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Ana Pastor, la presidenta del Congreso amiga de Rajoy que ejerce de ariete del PP de Casado

La presidenta del Congreso, Ana Pastor.

Irene Castro

Ana Pastor llegó a la presidencia del Congreso en 2016 gracias a los votos a favor de PP y Ciudadanos y la abstención de los nacionalistas vascos y catalanes. La entonces ministra de Fomento, una de las personas más cercanas a Mariano Rajoy, habitual de su círculo de amistades de Pontevedra, se convirtió en la tercera autoridad del Estado y, sobre todo, en un árbitro cómodo para un Gobierno en minoría que temía una legislatura imposible en el Congreso.

Tras la moción de censura sigue en su puesto. La nueva configuración de las mayorías que llevaron a Pedro Sánchez a La Moncloa no la puede apartar por más indignación que hayan suscitado sus últimas decisiones en la Cámara Baja. Entre los disconformes están algunos de los que votaron a favor de Pastor frente al socialista Patxi López. 

Los partidos que apoyaron la investidura de Sánchez dan por hecho que Pastor está ejecutando el torpedeo a los Presupuestos Generales de 2019 que anunció Pablo Casado. PSOE y Unidos Podemos la acusaron de “filibusterismo” político cuando se opuso a la tramitación en lectura única y por la vía de urgencia de una iniciativa para modificar la ley de estabilidad presupuestaria que da al Senado la capacidad de vetar la senda de déficit.

Sánchez y Pablo Iglesias pactaron cambiar esa ley para garantizarse que los nuevos objetivos de déficit pactados con Bruselas salieran adelante. Las nuevas cifras dan oxígeno al Ejecutivo, unos 1.000 millones más de gasto para las cuentas del próximo año solo en los presupuestos del Gobierno central, 6.000 millones adicionales para el conjunto de las Administraciones Públicas. Pero el Gobierno juega a contrarreloj porque tiene que presentar un boceto de los presupuestos antes del 15 de octubre por lo que solicitó su tramitación urgente.

Pastor, apoyada por la mayoría parlamentaria conservadora, impidió la aceleración de los plazos. El argumento fue que para decretar esa vía urgente es necesario que la propuesta esté admitida a trámite. PSOE y Unidos Podemos salieron en tromba contra la presidenta con el pretexto de que es tradición otorgar el trámite exprés en la misma sesión en la que se votaba su admisión. 

PP y Ciudadanos ganaron esa primera batalla con la que conseguían retrasar más de dos meses la tramitación. Entonces el PSOE recurrió a un atajo legal para acelerar la reforma porque entendía que se había bloqueado su iniciativa. Pastor convocó una inusual reunión de la Mesa del Congreso este lunes para abordar la queja del PP y su voto, junto con el de los otros cuatro representantes de la derecha parlamentaria, permitió tumbar el ardid de Moncloa. 

La presidenta del Congreso compareció después en una rueda de prensa para justificar su maniobra que, según ella, es perfectamente legal y basada en la doctrina del Constitucional. Pastor recordó además que no cedería ante las “presiones”. En la dirección del PSOE son conscientes de que tendrán que lidiar con ella en lo que se ha convertido en una batalla legal que puede acabar en el Tribunal Constitucional. 

La exministra se significa así en la principal enemiga de PSOE y Unidos Podemos, justo ahora que su amigo Mariano Rajoy está fuera de la política en su plaza de registrador de la propiedad. El Gobierno presentó una queja formal en el Congreso después de que permitiera a Albert Rivera cambiar sobre la marcha el tema de su pregunta a Sánchez en la sesión de control sin llamarle al orden. Pastor respondió a la vicepresidenta en una carta que ninguna de las dos partes quiere hacer pública, aunque fuentes socialistas señalan que se limitó a apuntar a la separación de poderes.

La polémica sobre la actuación de Pastor al frente de la Cámara Baja se ha recrudecido en las últimas fechas, desde que Sánchez es presidente; pero las denuncias sobre su uso partidista de la institución se mantuvieron durante toda la legislatura.

Pastor paralizó la actividad parlamentaria mientras el Ejecutivo del PP estaba en funciones, apañó la fecha de la investidura con Rajoy (Albert Rivera se enteró antes de que se hiciera pública) y usó el mismo formato que Patxi López en la investidura fallida de Sánchez a pesar de que el PP lo había calificado de “cacicada”. 

También en el proceso de renovación de RTVE Pastor jugó un papel fundamental para el PP al prolongar los tiempos, una estrategia que ha repetido en otros momentos de su mandato al intentar dilatar algunos plazos, como las comparecencias de los ministros del PP.

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