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Sobre este blog

No nos gusta la palabra “discapacitado”. Preferimos retrón, que recuerda a retarded en inglés, o a “retroceder”. La elegimos para hacer énfasis en que nos importa más que nos den lo que nos deben que el nombre con el que nos llamen.

Las noticias sobre retrones no deberían hablar de enfermitos y de rampas, sino de la miseria y la reclusión. Nuria del Saz y Mariano Cuesta, dos retrones con suerte, intentaremos decir las cosas como son, con humor y vigilando los tabúes. Si quieres escribirnos: retronesyhombres@gmail.com

Zonas azules... y líneas rojas (otra vez)

Un coche obstaculiza un paso para personas con movilidad reducida. Imagen publicada por la Plataforma Castelló Vida Independiente.

Mariano Cuesta

Como desde hace un par de meses tengo coche, soy mucho más consciente de sus problemas y lo que conlleva. Sobre todo aparcar. Y es que últimamente está difícil encontrar sitio, pero hay gente que a eso no le importa. Porque a pesar de que las personas con movilidad reducida tengamos ciertas zonas marcadas para aparcar con mayor margen de movimientos, hay gente que no parece importarle lo más mínimo. En este tiempo que llevo conduciendo he visto un clásico: Aparcar en zona de movilidad reducida.

He visto las mayores barbaridades, desde copar una plaza completa hasta aparcar en zona intermedia, ocupando dos plazas. Estas cosas me hacen darle muchas vueltas a qué sociedad estamos creando, porque esto no es algo que sea típico de una generación, es algo transversal, por desgracia. Y sobre todo lo veo en los supermercados, que son zonas donde no suele ir la policía o la guardia civil de tráfico.

Es fácil aparcar en zonas que no corresponden cuando no te vigilan, pero la verdad es que la gente se retrata. Las personas con discapacidad, las de movilidad reducida, somos personas de segunda para estos elementos que consideran que sus necesidades han de estar por encima de las nuestras.

Porque claro, ellos tienen prisa, necesitan aparcar, o que sus coches no sean rozados por otros en las estrecheces del parking normal. Es tan triste que se diga “si es que es sólo un momentito”. Y no sólo pasa en los supermercados, aunque es lo más habitual por lo que he comentado antes. Están las plazas de aparcamiento en los colegios, que están en la puerta y los usan padres y madres con total despreocupación. Porque lo primero siempre son ellos. Siempre

Resulta que en otros países tiene la costumbre de, cuanto más temprano llegas al trabajo, aparcar más lejos de la puerta para, así, dejarle el sitio más cercano a la gente que llega tarde y pierda menos tiempo. Pero este tipo de cosas son un mirlo blanco en sociedades que no tienen un sentido de grupo definido. En artículos anteriores lo vengo diciendo. Necesitamos conciencia grupal porque es la única manera de sacar a la sociedad adelante. El individualismo está muy bien cuando no pisas a los demás, pero no es lo frecuente.

Si la gente respetara los espacios reservados, así en general, podríamos tener una sociedad mejor, pero es que nos lo ponen difícil. Todo el día corriendo, exigiendo, acelerando… Es imposible que tengamos un segundo de respiro para mirar al otro y ver que no es un enemigo, es una víctima más de este modo de vida que llevamos.

La cuestión de estas zonas para personas con movilidad reducida es algo mucho más profundo de lo que en apariencia se puede distinguir un desprecio absoluto a las necesidades de ciertas personas y eso es muy triste.

Estaría interesante hacer un estudio de cuánta gente hace estas cosas y cuánta es multada, porque creo que, tristemente, se debería multar continuamente para erradicar este tipo de comportamientos, porque parece que a la gente lo único que le duele es el bolsillo.

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