Santamaría o Casado: 3.082 compromisarios deciden el futuro de un PP en guerra
El PP es unidad y certidumbre. De eso había presumido Mariano Rajoy en cientos de discursos durante los últimos 14 años que pasó al frente del partido. El líder acostumbraba a confrontar esas cualidades a la histórica división de la izquierda que veía siempre “en el lío”, como le gustaba repetir. Este viernes leyó su último papel como presidente y dejó a su organización sumida en el caos de no saber qué será este sábado el PP.
Su despedida ha puesto también fin al partido unido del que presumieron sus dirigentes prácticamente desde su creación, en 1989 y deja a un PP abierto en dos mitades, la que apoya a Soraya Sáenz de Santamaría y la otra, la de los que respaldan a Pablo Casado. Una situación inédita en una organización acostumbrada a los dedazos, desde Fraga a Aznar, pasando por los candidatos autonómicos y municipales.