El PP insistirá en Venezuela para “cohesionar” al partido frente a “debates morales” que lo dividen como la eutanasia
El nuevo Gobierno progresista escuchó este miércoles en el Congreso de los Diputados todo tipo de insultos y acusaciones por parte de la derecha y, en especial, del Partido Popular, por la crisis económica, social y política que vive Venezuela. La formación que preside Pablo Casado convirtió la primera sesión de control al Ejecutivo de la legislatura en un pleno prácticamente monográfico sobre el encuentro que el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, mantuvo el pasado 20 de enero con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas.
La estrategia gustó en las filas populares, cuyo ánimo se había resentido en los últimos meses por las debacles electorales, la permanente pugna con las otras dos derechas –Vox y Ciudadanos– y las divisiones internas que esta misma semana quedaban en evidencia ante los problemas de gestión de la elección del líder del PP, Alfonso Alonso, como candidato a lehendakari, o la copia del discurso de la extrema derecha durante el debate sobre la nueva Ley de Eutanasia del lunes.
Informa Iñigo Aduriz.