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Pedro Sánchez evita hablar de indultos a presos independentistas pero apela a la "empatía" en política

El presidente, que aboga por la distensión en Catalunya, elude desautorizar a las voces de su Gobierno que reconocen que la situación de los líderes independentistas es incómoda

"La lección que hay que sacar de Quebec y de Canadá es que desde la política pueden encontrarse soluciones políticas a crisis políticas", expresa Sánchez

Sánchez se reúne con Justin Trudeau, que aboga por legalizar la marihuana: "Ya tengo suficientes problemas", dice sobre una legislación similar en España

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Trudeau recibe a Sánchez con honores militares en Montreal

Pedro Sánchez junto al primer ministro canadiense, Justin Trudeau. EFE

Pedro Sánchez vuelve a toparse con la propuesta de los indultos para los presos independentistas si son finalmente condenados por el procés que a Miquel Iceta le costó 100.000 votos. El debate lo ha resucitado  la delegada del Gobierno, Teresa Cunillera, al mostrarse partidaria de conceder el perdón gubernamental a los líderes independentistas, aunque luego matizó sus palabras. El presidente ha avalado a la política del PSC en la "reflexión" que hizo: "En la política española falta empatía", ha contestado. Sánchez, que aboga por la distensión en Catalunya, evita desautorizar a las voces de su Gobierno que reconocen que la situación de los presos independentistas es incómoda. 

El presidente ha sorteado la pregunta de los periodistas sobre si la posición oficial del Ejecutivo es favorable a un futuro indulto: "El Gobierno no se pronuncia sobre hipótesis, se pronuncia sobre realidades", ha expresado en una rueda de prensa junto al primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Al Ejecutivo le corresponde la capacidad de conceder indultos a los condenados, pero estos deben solicitarlo. Ninguna de los requisitos se da en el caso de los exconsellers encarcelados. 

Sánchez no ha querido desautorizar a Cunillera, quien  se mostró "partidaria" del indulto y después matizó su afirmación en un comunicado en el que aseguró que se habían "descontextualizado" sus declaraciones: "Cualquier especulación sobre lo que deba suceder después de la sentencia es prematura", señaló. No obstante, el presidente coloca esas palabras en el marco de una "empatía" que, a su juicio, está ausente en la política española. 

"La reflexión que trasladó la delegada del Gobierno y que yo comparto es que en la política española falta empatía -ha respondido Sánchez-. Ha habido durante demasiados años un lenguaje grueso de confrontación, de división, donde hay que reivindicar la legalidad, el diálogo; pero se ha echado en falta esa empatía". El presidente aboga por rebajar la tensión en Catalunya.

Sánchez ha defendido la vía del diálogo que se inició con su llegada a Moncloa como primer paso para acercar a los "dos bloques" que componen la sociedad catalana. "Se está produciendo algo importante -ha presumido el presidente-. La Generalitat ha iniciado el diálogo en el seno de las comisiones bilaterales, esta misma semana hemos visto cómo al Generalitat ha reconocido que se va a incorporar a las comisiones multilaterales con las comunidades autónomas", ha celebrado. 

A pesar de que el socialista siempre evita pronunciarse sobre los procesos judiciales aduciendo la independencia de jueces y fiscales, ha evitado censurar a la vicepresidenta, Carmen Calvo, que aseguró en una entrevista en La Vanguardia que si se prolonga el juicio del procés  "no sería lógico que se alargara la prisión preventiva" de los exconsellers así como de los responsables de Òmnium y ANC, que se encuentran en esa  situación desde el pasado mes de noviembre. Esas expresiones se suman a las de varios miembros del gabinete de Sánchez que han reconocido que el encarcelamiento de los líderes independentistas "no ayuda en nada" a solucionar el conflicto

Sánchez, desde Quebec: "Cada país debe encontrar sus caminos"

Sánchez ha enfatizado, no obstante, que se "deje a un lado la vía judicial" y se hable "de política".  "El carril de la justicia tiene su recorrido -ha continuado-. La responsabilidad del Gobierno es responder desde a política a una crisis política. No va a ser ni mañana ni pasado, pero creo que estamos en el camino de lograrlo".

El presidente ha comparecido en Montreal, junto al primer ministro canadiense, que ha evitado pronunciarse sobre el conflicto catalán. En Quebec se han celebrado  referéndums sobre su separación de Canadá, como plantean los dirigentes independentistas en Catalunya, aunque allí se ha reducido el apoyo al independentismo. "R espeto que es una decisión interna de España. Es algo de lo que se tiene que hablar de manera respetuosa", ha expresado Trudeau, que señalado que se debe respetar la "ley, la Constitución y la libertad de expresión".  

En el encuentro que han mantenido ambos mandatarios no han abordado ese asunto, según ha dicho el canadiense. "La lección que hay que sacar de Quebec y de Canadá es que desde la política pueden encontrarse soluciones políticas a crisis políticas. Cada país debe encontrar su camino", ha agregado Sánchez. La semana pasada el ministro de Exteriores, Josep Borrell, aseguró que "ningún país civilizado" celebra referéndums de autodeterminación. 

"Desde la política y el respeto a la legalidad se puede encontrar una solución a una crisis para garantizar la convivencia, la integridad territorial y la soberanía", ha señalado Sánchez que, tras recordar que el independentismo no cuenta con una "mayoría social detrás", ha defendido que se encuentre una solución a través del autogobierno.

¿Legalizar la marihuana? "Tengo suficientes problemas"

Otro de los asuntos que se ha abordado en la rueda de prensa ha sido la legalización de la marihuana que ha llevado a cabo Canadá. Sánchez, que asegura tener muchos nexos con Trudeau, como la apuesta por la igualdad de género o el combate contra el cambio climático, no ha querido pronunciarse sobre una eventual legislación sobre el cannabis en España.

"Estoy en lo que estoy. Tengo ya suficientes problemas. Por tanto, ahí me quedo", ha apuntado. Trudeau, que ha asegurado que cada país afronta ese problema como más le convenga, ha defendido su apuesta por la reglamentación: "La razón por la que hemos dado el paso de dar la marihuana es que hemos visto que el actual sistema no funciona para proteger a nuestros hijos", ha dicho y ha abogado por que regularizar el consumo de marihuana consigue al menos que los beneficios que ha cifrado en 6.000 millones de dólares, no se queden en los bolsillos del "crimen organizado". 

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