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Escenifican y parodian la “represión” de la Guardia Civil en Alsasua para reclamar su repliegue

justicia en altsasu

Amaia Otazu

El Ospa Eguna o “Día de la expulsión” ha arrancado casi con timidez, aunque este año había muchas más miradas posadas sobre él que en años anteriores. Apenas una treintena de personas se reunían a mediodía en la línea de salida del 'cross' con el que se ha iniciado la jornada. La carrera ha transcurrido sin incidencias y ha sido el 'aperitivo' para la comida popular.

Ya entrada la tarde, se ha nublado el cielo y cerca de 300 personas se han concentrado en el centro del pueblo para exigir la expulsión de la Guardia Civil y del resto de “fuerzas de ocupación” de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Acompañados por dos camionetas con altavoces y al ritmo de la música, han recorrido las calles de Alsasua, escenificando y parodiando la “represión ejercida por la Guardia Civil” y sufrida por los vecinos, según han cantado, coreado y bailado.

Durante la manifestación -bajo el lema Milaka Arrazoi Maletan ('Miles de razones en la maleta“)-, no han faltado las paradas para recordar las agresiones sufridas por algunos de los vecinos a manos de las fuerzas de seguridad. Las voces y las historias de algunas de estas personas han resonado por los altavoces, y se ha parodiado la agresión a dos chavales por parte de la Policía Foral. Algunos de los manifestantes han portado maletas -que han arrojado más tarde- para pedir la expulsión de la Guardia Civil.

De los 230 guardias civiles asesinados, ni una palabra. Uno de ellos murió en Alsasua. No se ha hablado de Sebastián Arroyo, exguardia civil y jefe de sección de la empresa Igartex, que fue asesinado en 1980 cuando salía de trabajar de la fábrica, situada a las afueras de Alsasua. Arroyo residía en el pueblo junto con su esposa y sus cuatro hijos.

Sí se ha hecho referencia a los jóvenes de Alsasua condenados por la agresión en 2016 a dos guardias civiles y a sus parejas. En apenas unas semanas, el caso volverá a ser llevado ante los tribunales, esta vez ante el Tribunal Supremo, para revisar las penas de cárcel (de hasta 12 años) a las que han sido condenados.

El Ospa Eguna ha finalizado, pasadas las ocho y media de la tarde del sábado, sin detenidos ni identificados por las fuerzas de seguridad, según fuentes oficiales. La presencia policial en la zona ha sido poco visible a pesar de las instrucciones de la Audiencia Nacional de controlar la jornada como medida salomónica ante las peticiones de prohibición de la Fiscalía o colectivos de víctimas y de la Guardia Civil.

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