“Es muy recomendable en estas etapas”: un fisio desmonta los mitos sobre el entrenamiento de fuerza en adolescentes
Cada vez parece más frecuente cruzarse con grupos de adolescentes en el gimnasio compartiendo rutinas de pesas y barras, debido al auge de la cultura gymbro, amplificada por ciertos influencers que ensalzan en redes sociales el culto al cuerpo y la hipertrofia ligados al crecimiento personal o al éxito. Ante esta creciente afición, es frecuente la duda de si este tipo de ejercicio físico con cargas puede afectar al desarrollo de quienes todavía están en fase de crecimiento, pero la evidencia científica y la práctica clínica dan un mensaje de tranquilidad.
“Es una idea que siempre ha rondado, que si levantabas peso no ibas a crecer o te ibas a quedar pequeño, pero hace tiempo que se desmitificó”, asegura el fisioterapeuta Gabriel Leguizamón de Dycare, especializado en rendimiento deportivo. “Esto se creía porque se decía que la epífisis de los huesos, que es donde están las placas epifisarias y los cartílagos de crecimiento, se iban a dañar levantando mucho peso, pero la verdad es que es todo lo contrario”, añade.
La fisiología ha desmentido esa sospecha tradicional demostrando que el tejido óseo reacciona de forma positiva a los estímulos mecánicos cuando se aplican con la intensidad y técnica adecuadas. “En realidad el ejercicio de fuerza no solo no hace mal, sino que es altamente recomendable para estas etapas de la vida de adolescencia y pubertad”, aclara Leguizamón.
Fortalecimiento óseo
En lugar de deteriorar la estructura esquelética, el ejercicio refuerza el esqueleto en una fase en la que se determina en gran medida la calidad del hueso del futuro adulto. “Al hacer ejercicios de fuerza, uno favorece la osteogénesis o formación del tejido óseo, a través de lo que se llama mecanotransducción. Es decir, si tú le metes una carga al hueso, este se va a poner más denso. Por eso se recomienda también a gente mayor para evitar la osteoporosis”, explica el fisioterapeuta.
Desarrollo motor
La fuerza también estimula el sistema neuromotor, lo que puede ser de ayuda a un periodo en el que suele manifestarse cierta torpeza debido al acelerado ritmo de crecimiento físico, como explica el experto: “En la pubertad somos bastante tontos corporalmente, nos llevamos puesta las paredes, no tenemos muchas nociones de nuestro cuerpo, falta control, y para el desarrollo neuromotor es fundamental el entrenamiento de fuerza”. “Además, es recomendable para la prevención de lesiones, porque al mejorar la coordinación y reclutamiento de distintas zonas corporales, uno las evita”, apunta.
Respuesta metabólica
También es beneficioso el impacto metabólico de la masa muscular, confirma Leguizamón, que expone que ese desarrollo muscular en la adolescencia optimiza la sensibilidad a la insulina, el perfil lipídico y la composición corporal general. “El músculo es una parte del proceso metabólico muy importante; a mayor masa muscular, mejor estado físico”, defiende.
El riesgo de la falta de supervisión
Todos los beneficios enumerados tampoco están exentos de peligro, ¿dónde radica? El fisioterapeuta tiene claro que en la ausencia de asesoramiento profesional o supervisión técnica a la hora de llevar a cabo el ejercicio o la aplicación de las cargas, ya que es habitual que los jóvenes entrenen sin asesoramiento cualificado, copiando vídeos de internet y adoptando malos patrones de movimiento. “Si te mueves mal sin peso no pasa nada, pero si te mueves mal con cargas y pesos encima, eso es contraproducente”, advierte.
Para una práctica segura y beneficiosa, el especialista aconseja que la incorporación al gimnasio se acompañe de una valoración médica inicial, mediante analíticas, ecocardiogramas o ergometrías de esfuerzo. “Y después ir de la mano de un profesional de la salud, como un médico deportólogo, un fisioterapeuta y también, obviamente, con un preparador físico que pueda recomendar los ejercicios ideales para ese adolescente y sus objetivos, y que pueda ir haciendo un control periódico para ir adaptando estas cargas”, concluye Leguizamón.
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