El soberanismo es de izquierdas

Participants de la Via Catalana, la Diada de 2013. / Enric Català

Sectores importantes de la izquierda española han asegurado en los últimos meses que el auge independentista en Catalunya está promovido por la burguesía catalana y CiU. Según esta hipótesis, Artur Mas se envolvería en la bandera para que no se hable de los recortes en salud, educación y bienestar que ejecuta su Gobierno, y el movimiento social en favor del referéndum sería un bluf promovido a través de les medios de comunicación públicos de la Generalitat. Los defensores de esta tesis afirman que el soberanismo es un terreno de juego restringido a los sectores catalanohablantes y bien ubicados económicamente de la población catalana, y deja al margen a las grandes masas de población castellanohablante y de clase popular.

Sin embargo, una lectura en profundidad de los datos que ofrece periódicamente el Centre d'Estudis de Opinió de la Generalitat (equivalente al CIS español) nos descubre un panorama algo diferente. La última encuesta, publicada en marzo, muestra que en Catalunya el apoyo al referéndum es mayoritario: un 74% de los ciudadanos cree que la mejor forma de saber realmente qué quieren los catalanes es realizar una consulta. Pero eso no es todo. Si miramos estos datos al detalle, se diluye el estereotipo del nacionalista catalán de pura cepa y aparece un perfil de soberanista mucho más plural. El apoyo al referéndum y a un hipotético Estado catalán es abrumador entre los catalanohablantes: un 91% apoya la consulta y un 85% está a favor de crear un nuevo Estado. Pero también es muy relevante entre los castellanohablantes. De hecho, el apoyo a una consulta es mayoritario entre este segmento de la población (51%). Además, un 30% de los catalanes que tienen el castellano como lengua habitual está totalmente o bastante a favor de crear un nuevo Estado. Tampoco es necesario haber nacido en territorio catalán para estar a favor del derecho a decidir: el referéndum tiene el apoyo de un 57% de los nacidos en otras comunidades autónomas. En realidad, en Catalunya tampoco hay que sentirse exclusivamente catalán para ser soberanista. Quieren votar en referéndum un 45% de los que se sienten más españoles que catalanes, y un 56% de los que se sienten tan españoles como catalanes. Hoy, 1,4 millones de catalanes son nacidos en otras comunidades del Estado español. Su opinión será decisiva.

Tampoco hay que ser un burgués de derechas para defender el derecho a decidir. De hecho, siempre según las encuestas del CEO, es más bien lo contrario. El apoyo a la consulta sería mayoritario en todas las clases sociales, pero el referéndum despierta más simpatía entre los catalanes que se definen de clase baja (71% a favor) que entre los de clase alta (65% a favor). Los catalanes de mayor renta serían los más contrarios al derecho a decidir: un 35% se muestra en contra. Prueba de ello son las declaraciones en contra de la consulta del presidente de la CEOE, el catalán Juan Rosell, del presidente del Banco de Sabadell, José Oliu, o del editor del Grupo Planeta, José Manuel Lara. A nivel ideológico, es en la izquierda donde hay más partidarios de la consulta: la quieren el 85% de los que se ubican en este ámbito, 32 puntos más de apoyo que entre los que se consideran de derechas (52%). Incluso, yendo más allá, se observa que la gente de izquierdas da más apoyo a la idea de un Estado propio que los de derechas: en la izquierda, el apoyo al estado catalán llega al 73%, mientras que en la derecha es minoritario: tan solo un 37% lo apoya mientras que un 55% está en contra. En realidad, se podría decir que el independentismo catalán es, según las encuestas, una opción de izquierdas.

En Catalunya hay un movimiento de masas, plural y popular que ve en el referéndum un punto de partida para conseguir un cambio real del estatus quo y desencallar definitivamente el conflicto político entre partidarios de la independencia, el federalismo y la unidad de España. El presidente Mas y CiU se han subido al carro a regañadientes con la intención lampedusiana de vehicular estas aspiraciones y que todo cambie para que no cambie nada. Está claro que existen soberanistas de derechas y neoliberales que querrían construir una Suiza del sur. Pero la mayoria social que apoya la consulta se sitúa en la izquierda. El referéndum tiene el apoyo de los sindicatos CCOO y UGT, y lo apoyan partidos de izquierdas, como ERC, ICV-EUiA, la CUP, además de amplios sectores críticos del PSC. En Catalunya hay abierta una ventana de oportunidad para realizar un proceso constituyente en clave escrupulosamente democrática. El desafío catalán puede hacer tambalear el régimen de la Transición. ¿Dejará la izquierda la hegemonía del discurso sobre el conflicto nacional a la derecha?

Etiquetas
Publicado el
7 de abril de 2014 - 20:49 h

Descubre nuestras apps

stats