Las derechas defienden el gesto del rey ante la espada de Simón Bolívar y atacan al Gobierno

Iñigo Aduriz

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Ha sido una dinámica permanente a lo largo de la legislatura que se ha vuelto a repetir este martes. Cada vez que un partido del Gobierno ha criticado o cuestionado alguna actitud, práctica no ejemplar o incluso posibles delitos –en el caso de Juan Carlos I– vinculados a algún miembro de la Casa Real, PP, Vox y Ciudadanos han considerado que el Ejecutivo de coalición estaba “atacando” a las instituciones españolas e incluso al Estado. Las derechas tratan así de patrimonializar la monarquía. Insisten en que son ellas las únicas fuerzas que la defienden y politizan así la imagen de una jefatura del Estado a la que se supone neutralidad en la Constitución.

Felipe VI no se pone en pie ante la llegada de la espada de Bolívar a la toma de posesión de Gustavo Petro

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El nuevo intento por atribuirse la defensa del rey se dio este martes a raíz de la actitud de Felipe VI durante la ceremonia de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, el lunes, en Bogotá. El rey fue el único jefe de Estado que se quedó sentado a la entrada en el acto de la espada de Simón Bolívar, símbolo de la lucha por la independencia de los países latinoamericanos. Petro, el primer presidente de izquierdas de Colombia, quiso mostrarla durante el acto, al que asistieron decenas de mandatarios internacionales que, a la entrada del sable, se pusieron en pie. Felipe VI, sin embargo, permaneció sentado en su silla. La Vanguardia y El Español han informado de que el rey sí se levantó cuando salió la espada, pero las imágenes corresponden al momento en el que finalizó el acto con todos sus asistentes en pie.

Las imágenes trascendieron a través de las redes sociales y, a última hora del lunes, Podemos, uno de los miembros del Gobierno, denunció la actitud del monarca al considerar que faltó al “respeto” a “un símbolo solemne que representa la independencia y la soberanía de varios países hermanos de Latinoamérica”. La dirección del partido que lidera la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, consideró el gesto del rey de “extrema gravedad” y reclamó al Ejecutivo que explicara si el Ministerio de Asuntos Exteriores “refrendó” la postura de Felipe VI. También lo criticaron dirigentes de ERC o EH Bildu, habituales socios del Gobierno.

La respuesta llegó este martes. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, consideró que la polémica generada a raíz del gesto del rey son “detalles sin demasiada trascendencia” y “totalmente menores”. Y el titular de Cultura, Miquel Iceta, habló de “polémicas veraniegas” que únicamente sirven, a su juicio, para que “algunos marquen alguna posición política”, en alusión a Podemos. También defendió la postura del rey el presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, que se refirió a la muestra de la espada de Bolívar como un “número” montado por Petro. “Felipe VI estuvo a la altura e hizo lo correcto”, tuiteó él.

La monarquía y la actitud ante los actos del rey siempre ha sido un punto de fricción entre los socios del Gobierno. Prueba de ello es que este martes el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, volvió a responder al ala socialista pidiéndole más explicaciones. “El ministro Bolaños ha dicho que el desplante de Felipe VI a la espada de Bolívar no tiene trascendencia. Sin embargo, fue el único jefe de Estado que no se levantó y se vio en todas las televisiones del mundo. La pregunta es si esa decisión estaba refrendada por el ministro de Exteriores”, insistió.

PP, Vox y Ciudadanos se volcaron, en cambio, en una campaña a través de las redes sociales y con declaraciones oficiales atacando al Gobierno progresista y defendiendo que Felipe VI no se levantara a la entrada de la espada de Simón Bolívar. Jaime de Olano, responsable del área económica del PP en el Congreso, compareció en la sede nacional de los populares para considerar que durante la ceremonia celebrada en Colombia el rey “ha cumplido estrictamente el protocolo”. Lamentó, además, que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, “consienta que la mitad del Gobierno insulte a la Jefatura del Estado”, unas descalificaciones que, en realidad, nunca se produjeron.

