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Cospedal cae víctima de sus maniobras con la mafia policial para torpedear Gürtel

La ex secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal

Pedro Águeda

Mariano Rajoy perdió el Gobierno a raíz de la sentencia que acredita un sistema de financiación de su partido con dinero negro de grandes empresarios durante al menos veinte años. Seis meses después, la que era su número dos en el PP tiene que abandonar la política porque intentó boicotear esa investigación en sus inicios, recurriendo al presunto cabecilla de una organización criminal que se servía de su destino en la élite de la Policía.

María Dolores de Cospedal anunció este miércoles que deja su escaño en el Congreso, el último cargo que le quedaba, en medio de un monumental escándalo provocado por la publicación de una conversación en 2009 con el comisario José Manuel Villarejo. En los audios que ha escuchado toda España durante los últimos días, Cospedal pregunta al policía por la incipiente investigación de Gürtel que llevaba a cabo en aquel momento la estructura policial en la que estaba destinado.

En otra grabación, su marido, presente en la misma charla, encarga “trabajos puntuales” al policía a cambio de pagos que según dijo afrontaría el PP. “El jefe está de acuerdo”, traslada Ignacio López del Hierro a Villarejo. Por aquel entonces, Cospedal solo tenía un jefe: el presidente del partido, Mariano Rajoy.

La que fue secretaria general del PP durante diez años, hasta julio pasado, ha caído víctima de sus tratos con la cloaca policial para tratar de sepultar la investigación sobre unos hechos en los que según ha repetido durante los últimos años nunca tuvo nada que ver. Su vinculación con el mundo que frecuenta su marido era una preocupación en el partido pero no le impidió presentarse a las primarias para suceder a Rajoy. Su punto débil era su pareja, el empresario López del Hierro, admitían las fuentes mejor informadas en el PP. Han sido los vínculos de su pareja los que la han hecho caer cuando disfrutaba de una situación privilegiada en el partido: en el cogollo de Pablo Casado, que le debe la victoria después de que Cospedal le cediese los compromisarios para derrotar a su rival de siempre, Soraya Sáenz de Santamaría.

Antes de que aflorasen los audios de Villarejo, López del Hierro había aparecido reiteradamente en sumarios de corrupción sin haber llegado a estar imputado nunca. Uno de ellos es precisamente el de la caja B donde unas anotaciones de los papeles de Bárcenas, con las que López del Hierro niega estar relacionado, apuntan a que fue el autor de dos pagos en negro al partido.  

La Guardia Civil encontró en abril de 2017 una larga nota manuscrita en el registro del domicilio de Ignacio González durante la Operación Lezo. De su contenido se desprende que el expresidente de la Comunidad de Madrid trataba de concretar en un papel su situación ante la investigación del origen de su ático en Estepona, quiénes eran sus aliados y cuáles sus principales preocupaciones. En un determinado punto, escribe: “Villarejo me dice que es amigo del marido de Cospedal desde hace 30 años y que ayuda a María Dolores”.

Tras la publicación del documento manuscrito en febrero pasado, el matrimonio se limitó a contestar, a través de una portavoz, que no comentan afirmaciones de Ignacio González.

En la conversación del 21 de julio de 2009, conocida ahora, Villarejo confirma el nexo. “Yo he hecho maldades con él”, informa a Cospedal, en referencia a López del Hierro.

El volumen del archivo incautado a Villarejo y la encriptación de la mayoría de su contenido hacen imposible conocer hoy si en su interior se esconden las pruebas de las colaboraciones con el empresario López del Hierro o de los trabajos para el PP que ordenó Cospedal (entre ellos buscar información comprometedora de Javier Arenas, otro de sus archienemigos en el partido, o de un hermano del exministro socialista Alfredo Pérez Rubalcaba). Los frutos de la relación entre la dirigente política y el policía corrupto se intuyen, sin embargo, con un simple repaso a la hemeroteca.

Dos semanas después de ese encuentro grabado en Génova, Cospedal concedía una entrevista a la agencia Efe en la que denunciaba “escuchas ilegales” a dirigentes del PP fuera de la causa judicial de Gürtel. Arrancaba ahí una estrategia de la dirección del PP consistente en denunciar una conjura policial, liderada por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para destruir al partido. “Algunos policías han pretendido manipular informes del caso (Gürtel)”, dijo la secretaria general del PP en abril de 2010.

Esas afirmaciones se producían después de que Villarejo trasladara a Cospedal que el jefe de la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), encargada de investigar el caso Gürtel, era “un hombre nuestro” y que aludiera de forma despectiva al comisario general de Policía Judicial, Juan Antonio González, al que atribuye un intento por reunirse con ella o su entorno en una conversación previa con López del Hierro.

María Dolores de Cospedal se ha despedido con un comunicado que recupera dos mantras desmentidos repetidamente por la documentación oficial. Uno de ellos es que el PP fue la principal víctima de un grupo de personas que formaban la trama Gürtel, el caso a través del cual se descubrió la caja B del partido, como consta en la sentencia de la Primera Época. La segunda, que Villarejo tenía “una empresa” autorizada por el Ministerio del Interior, una afirmación con origen en el propio comisario de la que no consta documento alguno que lo acredite. 

Ignacio González, primera víctima de Villarejo en el PP

Cospedal no es la primera víctima política de Villarejo en la cúpula del Partido Popular. El comisario se cobró la cabeza de Ignacio González mucho antes de que se descubriera la implicación del político en la corrupción del Canal de Isabel II. Enfrentado a Rajoy, la publicación de un extracto de una conversación en 2011 entre el entonces presidente de la Comunidad de Madrid y el comisario acerca de la investigación del ático del primero provocó que renunciara definitivamente a ser candidato del PP en las elecciones autonómicas de 2015. 

Días después, Villarejo intercedía en favor de Esperanza Aguirre. La asociación Transparencia y Justicia, una de las herramientas del comisario, se había apresurado a personarse como acusación popular en el caso de la fuga de la Policía Municipal que protagonizó la dirigente conservadora por el centro de Madrid. Cuando llegó el momento de presentar la acusación que sentaría en el banquillo a Aguirre, Transparencia y Justicia dejó pasar el plazo y se esfumó del procedimiento.

Villarejo trató de venderse en julio de 2009 ante Cospedal como un policía fiel al Partido Popular desde que comenzara a tratar con el fundador de AP Félix Pastor Ridruejo. “Sí, Félix, todo lo que me ha encargado era delicado. Mírame esto, mírame aquello y tal y cual. Siempre se lo he dicho a Félix: yo tengo la cartera en un lado y el corazón en el otro. El corazón es vuestro. Siempre que gobernáis vosotros, nunca he ganado dinero, pero siempre que está el PSOE, como son tan desastres, pues siempre me encargan cosas”, afirma en la grabación.

En el sumario que investiga al comisario Enrique García Castaño aparece una conversación de 2005, durante el Gobierno de Zapatero, en la que Villarejo dice: “Tenemos unos añitos y no tenemos más, y tenemos dos o tres años (para) que vuelvan estos chicos nuestros pues de puta madre… que no... pues macho, tenemos que dedicarnos a los negocios, para arañar un poquito”.

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