Génova rompe la tregua con el PP vasco e impone las tres candidaturas para las generales: “Se dirige de manera dictatorial”
Hace menos de un mes, en la convención del PP vasco, Alfonso Alonso y Pablo Casado fumaron la pipa de la paz después de que la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, atacara la supuesta tibieza de sus correligionarios en Euskadi con el nacionalismo. “Yo soy también del PP vasco. El PP no tiene explicación ni razón de ser sin el PP vasco”, solemnizó Casado en la clausura de ese encuentro, en la que el partido marcó un perfil propio foralista en Euskadi. Pero la repetición de las elecciones generales ha roto la tregua. Casado ha aplicado la máxima de 'todo por el PP vasco pero sin él' y ha impuesto los tres candidatos al Congreso, Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, frente al criterio de la organización local, que ya se había quejado de la confección de las listas en abril. “El partido se dirige de una manera dictatorial y lo peor es que se descapitaliza al PP vasco”, afirma una fuente. “Génova dixit y nosotros detrás”, añade otra.
Génova ha optado por Marimar Blanco, que desde hace años está asentada en Madrid, para encabezar la plancha de Álava, vacante tras la marcha de Javier Maroto, quien tras no obtener el escaño ha saltado a ser senador autonómico por Castilla y León. El PP de Álava, la estructura más fuerte en Euskadi, se encuentra que pasará de una campaña muy pegada a lo local y con críticas al PSOE por colocar a la ministra-portavoz Isabel Celaá como “cunera” a hacer campaña defendiéndose de esas mismas acusaciones. Blanco, hermana del edil de Ermua secuestrado, torturado y asesinado por ETA, ya fue parlamentaria vasca por Álava y sus padres residen en Vitoria, pero no tiene vinculación con el partido en el territorio y los cargos ocupados en los últimos años lo han sido por Madrid.
Lo cuenta Iker Rioja.