Más contundentes fueron, en cambio, otros diputados del PP a través de las redes sociales. “España fue la mejor potencia colonizadora de la historia mundial, y reivindicar eso frente a la corriente populista y la leyenda negra en Iberoamérica debería ser obra esencial del Gobierno. No lo es. Que critiquen los mercenarios podemitas o independentistas, normal. ¡Viva el Rey!”, escribió el senador Rafael Hernando en un primer tuit. Después insistió con otro: “El exterrorista y actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, monta una chirigota con la espada de un esclavista como Bolívar, no contemplada en el protocolo oficial, y la izquierda podemita y rufianes de turno se rasgan las vestiduras porque el Rey no se arruga. Jo qué tropa”.

“Yo, con Felipe VI”, tuiteó, sin más detalles, la delegada de Cultura, Turismo y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Andrea Levy. “¡Bravo por el Rey!” escribió, en términos similares, el presidente del PP de Álava, Iñaki Oyarzabal. Y el diputado Eloy Suárez añadió: “Ayer [el ministro de Asuntos Exteriores] José Manuel Albares corrió para publicar en Twitter la Orden de San Carlos que le regaló Colombia. Si de verdad supiera lo que es un ministro que acompaña al Rey, lo que tendría que haber hecho es devolver la orden y exigir al Gobierno colombiano disculpas a SM Felipe VI”.

El diputado de Vox por Madrid y portavoz de Sanidad de la extrema derecha en el Congreso, Juan Luis Steegmann, citó una noticia del gesto del rey con la siguiente consideración sobre la espada de Bolívar: “Estaría todavía manchada de sangre de españoles, o de colombianos asesinados por la guerrilla. Es cuestión de tener buena vista. Y memoria”. “Como representaba a España se mostró con respeto ante los símbolos nacionales del país que visita (bandera e himno) y con sus autoridades. Levantarse ante un objeto, por histórico que sea, ni de broma, como si sacan la silla de los zipazaques muiscas. Muy curioso pero nada más”, agregó Víctor Sánchez del Real, uno de los diputados de Vox más broncos del Congreso, al que dentro del hemiciclo se le conoce por interrumpir y gritar constantemente ante las intervenciones de sus rivales políticos.

Ciudadanos tuvo este martes un momento de confusión ante lo ocurrido con el rey en Colombia. Inicialmente, celebraba en su cuenta de Twitter que el rey no se levantara de su asiento ni aplaudiera durante el paso de la espada de Simón Bolívar, asegurando que ese gesto decidido por Gustavo Petro era un “capricho indigenista”. Después borraron el tuit. Fuentes del partido aseguraron que lo estaban “actualizando” y enviaban un nuevo enlace con el nuevo texto, muy similar pero que iba acompañado con dos tuits críticos, uno de de la ministra Ione Belarra y otro de Pablo Echenique, a los que Ciudadanos vinculó con ETA, otro de los mantras de las derechas contra el Gobierno.

“Basta con ver la reacción de los enemigos de España para saber que Felipe VI vuelve a hacer lo correcto en su defensa de España. Los enfados de los socios del Gobierno, que no mueven un dedo contra los homenajes a los asesinos de ETA, son los aciertos del Jefe del Estado”, fue, el tuit final. El vicesecretario general de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo, alabó, por su parte, la decisión de Felipe VI. “Braman contra el Rey quienes hubiesen preferido ver a Sánchez genuflexo ante un sable manchado de sangre española”, escribió, en términos idénticos a la extrema derecha.

Hasta esta semana, sin embargo, la figura del libertador latinoamericano había generado consenso en España entre fuerzas políticas e instituciones de todo signo político. Incluso la dictadura de Franco reconoció a Bolívar con una estatua en el parque del Oeste de Madrid, erigida en 1970 pero que sigue en pie hoy en día, por iniciativa de Carlos Arias Navarro, cuando era el regidor franquista de la capital, tras un debate interno dentro del régimen. Además de la ecuestre figura en Madrid existen diversas placas colocadas en democracia y por gobiernos del PP –que ahora gobierna en coalición con Ciudadanos– que recuerdan al libertador.

