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Foralismo es feudalismo: el caso de las basuras

El nuestro es un mundo de recursos limitados, así que se trata de afrontar el problema de la basura impulsando una política responsable, sin hacer trampa, en fin evitar que nos encaminemos a un desastre planetario y provincial. En Euskadi basura siempre se ha abordado como un problema a final de tubería, y de carácter provincial. Así que la solución incineradora ha sido la más recurrida: fácil, cara, cortoplcista y contaminante. En la línea con la indolente gestión ambiental del PNV, que en vez de buscar solución a los problemas, ha tratado de alejarlos, ahí esta el origen inmediato de la crisis de la basura en Guipúzcoa. Las basuras deben solucionarse en origen, reduciendo su producción y estableciendo una recogida selectiva, que facilite la recuperación los residuos como recursos y haga innecesaria una aberración contaminante como la incineración.

Hace unos días Markel Olano ha traído la 'solución cántabra' que consiste en exportar 25 tráileres diarios de residuos de Gipuzkoa al vertedero de Meruelo (Cantabria), a 175 km de distancia, durante 4 años. La solución cántabra al problema de las basuras guipuzcoanas nos habla de una administración vasca desarticulada, incapaz de hacer frente en común a los problemas que tiene: ¿A qué se debe? ¡Es la consecuencia del reino de taifas en que ha convertido el PNV a Euskadi! Somos un País (CAV) de 2.164.311 de habitantes casi como París, Nueva York tiene 8.3 millones y Madrid tiene una población de 3.293.601 habitantes. No es nuevo que el señor de Bizkaia no sea solidario con el problema guipuzcoano, en 2012 José Luis Bilbao dio por finalizada la colaboración de hacía cuatro años, con la que Gipuzkoa que exportaba 25.000 toneladas de residuos urbanos al vertedero de Igorre. Bizkaia no facilitaba a Gipuzkoa soluciones sus problemas y promovía una deslealtad interinstitucional ya que la solución no era del gusto del PNV. Como afirmaba aquellos días Markel Olano en su cuenta de Twitter que "exportar basuras es una hipocresía, y un ataque directo al medio ambiente".

Como en la Edad Media la organización sociopolítica de Euskadi está basada en los feudos, llevando una debilidad general del Gobierno Vasco (rey), que tienen que compartir su poder con las Diputaciones (nobles). Incluso el feudo es más importante, que la solución del problema, como es el caso de las basuras. Señala Olaverri que el origen del foralismo actual arranca de la recuperación del Concierto Económico y del mal uso de las facultades que el mismo otorga a las Diputaciones, las cuales se aprovechan de su papel central a la hora de recaudar impuestos. Aquí incluyó la de los tres aeropuertos, dos puertos, ¿dos incineradoras? u otras como los centros de congresos y museos. No solamente, gracias al foralismo del País tenemos un país DESARTICULADO, sino este impide que se actúe como un solo País en los momentos de emergencia como este. Euskadi no necesita un aeropuerto, ni una orquesta nacional por provincia, igualmente ocurre con la incineradora: con la de Alonsotegi es más que de sobra para toda Euskadi. Se puede y debe evitar la incineradora de Zubieta.

El futuro no parece que vaya a ir a mejor, la idea de Urkullu, de "nación foral", Euskadi "una nación constituida sobre la base de unos derechos históricos" que le otorgan unos poderes que "no provienen de la Constitución española" y que se convierte en una democracia "consorciada". ¿De dónde proviene el poder en las sociedades posteriores a la Revolución Francesa? El concepto de nación basa su soberanía en el pueblo, los fueros son sólo restos del Antiguo Régimen, lo foral es lo que se sustrae a la soberanía nacional, del pueblo. En esa misma sintonía, la nueva Ley Municipal se deja llevar por ese foralismo (feudalismo) y así pretende desde las Diputaciones seguir controlando a los municipios, con un texto lleno de reservas a las competencias de las Diputaciones (por ejemplo el artículo 107). Cuando las diputaciones han 'conquistado' una competencia como es el caso de las basuras es imposible que se pueda establecer una racionalidad en la gestión para todo el país.

Impedir el despilfarro y la insensatez de la construcción de Zubieta necesita una administración vasca articulada y transparente que implemente en todo el país un modelo eficaz y unitario del tratamiento de basuras.

La incineración es la apuesta más contraria al Reciclaje, y a la Prevención, sería el 'antisistema' de la Gestión de los Residuos. La incineración no es solo producto de una planificación errónea y desarrollista, que preveía la multiplicación de los residuos, sino que además se trata de un sistema tecnocrático que desdeña la autonomía municipal y la implicación ciudadana.

Gestionar los residuos sin incineración, además de no provocar nuevos problemas ambientales y de salud, evita la destrucción de recursos. Además de todos los aspectos oscuros de la incineradoras, por ejemplo las escorias generadas en Zabalgarbi desde 2005, en torno a 400.000 toneladas, no han sido nunca sometidas en ningún momento a una caracterización básica que verifique su peligrosidad, ni tampoco recicladas, ni depositadas de manera segura.

La basura vasca necesita una solución de País que ya apuntaba Iosu Madariaga, anterior diputado de Bizkaia de Medio Ambiente y actual viceconsejero del mismo: aseguraba que el Gobierno vasco debiera hacer la planificación general de las basuras. Y añadía más en esa entrevista «Agian, nahikoa da errauste planta bakarra Euskadin»

Impedir el despilfarro y la insensatez de la construcción de Zubieta necesita una administración vasca articulada y transparente que implemente en todo el país un modelo eficaz y unitario del tratamiento de basuras, donde en primer lugar es necesario legislar en los municipios para hacer obligatorio el reciclaje y aumentar los niveles de este significativamente. Sea cual sea el sistema, la clave para recuperar materiales es la separación en origen, la ciudadanía debe entregar a la Administración sus propios residuos de manera ordenada. Como segunda cuestión imprescindible es necesario abordar la recogida de la materia orgánica en toda Euskadi, ya que es la fracción más importante y fácilmente tratable si está convenientemente entregada. Según la caracterización de RD de 2001, la Materia Orgánica Putrescible es el 43,86%. Esta fracción de la basura no hace falta eliminar/destruir, si no que se puede recuperar para enriquecer la tierra (por otra parte muy erosionada: tanto por el monocultivo de coníferas, como por las infraestructuras). Implementando la recogida de la materia orgánica reduciríamos la basura a tratar solamente a un 56,14%, tanto por ciento del cual una parte importante se recicla. De los 1.100.521 Tm de Residuos que se producen en Euskadi (Eustat 2013), se incineraron 259.019 y se compostaron solamente 25.285. Si se retirase lo orgánico del resto de los residuos, mediante recogía selectiva, permitiría hacer sitio en Zabalgarbi a las 160.000 Tm para “exportar” de los guipuzcoanos.

El Gobierno vasco está a tiempo de rectificar los errores de Olano y facilitar una solución de País, sin perjudicar al medio ambiente. ¡Actúen!

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