Casado reclama el final de las políticas expansivas y recortes para que la crisis no la paguen “las próximas generaciones”

"Europa tiene que asumir con una política adulta la salida de la crisis". Con estas palabras, Pablo Casado ha dado una vuelta de tuerca a su ofensiva contra el Gobierno de coalición, esta vez incluso poniendo en duda las políticas económicas impulsadas desde la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, tan diferentes de las que se impusieron durante la crisis financiera de la década pasada. Casado ha sostenido que "los gobiernos de izquierdas están presionando para que haya una estrategia expansiva, sin condicionalidad, sin responsabilidad, derivando las consecuencias a las próximas generaciones" .

Casado ha participado este martes en un coloquio con la escritora e historiadora estadounidense Anne Applebaum organizado por Concordia y Libertad, la fundación del PP. Ambos han departido sobre los problemas que enfrentan las democracias liberales en el momento actual, con la gran incidencia de la pandemia del coronavirus o el repliegue de EE UU, ejemplificado con la retirada de tropas de Afganistán.

Con su discurso habitual, el presidente del PP ha criticado los populismos, el "asamblearismo" y el "identitarismo" que, ha sostenido, ha sustituido a las clases sociales como eje del debate. "Ya no se habla de clases. Ya no hay un problema de clases, sino de identidad. Ya no son los proletarios frente al patrón, es la identidad de orientación sexual, de religión, de raza, de ideología, que conduce a que las mayorías se sientan infrarrepresentadas", ha asegurado Casado.

Precisamente la respuesta a la crisis provocada por el coronavirus ha copado una parte de la intervención del líder del PP. "La UE tiene que dar una respuesta que no puede ser decir que nuestros hijos van a pagar la deuda en 2060", ha arrancado. "Porque eso es lo que estamos diciendo. Vemos como algo bueno que nuestros hijos van a vivir peor que nosotros porque hemos sido incapaces de gestionar una crisis haciendo esfuerzos nosotros", ha añadido. "Nos va a dejar como la generación más egoísta de la historia", ha concluido.

Casado ha criticado que en España se asume que "una deuda pública del 125% que puede llegar al 150% como no haya un ajuste del despilfarro, es asumible". "O se está viendo como asumible un déficit estructural de un 5,2%, o una inflación del 5,6%", ha señalado.

Precisamente la inflación es uno de los campos de batalla del PP contra el Gobierno de coalición. Este martes, Casado ha sostenido que la inflación alta puede durar más de lo previsto porque el precio de la energía no va a bajar, por la segunda ola de la pandemia, y por los "cuellos de botella" en el transporte mundial.

"Si sigue así la inflación y tiene efecto de segunda ronda", es decir, si los trabajadores logran que sus sueldos suban al mismo ritmo que los precios, "y sube la [inflación] subyacente habrá que tener políticas monetarias que dejen de ser expansivas", ha aventurado. Hasta aquí el mensaje habitual de Casado, que hoy ha ido un paso más allá al reclamar que se ponga fin ya a esa política expansiva: "Europa tiene que asumir la salida de la crisis con una política adulta, en especial los gobiernos de izquierdas que están presionando para que haya una estrategia expansiva, sin condicionalidad, sin responsabilidad, derivando las consecuencias a las próximas generaciones".

La actual Comisión Europea está presidida por Ursula von der Leyen, del Partido Popular Europeo. De hecho, Casado ha presumido de ello en múltiples ocasiones.

Casado se queja de que España sea mejor tratada que Polonia

El presidente del PP ha enlazado su discurso económico con otra crítica a la Comisión al respecto de los mensajes del Ejecutivo comunitario sobre las derivas autoritarias de determinados países. Casado ha retomado casi al final de su intervención unas palabras inicial de Applebaum  en las que arremetía contra los populismos de derechas y el auge de la extrema derecha en Europa.

"Populismo de derechas, extrema derecha... ¿y los países de izquierdas?", ha arrancado Casado, para añadir: "¿Por qué se exige menos al Gobierno español que al Gobierno chipriota. ¿Por qué se exige menos en Estado de derecho al Gobierno español que a Polonia? ¿Por qué se está exigiendo más a Eslovenia que a Malta, cuando el primer ministro maltés está incluso investigado por el asesinato de un periodista?".

"Aquí hay una gran asimetría", ha concluido, para lamentar que "la izquierda blanquea todo lo que hacen sus correligionarios, incluso negándose a definir como dictadura al régimen castrista o a la dictadura venezolana, blanqueando una farsa electoral".

"Europa tiene que asumir con una política adulta la salida de la crisis". Con estas palabras, Pablo Casado ha dado una vuelta de tuerca a su ofensiva contra el Gobierno de coalición, esta vez incluso poniendo en duda las políticas económicas impulsadas desde la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, tan diferentes de las que se impusieron durante la crisis financiera de la década pasada. Casado ha sostenido que "los gobiernos de izquierdas están presionando para que haya una estrategia expansiva, sin condicionalidad, sin responsabilidad, derivando las consecuencias a las próximas generaciones" .

