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Urgencia: senadores por la democracia

Imagen de archivo de una reunión de la Diputación Permanente del Senado. EFE/ Zipi
9 de octubre de 2026 22:40 h

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Convocadas las elecciones generales para el 29 de noviembre próximo, parece indispensable, y ahora ya urgente, presentar en algunas provincias, en el mayor número de ellas, listas conjuntas para las elecciones al Senado que aglutinen a las diversas fuerzas de la izquierda política que lo consideren, para obtener una mayoría de progreso para la cámara alta. Esa experiencia ya se llevó a cabo en Madrid en 1977, con la finalidad de obtener esa mayoría y evitar que las fuerzas de la reacción controlaran el Senado. 

A tal fin un grupo muy amplio de personas de distintos partidos de la izquierda, distintos territorios y diferentes sensibilidades políticas progresistas hemos promovido un manifiesto a favor de esa iniciativa, la presentación de candidaturas conjuntas al Senado. 

El sistema electoral para el Senado no es proporcional, sino mayoritario corregido. La fuerza que obtiene más votos en cada circunscripción normalmente se lleva tres senadores quedando la cuarta plaza para la segunda fuerza política de la provincia. Un estudio reciente del profesor Juan Antonio FernándezCordón ha mostrado cómo en el año 2023 con prácticamente los mismos votos , la derecha obtuvo 127 senadores, frente a los 81 que obtuvo la izquierda (50,1% de votos la izquierda y 49,9% la derecha, para 38,9% y 61,1% de senadores). Y que el PP, con el 34,7% de votos al Senado, obtuvo un 57,7% de escaños, utilizando esa mayoría absoluta para obstaculizar la acción de gobierno, en una actitud de boicot que sobrepasa claramente la función constitucional de esa cámara.

Porque el Senado tiene muy escasas competencias decisorias, estando constitucionalmente subordinado al Congreso. Pero esas competencias pueden resultar determinantes en el futuro. Además de la competencia que le atribuye el Art. 155 de la Constitución, las más importantes son las de elegir a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y a 10 miembros del Consejo General del Poder Judicial. En ambos casos por una mayoría de tres quintos.  

La elección de los magistrados del Tribunal Constitucional debería haberse llevado a cabo hace ya tiempo, pero el PP se niega porque aspira a que en la próxima legislatura entre PP-VOX pudieran alcanzar esa mayoría cualificada de tres quintos, no teniendo que pactar con la izquierda los nombramientos. Supondría un giro completo de ambos órganos constitucionales, puestos con mayorías absolutas al servicio de ambas derechas. Y como ha señalado recientemente el profesor Pérez Royo, “no sería necesario siquiera reformar la Constitución para que, de facto, nos encontráramos ante una nueva Constitución”. Les bastaría con que el Tribunal Constitucional hiciera una interpretación conservadora de aquélla, e incluso reaccionaria en algunos temas. Y lo mismo con un CGPJ claramente derechizado con mayoría para todos los nombramientos del Tribunal Supremo y presidencias de los Tribunales Superiores de Justicia y Audiencia Nacional.

Las elecciones están convocadas, pero el resultado no está cerrado a pesar de lo que digan la mayoría de las encuestas. También daban por descontado un triunfo de las derechas en julio de 2023 y al final hubo una mayoría de investidura para constituir un gobierno progresista. Hemos visto como la actitud de las derechas en el Congreso contra los Reales Decretos-Leyes sobre vivienda han empezado a movilizar a sectores significativos de la sociedad, lo que se verá complementado por la huelga general convocada por lor los sindicatos UGT y CCOO. Nada está escrito.

De ahí la importancia de que haya candidaturas unitarias de las izquierdas para el Senado. Según el minucioso Informe del profesor Fernández Cordón, hay alta probabilidad de que en 30 provincias las candidaturas unitarias fueran ganadoras. Pudiéndose alcanzar hasta 134 senadores elegidos por esta vía -además de los designados por las asambleas autonómicas- y en todo caso la izquierda ganaría muchos más senadores, tanto el Partido Socialista como otras fuerzas de ámbito nacional o territorial que participaran en esas candidaturas.

Además de evitar el riesgo de los efectos tan negativos que he indicado sobre el Tribunal Constitucional y Consejo del Poder Judicial, podrían ser también un factor movilizador de la izquierda, de ese millón y medio de personas que según las encuestas están en este momento en la abstención, que ya está empezando a mvilizarse con el tema de la vivienda y la actitud de las derechas en el Congreso de rechazo de los Decretos del gobierno y a favor de los fondos buitre y otros grandes propietarios.

En cuanto a la composición de esas candidaturas, el propio Pérez Royo propone que podrían componerse de “dos propuestos por el PSOE y uno por todos los demás partidos de izquierda”. Esa fórmula, discutible como cualquier otra, ya garantiza al primero más senadores que en la actualidad y a las demás fuerzas les da presencia en el Senado. 

Y para quien considere que debería acordarse un programa electoral para esas candidaturas, bastaría que fuera mínimo (constitución, democracia, libertades, derechos sociales, estado de bienestar, fortalecimiento de Europa), y que luego cada fuerza política en el Senado actúe conforme a sus propias iniciativas y programas, en la perspectiva de que si hay un nuevo gobierno progresista, será el programa de ese gobierno el que prime.

Por todas estas razones parece imprescindible que los partidos de izquierdas hagan un esfuerzo para pactar esas candidaturas unitarias, incluido el PSOE. Imprescindible y urgente. 

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