El rey emérito, premio Simón Bolívar de la UNESCO

En 1983, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) comenzó a entregar el Premio Internacional Simón Bolívar a personas o instituciones que se hubieran distinguido en una creación intelectual o artística, realización social o acciones de motivación de la opinión pública. Y el primer galardón se le entregó, paradójicamente, al padre de Felipe VI, el rey emérito Juan Carlos I, como “un acto simbólico de reconciliación hispánica”.

Más recientemente, el mismo PP que ahora celebra la acción del monarca durante la ceremonia del nuevo presidente colombiano y que habla de Bolívar como de un “esclavista” participaba en actos de homenaje al libertador latinoamericano, considerado como un héroe nacional en Venezuela, a cuya oposición las derechas españolas dicen defender desde hace lustros y cuyos principales dirigentes viven ahora en Madrid.

Hace apenas un año, el 24 de julio de 2021, dos diputados del PP asistieron a un homenaje a Simón Bolívar en el 238 aniversario de su nacimiento organizado por la plataforma AyudaVenezuela. Allí, junto a su estatua, en el madrileño Parque del Oeste, donde tuvo lugar la celebración, acudieron la diputada popular Valentina Martínez y el senador de la misma formación Gonzalo Robles que apoyaron a los venezolanos “en su lucha por recuperar la democracia”. “Aquí estaré apoyando la libertad en este maravilloso país”, escribía esa misma mañana Martínez.

Ha sido una dinámica permanente a lo largo de la legislatura que se ha vuelto a repetir este martes. Cada vez que un partido del Gobierno ha criticado o cuestionado alguna actitud, práctica no ejemplar o incluso posibles delitos –en el caso de Juan Carlos I– vinculados a algún miembro de la Casa Real, PP, Vox y Ciudadanos han considerado que el Ejecutivo de coalición estaba “atacando” a las instituciones españolas e incluso al Estado. Las derechas tratan así de patrimonializar la monarquía. Insisten en que son ellas las únicas fuerzas que la defienden y politizan así la imagen de una jefatura del Estado a la que se supone neutralidad en la Constitución.

Felipe VI no se pone en pie ante la llegada de la espada de Bolívar a la toma de posesión de Gustavo Petro

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El nuevo intento por atribuirse la defensa del rey se dio este martes a raíz de la actitud de Felipe VI durante la ceremonia de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, el lunes, en Bogotá. El rey fue el único jefe de Estado que se quedó sentado a la entrada en el acto de la espada de Simón Bolívar, símbolo de la lucha por la independencia de los países latinoamericanos. Petro, el primer presidente de izquierdas de Colombia, quiso mostrarla durante el acto, al que asistieron decenas de mandatarios internacionales que, a la entrada del sable, se pusieron en pie. Felipe VI, sin embargo, permaneció sentado en su silla. La Vanguardia y El Español han informado de que el rey sí se levantó cuando salió la espada, pero las imágenes corresponden al momento en el que finalizó el acto con todos sus asistentes en pie.

Las imágenes trascendieron a través de las redes sociales y, a última hora del lunes, Podemos, uno de los miembros del Gobierno, denunció la actitud del monarca al considerar que faltó al “respeto” a “un símbolo solemne que representa la independencia y la soberanía de varios países hermanos de Latinoamérica”. La dirección del partido que lidera la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, consideró el gesto del rey de “extrema gravedad” y reclamó al Ejecutivo que explicara si el Ministerio de Asuntos Exteriores “refrendó” la postura de Felipe VI. También lo criticaron dirigentes de ERC o EH Bildu, habituales socios del Gobierno.

La respuesta llegó este martes. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, consideró que la polémica generada a raíz del gesto del rey son “detalles sin demasiada trascendencia” y “totalmente menores”. Y el titular de Cultura, Miquel Iceta, habló de “polémicas veraniegas” que únicamente sirven, a su juicio, para que “algunos marquen alguna posición política”, en alusión a Podemos. También defendió la postura del rey el presidente de Aragón, el socialista Javier Lambán, que se refirió a la muestra de la espada de Bolívar como un “número” montado por Petro. “Felipe VI estuvo a la altura e hizo lo correcto”, tuiteó él.

