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El barrio navarro de los cuatro alcaldes, sin centro de salud ni colegio: “Todos se olvidan de nosotros”

Imagen del barrio de Erripagaña

Rodrigo Saiz

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En las pasadas elecciones municipales del 28 de mayo de 2023, los vecinos del barrio navarro de Erripagaña tuvieron que desplazarse a cuatro municipios diferentes para votar. En la campaña de esas mismas elecciones los diferentes partidos políticos tuvieron que cerciorarse bien del código postal antes de organizar un acto de campaña en el barrio para acertar a la hora de dirigirse a su electorado y no a los vecinos del municipio de al lado. Es una de las particularidades del barrio de los cuatro alcaldes, Erripagaña, donde sus 12.500 vecinos se dividen territorialmente entre Pamplona, Burlada, Huarte y Valle de Egüés. Ahora, los alcaldes de estas cuatro localidades han acordado que los vecinos puedan votar por adherirse a un único Ayuntamiento y poner fin así a más de diez años de falta de servicios básicos como un centro de salud, un colegio, una escuela infantil o un polideportivo.

Este barrio, que se comenzó a edificar en 2011, está situado en la comarca de Pamplona, en la frontera de este municipio con Burlada, Huarte y Valle de Egüés. En las más de 4.000 viviendas construidas sobre las 80 hectáreas de superficie del barrio habitan sobre todo familias y personas jóvenes, que denuncian la falta de dotaciones municipales. “Somos cuatro esquinas de cuatro municipios y al final todos se olvidan de nosotros”, lamenta Alberto Errea, de la Asociación Vecinal de Erripagaña, que lleva años reclamando soluciones a los cuatro consistorios.

“El centro de salud que nos corresponde a mí y a mi pareja es el de Mendillorri (barrio de Pamplona), pero la niña tiene la pediatra en el centro de salud de Sarriguren (uno de los diez concejos que conforman Valle de Egüés)”, protesta Eduardo, vecino de Ermitagaña. “Te obligan a ir en coche porque andando se tardan unos 30 minutos y hay poca frecuencia de autobuses”, añade. Y es que Erripagaña, pese a pertenecer a cuatro municipios, tiene “problemas” de accesibilidad con todos ellos. De Burlada le separa el río Arga, de Huarte un polígono industrial, se Valle de Egüés una ronda, mientras que de Pamplona la carretera PA-33.

La construcción del centro de salud estaba prevista por parte del Gobierno de Navarra para el 2023, pero finalmente se ha retrasado hasta el 2027. “Estamos seguros de que si hubiésemos pertenecido a un único municipio, ese ayuntamiento hubiera presionado para acelerar los plazos”, señala Alberto Errea, de la asociación vecinal, que llegó incluso a plantear la opción de constituir un municipio independiente, cuestión que quedó descartada por la falta de ingresos propios.

Otra de las grandes reivindicaciones vecinales es la construcción de un colegio y una escuela infantil. “Aquí vivimos muchas familias con hijos pequeños, y cada vez somos más porque se siguen construyendo viviendas, pero en función de la calle en la que vivas tienes que llevarlos a un municipio o a otro”, indica Maitane. Y es que la división territorial del barrio provoca que muchos vecinos, teniendo más cerca el colegio público de Mendillorri (Pamplona), tengan escolarizados a sus hijos en el de Burlada por ser el que les corresponde por código postal.

La única instalación municipal con la que cuenta el barrio se encuentra en la avenida Erripagaña. Se trata del Estadio de Fútbol Municipal de Burlada y los niños y niñas de Pamplona lo pueden contemplar desde los balcones de sus casas, pero no tienen prioridad para matricularse en sus actividades. 

Tras varios años de reclamaciones, los vecinos han logrado que los cuatro alcaldes (tres de EH Bildu -Pamplona, Burlada y Huarte- y una de UPN-Valle de Egüés) hayan acordado abrir un proceso de participación para que el barrio sea asumido por un único consistorio. “Ya era hora”, celebra un vecino al conocer la notica. “Hasta ahora nunca se ponían de acuerdo sobre a quién correspondía ofrecer ciertos servicios y al final los perjudicados siempre son los vecinos”, añade.

El plan acordado incluye una primera fase de estudio en la que los cuatro ayuntamientos deberán valorar si pueden asumir el coste de gestionar un nuevo barrio. “En principio la cosa debería estar entre Pamplona y Burlada, ya que Huarte y Valle de Egüés ya han dicho que no quieren”, explica Alberto Errea. Posteriormente los ayuntamientos interesados organizarán foros con los vecinos para mostrarles sus propuestas para el barrio y, finalmente, se organizará una votación para que los habitantes del barrio voten. Se espera que se celebra en abril de 2025.

Si bien el municipio que cuenta con un mayor porcentaje del territorio es Burlada, en una consulta realizada por la Asociación Vecinal de Erripagaña hace tres años, la opción preferida por la mayoría del vecindario fue la de pertenecer a Pamplona. “Es el municipio más grande de los cuatro y en principio debería ser el que más recursos podría ofrecer”, señala Izaskun, vecina del barrio. Los cuatro ayuntamientos también han firmado un acuerdo de colaboración para distribuirse labores como la limpieza o la seguridad de las calles mientras no se celebra el proceso participativo.

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