausura de este camino fue ratificada por el Ministerio de Defensa, que encomendó al Ayuntamiento de Murcia su puesta en marcha. El cierre, tal y como denuncia la alcaldesa pedánea de Javalí Nuevo, María Jesús Barquero, se hizo a espaldas de las dos poblaciones: “Se lo han comunicado a la Junta de Hacendados, a Bomberos, a Patrimonio, a Tráfico y a una asociación de regantes. Pero no han avisado a las dos pedanías afectadas”.

El camino por el que los vecinos están cruzando a pie las dos pedanías, de doble sentido al tráfico y sin arcén. Al fondo, la armamentística

Un quebradero de cabeza no solo para la población local, también para los regantes. “Debajo del camino pasa la acequia de Churra la Nueva y la de La Aljufía. El tablacho de riego sale por la portería de la fábrica y pasa por debajo, ¿nos van a dejar entrar a abrir la llave de riego cada vez que necesitemos agua?”, señala Pedro Antonio, propietario de una parcela.

Una hora antes de lo sucedido, en una plaza de Javalí Viejo, los vecinos han comenzado a recoger las primeras firmas en contra del cierre del camino: “Queremos ejercer un poco de presión al Ayuntamiento. No pueden dar permisos [de cortar la vía] sin contar con la gente del pueblo”, explica Antonio, residente de la pedanía, hoja de firmas en mano.

Mientras el camino permanece cerrado, la única vía alternativa para los vecinos es una estrecha carretera de doble sentido y sin arcén, que añade un par de kilómetros al recorrido original: “Vengo todos los días a trabajar, a dar gerontogimnasia a los vecinos. Antes cruzaba la servidumbre y llegaba en un momento, pero ahora tengo que ir por la carretera con coches pasándome al lado a 70 kilómetros por hora”, señala Natalia, otra afectada.

Una alternativa podría tardar más de un año en llegar, tal y como señala el propio decreto del Ayuntamiento: “En el plazo máximo de doce meses desde la notificación de la autorización, el promotor deberá presentar ante el Ayuntamiento la correspondiente solicitud para la tramitación del proyecto del itinerario peatonal alternativo comprometido”.

“Rheinmetall se ha comprometido a promover y habilitar este itinerario alternativo, cuyo trazado previsto discurrirá por el perímetro de las instalaciones e incluirá una acera dotada de iluminación. La empresa asumirá íntegramente la redacción del proyecto, la ejecución de las obras y su financiación”, han detallado desde el consistorio murciano.

600 puestos de trabajo

Desde el Ayuntamiento de Murcia aseguran que el cierre del camino de servidumbre viene motivado por una ampliación de las instalaciones de la fábrica: “La ampliación de la capacidad industrial implica la puesta en marcha de nuevas instalaciones y la definición de nuevas zonas de seguridad. Estas nuevas necesidades hacen necesario comunicar directamente los dos recintos de la fábrica, actualmente separados por un camino abierto al tránsito peatonal”.

“El crecimiento previsto de la fábrica permitirá además incrementar de forma importante su actividad y empleo. Actualmente, trabajan en estas instalaciones alrededor de 400 personas y la ampliación prevista permitirá alcanzar cerca de 1.000 trabajadores en los próximos tres años, lo que supone la previsión de cerca de 600 nuevos empleos que contribuirán a dinamizar la economía de Javalí Viejo y de su entorno”, adelantan desde el consistorio.

Una convivencia incómoda

La barca con la que los vecinos cruzaban ambas pedanías, en el mismo tramo que ahora corta la empresa armamentística

Existen registros de la pedanía de Javalí Viejo desde finales del siglo XIII, y los primeros documentos de la Fábrica de la Pólvora no aparecen hasta mediados del siglo XVIII. El camino de paso, entonces, era a través de una barca, puesto que aún no se habían soterrado las acequias que separaban ambos municipios. Pero el recorrido fue el mismo, incluso cuando se instaló más tarde el histórico camino de servidumbre que ahora corta el complejo.

Ya en la Guerra Civil, la Fábrica de la Pólvora sufrió una serie de bombardeos, pero no fue hasta los años 70 cuando se comenzó a considerar apartar a las instalaciones de la población local. Un proyecto por el que el Ministerio de Defensa llegó a adquirir unos terrenos para efectuar el traslado, pero que se truncó tras el descenso de la producción de la pólvora, y lo que entonces se pensaba que sería el cierre de la Fábrica.

La historia reciente entre las dos poblaciones murcianas y la armamentística ha estado marcada por los ruidos, los olores intensos y los accidentes laborales. El pasado año una deflagración en las instalaciones del complejo provocó la muerte de un trabajador y dejó varios heridos. Entonces fuentes consultadas de UGT muy próximas a los delegados sindicales de la fábrica aseguraron que estaba operaba con “una elevada carga de trabajo” y “a un ritmo fuerte”. “El volumen de actividad y producción que llevaban”, detallaron las fuentes sindicales, “era alto desde hace mucho tiempo, y se había convertido en algo normal”.

“Soportamos cuando hay pruebas de pólvora, una vez al mes pegan cañonazos enormes. Si la detonación es pequeña te molesta en el oído, pero cuando es un obús te deja sordo unos cuatro o cinco segundos”, detalla el antiguo pedáneo.

“Estamos acostumbrados a lidiar con esto. Ya desde pequeño, estando en clase, recuerdo como temblaban los cristales de las ventanas cada vez que hacían una prueba”, describe Samuel, un joven residente en Javalí Viejo.

Pero el ruido de la fábrica, para los vecinos que viven pared con pared, es “incesante”: “Ahora fabrican también por la noche, es como el motor de un avión. Nos está resultando imposible dormir”, describe una vecina que vive a escasos metros y prefiere no identificarse.

A esto hay que sumarle los fuertes olores que emanan del complejo al anochecer, y que se extienden por todo el complejo: “Volviendo de hablar con el director de la fábrica sobre el cierre del camino de servidumbre tuve que subir las ventanillas del coche por el olor a éter, que me hacía toser. Y así siempre”, explica la alcaldesa pedánea.

Dudas sobre uso de tecnología israelí

Un informe del Centre Delàs que publicó el pasado mes de marzo elDiario.es analiza la aplicación del Real Decreto-ley aprobado en septiembre de 2025 para limitar las relaciones armamentísticas con Israel. El estudio concluye que la norma no ha supuesto el fin de estos vínculos y señala que continúan vigentes contratos con empresas de la industria militar israelí por un valor cercano a 1.200 millones de euros, entre ellos los relativos a los misiles Spike LR2 y al sistema SILAM (Sistema de Lanzacohetes de Alta Movilidad).

El informe 'Opacidad y desinformación en las relaciones armamentísticas entre España e Israel' apunta que el contrato del SILAM, valorado en cerca de 700 millones de euros y adjudicado al consorcio Escribano y Rheinmetall-Expal, plantea dudas sobre el uso de tecnología israelí. Aunque las empresas encargadas del proyecto han propuesto una alternativa nacional para sustituir los componentes de la empresa israelí de tecnología militar y defensa Elbit Systems, el Centre Delàs reclama al Ministerio de Defensa que aclare si esa tecnología podría seguir incorporándose de forma indirecta a través de la filial alemana de Elbit o del programa EuroPULS.

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