La monarquía y la actitud ante los actos del rey siempre ha sido un punto de fricción entre los socios del Gobierno. Prueba de ello es que este martes el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, volvió a responder al ala socialista pidiéndole más explicaciones. “El ministro Bolaños ha dicho que el desplante de Felipe VI a la espada de Bolívar no tiene trascendencia. Sin embargo, fue el único jefe de Estado que no se levantó y se vio en todas las televisiones del mundo. La pregunta es si esa decisión estaba refrendada por el ministro de Exteriores”, insistió.

PP, Vox y Ciudadanos se volcaron, en cambio, en una campaña a través de las redes sociales y con declaraciones oficiales atacando al Gobierno progresista y defendiendo que Felipe VI no se levantara a la entrada de la espada de Simón Bolívar. Jaime de Olano, responsable del área económica del PP en el Congreso, compareció en la sede nacional de los populares para considerar que durante la ceremonia celebrada en Colombia el rey “ha cumplido estrictamente el protocolo”. Lamentó, además, que el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, “consienta que la mitad del Gobierno insulte a la Jefatura del Estado”, unas descalificaciones que, en realidad, nunca se produjeron.

Más contundentes fueron, en cambio, otros diputados del PP a través de las redes sociales. “España fue la mejor potencia colonizadora de la historia mundial, y reivindicar eso frente a la corriente populista y la leyenda negra en Iberoamérica debería ser obra esencial del Gobierno. No lo es. Que critiquen los mercenarios podemitas o independentistas, normal. ¡Viva el Rey!”, escribió el senador Rafael Hernando en un primer tuit. Después insistió con otro: “El exterrorista y actual presidente de Colombia, Gustavo Petro, monta una chirigota con la espada de un esclavista como Bolívar, no contemplada en el protocolo oficial, y la izquierda podemita y rufianes de turno se rasgan las vestiduras porque el Rey no se arruga. Jo qué tropa”.

“Yo, con Felipe VI”, tuiteó, sin más detalles, la delegada de Cultura, Turismo y Deportes del Ayuntamiento de Madrid, Andrea Levy. “¡Bravo por el Rey!” escribió, en términos similares, el presidente del PP de Álava, Iñaki Oyarzabal. Y el diputado Eloy Suárez añadió: “Ayer [el ministro de Asuntos Exteriores] José Manuel Albares corrió para publicar en Twitter la Orden de San Carlos que le regaló Colombia. Si de verdad supiera lo que es un ministro que acompaña al Rey, lo que tendría que haber hecho es devolver la orden y exigir al Gobierno colombiano disculpas a SM Felipe VI”.

El diputado de Vox por Madrid y portavoz de Sanidad de la extrema derecha en el Congreso, Juan Luis Steegmann, citó una noticia del gesto del rey con la siguiente consideración sobre la espada de Bolívar: “Estaría todavía manchada de sangre de españoles, o de colombianos asesinados por la guerrilla. Es cuestión de tener buena vista. Y memoria”. “Como representaba a España se mostró con respeto ante los símbolos nacionales del país que visita (bandera e himno) y con sus autoridades. Levantarse ante un objeto, por histórico que sea, ni de broma, como si sacan la silla de los zipazaques muiscas. Muy curioso pero nada más”, agregó Víctor Sánchez del Real, uno de los diputados de Vox más broncos del Congreso, al que dentro del hemiciclo se le conoce por interrumpir y gritar constantemente ante las intervenciones de sus rivales políticos.

Ciudadanos tuvo este martes un momento de confusión ante lo ocurrido con el rey en Colombia. Inicialmente, celebraba en su cuenta de Twitter que el rey no se levantara de su asiento ni aplaudiera durante el paso de la espada de Simón Bolívar, asegurando que ese gesto decidido por Gustavo Petro era un “capricho indigenista”. Después borraron el tuit. Fuentes del partido aseguraron que lo estaban “actualizando” y enviaban un nuevo enlace con el nuevo texto, muy similar pero que iba acompañado con dos tuits críticos, uno de de la ministra Ione Belarra y otro de Pablo Echenique, a los que Ciudadanos vinculó con ETA, otro de los mantras de las derechas contra el Gobierno.

