El lobby de armas tras el rearme europeo
Las políticas de rearme en Europa han sido presentadas a la opinión pública como la última de las opciones, como si tras intentarlo todo, se vieran forzados a emprender el proceso de militarización propuesto. Pero debemos saber que no ha sido una improvisación, sino que es el resultado de un trabajo constante y minucioso llevado a cabo por numerosos agentes políticos, empresariales, fundaciones, asociaciones y think tanks desde hace más de dos décadas para convencer a los diferentes gobiernos europeos, de la necesidad del rearme de la UE.
Empecemos por el principio, la acción de influir en quienes toman las decisiones políticas recibe el nombre de lobby o cabildeo. El Registro de Transparencia de la Unión Europea, un portal donde se pueden consultar todas las empresas y entidades que oficialmente desarrollan actividades de lobby en la política europea, recoge un total de 17.430 entidades registradas. En el nuevo capítulo del podcast Donde callan las armas, Rearme S.A., el negocio de la militarización europea, analizamos esta cuestión y hemos visto que la mayoría proceden de los países de mayor tamaño, como Alemania, Francia, Italia y España. De forma significativa, Estados Unidos ocupa el quinto lugar en número de lobbistas en la UE con 889 entidades registradas, mientras que Israel cuenta con 17.
Cientos de lobbystas de la industria militar
En este registro podemos ver que, al analizar las actividades relacionadas con el ámbito militar y de defensa, aparecen 122 empresas que realizan lobby sobre cuestiones militares. Alemania encabeza la lista con 23 empresas, seguida por España con 12. También destacan Francia y Estados Unidos, con 11 empresas cada uno.
Entre las empresas españolas se encuentran Navantia, GMV, Tecnobit, Indra, Instalaza y Escribano. A ellas se suman grandes empresas de armas europeas, muchas de ellas con sede o producción en España, como Nammo, Rheinmetall, Airbus, MBDA, BAE Systems, Leonardo, Saab y Thales. También figuran la estadounidense Lockheed Martin y la ucraniana Ukrainian Defence Industry.
Sin embargo, el lobby del rearme no lo realizan únicamente las empresas armamentísticas. A las 122 empresas se suman alrededor de 200 organizaciones gremiales, think tanks y ONG relacionadas con la paz y la defensa. Entre ellas se encuentra ASD (Aerospace and Defence Industries Association of Europe), la principal organización que representa los intereses de 4.000 industrias de defensa en Europa, así como EOS (European Organisation for Security), integrada por 37 miembros y cuyo vicepresidente es David Luengo, director de la Oficina de Indra en Bruselas.
También aparecen organizaciones como Greenpeace o el Centre Delàs d’Estudis per la Pau, con objetivos contrarios al rearme, o dos entidades israelíes claramente enfocadas al lobby militar: C2A Security e Israel Defence and Security Forum.
La actividad de estos lobbistas consiste en realizar reuniones, elaborar informes y documentos, además de organizar charlas, conferencias y talleres destinados a convencer a quienes toman las decisiones en la Unión Europea de las virtudes y la necesidad de la militarización y el rearme. De hecho, los datos muestran la intensidad de esta actividad. Las diez principales empresas de armas lobbistas de la Unión Europea realizaron entre 2014 y 2025 un total de 688 reuniones con miembros de la Comisión Europea y, entre 2019 y 2025, llevaron a cabo 329 reuniones con diputadas y diputados del Parlamento Europeo. De enero a octubre de 2025, la comisión europea mantuvo 89 reuniones con lobbystas de armas para hablar de rearme y geopolítica y solo 15 con sindicatos, ONG o científicos sobre este mismo tema. Los miembros del parlamento se reunieron entre junio de 2024 y 2025 en 197 ocasiones, más del doble que los cinco años anteriores, cuando lo hicieron 89 veces.
A modo de ejemplo, uno de los think tanks más activos es el Kangaroo Group, que ha organizado para este mismo mes de junio un workshop titulado “European Defence of Europe, is it possible?” con la participación de su presidente, el diputado conservador alemán Michael Gahler, y del comisario europeo de Defensa, el lituano, también conservador, Andrius Kubilius.
Logros concretos del lobby armamentista
El principal instrumento financiero de la Unión Europea diseñado para fomentar la inversión en investigación y desarrollo militar se basó en un informe realizado en 2015 por el denominado Grupo de Personalidades, un comité de expertos de la Comisión Europea compuesto por 16 miembros. De ellos, nueve pertenecían a las empresas de armas. En concreto contaban con representación ASD, BAE Systems, Saab, TNO, MBDA, Airbus group, Leonardo, Indra y Fraunhofer group. El resto eran responsables políticos con afinidad hacia estas posiciones, entre ellos Michael Gahler, presidente del lobby de defensa Kangaroo Group, Federica Mogherini, la alta representante de asuntos exteriores de la UE en aquel momento, Nick Witney, Teija Tilikainen, de think tanks, Carl Bildt, que fue primer ministro de suecia del partido conservador, Elisabeth Guigou, del Partido Socialista francés, y el conservador político polaco Bogdan Klich.
Para sostener esta actividad de influencia estos lobbys destinan importantes recursos económicos. Según los últimos datos disponibles, las diez principales empresas de armas de la Unión Europea —Leonardo, Airbus, Thales, Dassault Aviation, Safran, MBDA, Naval Group, Rheinmetall, RABB y KNDS— declararon en 2024 un gasto de 7,5 millones de euros en actividades de lobby y mantuvieron a 40 lobbistas trabajando directamente en Bruselas.
La inversión parece rentable si se compara con los recursos movilizados por la Unión Europea: el actual presupuesto del Fondo Europeo de Defensa asciende a 8.000 millones de euros, de los cuales el 40 % ha sido destinado a las empresas mencionadas. Pero el éxito de su lobby, aprovechando el shock de la guerra en Ucrania, el ascenso de la ultraderecha, el liderazgo claramente militarista de Donald Trump, la presión de este último y de la OTAN para aumentar los gastos militares al 5%, entre muchos otros factores, será mucho mayor. La propuesta que ahora mismo hay sobre la mesa de la comisión europea es que se alcancen los 131.000 millones € en el próximo presupuesto comunitario.
Como vemos, las políticas de rearme en Europa no pueden entenderse sin observar el papel que desempeñan los actores que trabajan para influir en las instituciones europeas. Empresas de armas, asociaciones del sector, think tanks y otras organizaciones forman parte de una estructura de influencia que acompaña la construcción de las actuales políticas de militarización y defensa en la Unión Europea.
Cuando vemos que en el seno de la UE hay cientos de lobbystas de armas registrados, muchos de ellos de EEUU e incluso de Israel, entendemos por qué desde la UE se ha propuesto un Plan de Rearme, más gasto militar y una OTAN europea y no un plan de desarme y desmilitarización, más gasto social y de reconstrucción, protagonizado por una OSCE reforzada, para conseguir la paz en Europa.
1