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Debate bronco sin precedentes por la corrupción

Debate bronco sin precedentes por la corrupción

EFE

Madrid —

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Se esperaba que la corrupción fuera uno de los “platos fuertes” del “cara a cara” entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez organizado por la Academia de la Televisión, pero al final prácticamente ha copado el interés del debate, uno de los más broncos que se recuerdan.

No sólo se han acusado mutuamente de mentir una y otra vez, sino que se han cruzado calificativos tan gruesos como ruin, mezquino y miserable, o de ser poco honesto o decente.

Nada más comenzar el “cara a cara”, el candidato del PSOE ya comenzaba a golpear a Rajoy recordándole las andanzas de Rodrigo Rato, compañero de partido y de Gobierno en tiempos de José María Aznar, o su famoso “sé fuerte” a Luis Bárcenas.

Durante más de una hora, el presidente del Gobierno ha preferido no darse por aludido y ha continuado con su discurso centrado en la recuperación económica y el empleo. En un tono discreto y sin aspavientos y en medio de las continuas interrupciones de Sánchez que, por momentos, monopolizaba el discurso.

El debate transcurría más o menos dentro de los cauces habituales hasta que el líder del PSOE decidía elevar el tono varios grados y lanzaba una dura andanada personal contra Rajoy.

Primero le reprochaba que no hubiera dimitido hace años cuando apareció el caso Bárcenas pese al coste que ha tenido para la democracia y las instituciones, y acababa con una frase que ha terminado por sacar a Rajoy de sus casillas: “El presidente del Gobierno tiene que ser una persona decente y usted no lo es”.

El candidato del PP no ha aguantado más y ha parado en seco la diatriba con una frase que anticipaba lo que se avecinaba después: “hasta aquí hemos llegado”, “eso no se lo voy a aceptar”.

A partir de ahí ha sido un reproche tras otro, aunque las palabras más duras llegaban de Rajoy que tachaba a su oponente de “ruin, mezquino, miserable y deleznable”, no sólo una vez sino cerca de media docena, señalándole con el dedo y visiblemente enfado.

“Yo soy un político honrado, como mínimo tan honrado como usted”, ha proseguido Rajoy, que ha emplazado a Pedro Sánchez a acudir a un juzgado si es que tiene algo contra él.

No ha acabado aquí el enojo de Rajoy, que ha alertado al líder del PSOE de que “lo único” que no le va a permitir es que le insulte y que dude de su honorabilidad cuando nadie, en 30 años de vida política, ha podido acusarle nunca de nada.

“Usted no es un político decente”, le ha vuelto a replicar Sánchez, que ha reiterado que la diferencia entre él y Rajoy es que él se considera “un político limpio”, a lo que jefe del Gobierno le ha contestado que él también es honrado y que no es la única persona en la historia que se ha equivocado con un nombramiento.

Un “y tú más”, que se ha repetido en otras áreas del debate aunque, desde luego, con mucho menos ardor.

Ni siquiera Cataluña, o la reforma de la Constitución que promueve el PSOE, ha conseguido incendiar el “cara a cara” como antes.

En clave económica, el rescate a la banca y la recuperación económica han centrado buena parte de la discusión en la que, como es lógico, ha habido pocos puntos de acuerdo.

Para Sánchez, el PP “presume mucho” de tasas de crecimiento pero a su juicio, la mayor parte es fruto de los “vientos favorables” de fuera, como la bajada del precio del petróleo, la compra de deuda pública por parte del BCE o la depreciación del euro, mientras los españoles sufren recortes y aumenta la desigualdad.

Rajoy le ha afeado al líder socialista que intente pintar una “España tenebrosa” que no existe olvidándose de los años del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, y obviando que parte de la banca española estaba quebrada, precisamente, por la falta de control del PSOE.

“No hay ningún país del mundo que deje hundir a su sector financiero”, le ha recriminado el presidente del Gobierno, que ha negado, como denuncia Sánchez, que el rescate a la banca haya supuesto un rescate de toda la economía española.

Continuar por la senda del crecimiento y de la recuperación económica es la promesa electoral de Rajoy, que ha terminado el debate apelando a la estabilidad, la seguridad y la certidumbre de un PP en el Gobierno.

Para conseguirlo ha pedido una mayoría suficiente en el Congreso o será “imposible” -ha alertado- la gobernabilidad de España y los cuatro objetivos que se ha fijado: empleo, pensiones, lucha contra el terrorismo y defensa de la unidad de España.

“De lo que se trata ahora es de perseverar en ese cambio”, ha proclamado.

Justo lo contrario de lo que promete Pedro Sánchez, que ha recalcado que el PSOE es “la única opción” para reunir a todos los españoles e impulsar el cambio político que necesita “imperiosamente” el país.

“Necesitamos reunirnos todos los españoles para impulsar ese cambio. Cuenten conmigo, yo cuento con vosotros”, ha concluido.

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