“Basta con ver la reacción de los enemigos de España para saber que Felipe VI vuelve a hacer lo correcto en su defensa de España. Los enfados de los socios del Gobierno, que no mueven un dedo contra los homenajes a los asesinos de ETA, son los aciertos del Jefe del Estado”, fue, el tuit final. El vicesecretario general de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo, alabó, por su parte, la decisión de Felipe VI. “Braman contra el Rey quienes hubiesen preferido ver a Sánchez genuflexo ante un sable manchado de sangre española”, escribió, en términos idénticos a la extrema derecha.

Hasta esta semana, sin embargo, la figura del libertador latinoamericano había generado consenso en España entre fuerzas políticas e instituciones de todo signo político. Incluso la dictadura de Franco reconoció a Bolívar con una estatua en el parque del Oeste de Madrid, erigida en 1970 pero que sigue en pie hoy en día, por iniciativa de Carlos Arias Navarro, cuando era el regidor franquista de la capital, tras un debate interno dentro del régimen. Además de la ecuestre figura en Madrid existen diversas placas colocadas en democracia y por gobiernos del PP –que ahora gobierna en coalición con Ciudadanos– que recuerdan al libertador.

El rey emérito, premio Simón Bolívar de la UNESCO

En 1983, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) comenzó a entregar el Premio Internacional Simón Bolívar a personas o instituciones que se hubieran distinguido en una creación intelectual o artística, realización social o acciones de motivación de la opinión pública. Y el primer galardón se le entregó, paradójicamente, al padre de Felipe VI, el rey emérito Juan Carlos I, como “un acto simbólico de reconciliación hispánica”.

Más recientemente, el mismo PP que ahora celebra la acción del monarca durante la ceremonia del nuevo presidente colombiano y que habla de Bolívar como de un “esclavista” participaba en actos de homenaje al libertador latinoamericano, considerado como un héroe nacional en Venezuela, a cuya oposición las derechas españolas dicen defender desde hace lustros y cuyos principales dirigentes viven ahora en Madrid.

Hace apenas un año, el 24 de julio de 2021, dos diputados del PP asistieron a un homenaje a Simón Bolívar en el 238 aniversario de su nacimiento organizado por la plataforma AyudaVenezuela. Allí, junto a su estatua, en el madrileño Parque del Oeste, donde tuvo lugar la celebración, acudieron la diputada popular Valentina Martínez y el senador de la misma formación Gonzalo Robles que apoyaron a los venezolanos “en su lucha por recuperar la democracia”. “Aquí estaré apoyando la libertad en este maravilloso país”, escribía esa misma mañana Martínez.

Ha sido una dinámica permanente a lo largo de la legislatura que se ha vuelto a repetir este martes. Cada vez que un partido del Gobierno ha criticado o cuestionado alguna actitud, práctica no ejemplar o incluso posibles delitos –en el caso de Juan Carlos I– vinculados a algún miembro de la Casa Real, PP, Vox y Ciudadanos han considerado que el Ejecutivo de coalición estaba “atacando” a las instituciones españolas e incluso al Estado. Las derechas tratan así de patrimonializar la monarquía. Insisten en que son ellas las únicas fuerzas que la defienden y politizan así la imagen de una jefatura del Estado a la que se supone neutralidad en la Constitución.

Felipe VI no se pone en pie ante la llegada de la espada de Bolívar a la toma de posesión de Gustavo Petro

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El nuevo intento por atribuirse la defensa del rey se dio este martes a raíz de la actitud de Felipe VI durante la ceremonia de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro, el lunes, en Bogotá. El rey fue el único jefe de Estado que se quedó sentado a la entrada en el acto de la espada de Simón Bolívar, símbolo de la lucha por la independencia de los países latinoamericanos. Petro, el primer presidente de izquierdas de Colombia, quiso mostrarla durante el acto, al que asistieron decenas de mandatarios internacionales que, a la entrada del sable, se pusieron en pie. Felipe VI, sin embargo, permaneció sentado en su silla. La Vanguardia y El Español han informado de que el rey sí se levantó cuando salió la espada, pero las imágenes corresponden al momento en el que finalizó el acto con todos sus asistentes en pie.