Casado ha participado este martes en un coloquio con la escritora e historiadora estadounidense Anne Applebaum organizado por Concordia y Libertad, la fundación del PP. Ambos han departido sobre los problemas que enfrentan las democracias liberales en el momento actual, con la gran incidencia de la pandemia del coronavirus o el repliegue de EE UU, ejemplificado con la retirada de tropas de Afganistán.

Con su discurso habitual, el presidente del PP ha criticado los populismos, el "asamblearismo" y el "identitarismo" que, ha sostenido, ha sustituido a las clases sociales como eje del debate. "Ya no se habla de clases. Ya no hay un problema de clases, sino de identidad. Ya no son los proletarios frente al patrón, es la identidad de orientación sexual, de religión, de raza, de ideología, que conduce a que las mayorías se sientan infrarrepresentadas", ha asegurado Casado.

Precisamente la respuesta a la crisis provocada por el coronavirus ha copado una parte de la intervención del líder del PP. "La UE tiene que dar una respuesta que no puede ser decir que nuestros hijos van a pagar la deuda en 2060", ha arrancado. "Porque eso es lo que estamos diciendo. Vemos como algo bueno que nuestros hijos van a vivir peor que nosotros porque hemos sido incapaces de gestionar una crisis haciendo esfuerzos nosotros", ha añadido. "Nos va a dejar como la generación más egoísta de la historia", ha concluido.

Casado ha criticado que en España se asume que "una deuda pública del 125% que puede llegar al 150% como no haya un ajuste del despilfarro, es asumible". "O se está viendo como asumible un déficit estructural de un 5,2%, o una inflación del 5,6%", ha señalado.

Precisamente la inflación es uno de los campos de batalla del PP contra el Gobierno de coalición. Este martes, Casado ha sostenido que la inflación alta puede durar más de lo previsto porque el precio de la energía no va a bajar, por la segunda ola de la pandemia, y por los "cuellos de botella" en el transporte mundial.

"Si sigue así la inflación y tiene efecto de segunda ronda", es decir, si los trabajadores logran que sus sueldos suban al mismo ritmo que los precios, "y sube la [inflación] subyacente habrá que tener políticas monetarias que dejen de ser expansivas", ha aventurado. Hasta aquí el mensaje habitual de Casado, que hoy ha ido un paso más allá al reclamar que se ponga fin ya a esa política expansiva: "Europa tiene que asumir la salida de la crisis con una política adulta, en especial los gobiernos de izquierdas que están presionando para que haya una estrategia expansiva, sin condicionalidad, sin responsabilidad, derivando las consecuencias a las próximas generaciones".

La actual Comisión Europea está presidida por Ursula von der Leyen, del Partido Popular Europeo. De hecho, Casado ha presumido de ello en múltiples ocasiones.

Casado se queja de que España sea mejor tratada que Polonia

El presidente del PP ha enlazado su discurso económico con otra crítica a la Comisión al respecto de los mensajes del Ejecutivo comunitario sobre las derivas autoritarias de determinados países. Casado ha retomado casi al final de su intervención unas palabras inicial de Applebaum  en las que arremetía contra los populismos de derechas y el auge de la extrema derecha en Europa.

"Populismo de derechas, extrema derecha... ¿y los países de izquierdas?", ha arrancado Casado, para añadir: "¿Por qué se exige menos al Gobierno español que al Gobierno chipriota. ¿Por qué se exige menos en Estado de derecho al Gobierno español que a Polonia? ¿Por qué se está exigiendo más a Eslovenia que a Malta, cuando el primer ministro maltés está incluso investigado por el asesinato de un periodista?".

"Aquí hay una gran asimetría", ha concluido, para lamentar que "la izquierda blanquea todo lo que hacen sus correligionarios, incluso negándose a definir como dictadura al régimen castrista o a la dictadura venezolana, blanqueando una farsa electoral".

"Europa tiene que asumir con una política adulta la salida de la crisis". Con estas palabras, Pablo Casado ha dado una vuelta de tuerca a su ofensiva contra el Gobierno de coalición, esta vez incluso poniendo en duda las políticas económicas impulsadas desde la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, tan diferentes de las que se impusieron durante la crisis financiera de la década pasada. Casado ha sostenido que "los gobiernos de izquierdas están presionando para que haya una estrategia expansiva, sin condicionalidad, sin responsabilidad, derivando las consecuencias a las próximas generaciones" .

Casado ha participado este martes en un coloquio con la escritora e historiadora estadounidense Anne Applebaum organizado por Concordia y Libertad, la fundación del PP. Ambos han departido sobre los problemas que enfrentan las democracias liberales en el momento actual, con la gran incidencia de la pandemia del coronavirus o el repliegue de EE UU, ejemplificado con la retirada de tropas de Afganistán.