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De óxido y hueso: Sexo y discapacidad

¿El cine trata con realismo y naturalidad la sexualidad en las personas con discapacidad?

En "De Óxido y Hueso", su director Jacques Audiard muestra el cuerpo desnudo, y amputado de su protagonista desde el comienzo.

Este film me hizo pensar en la naturalización de la “imperfección” del cuerpo humano, de sus dificultades, de sus heridas y sus miedos.

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Fotograma de De rouille et d'os

Fotograma de De rouille et d'os

INT PISO /HABITACIÓN NOCHE

Vemos la parte de la pierna de Stéphanie donde aparece el tatuaje “Droite” (derecha). Luz tenue, que destaca las figuras desnudas de Stéphanie y Alí. Alí se encuentra sobre la cama y Stéphanie sobre Alí. Se va abriendo el plano y vemos los cuerpos semidesnudos de ambos, haciendo el amor. Alí acaricia con fuerza los muslos de Stéphanie. Vemos a Stéphanie con las piernas amputadas.

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Así es como empieza una de las secuencias de la película De óxido y hueso (De rouille et d'os), donde Marion Cotillard interpreta el papel de una domadora de orcas, que, tras sufrir un accidente en el trabajo, pierde ambas piernas. ¿Qué por qué me marcó este film? En primer lugar, porque admiro el trabajo de Cotillard y del director del film Jacques Audiard. En segundo lugar, porque cuando la vi estaba y estoy atravesando un brote o recaída que te lleva a hacerte demasiadas preguntas sobre la discapacidad, la movilidad reducida, el cómo afrontar posibles situaciones, que en el fondo pueden ocurrirle a cualquiera. En tercer lugar, y el más importante, es por cómo se trata a la discapacidad en la película. Con total naturalidad, sin tabúes, sin sábanas que tapen la realidad o las cicatrices. Muestra el cuerpo desnudo, y amputado de su protagonista desde el comienzo. Es decir, se muestra el cuerpo “imperfecto” y tullido que no suele aparecer en los filmes, quizá por los cánones de belleza a los que estamos acostumbrados. También hay quien puede pensar que el hecho de que se omitan estas imágenes se trate de un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Es decir, al haber un porcentaje menor de retrones en la población, hay un porcentaje menor de retrones que aparecen en películas haciendo el amor. Pero según esta teoría tampoco habría películas de aliens, o de robots, o de aliens robots o de gente con súper poderes. Y las hay. Y son éxitos de taquilla, pero ese ya es otro tema que le corresponde más analizar a Carlos Boyero que a mí.

El actor que acompaña a Cotillard en el reparto, es un bestia sin escrúpulos ni tacto, en medio de una crisis vital, como la de ella. Podría parecer una réplica de la Bella y la Bestia y quizá haya momentos que así se interprete. Sin embargo, Alí no ve a Stéphanie como un objeto roto, una persona asexuada. Es él quien le sugiere practicar sexo, y ella se queda aturdida, y sorprendida: ¿Quién puede querer tener sexo con un retrón? Pareciera que ella ya hubiera asumido su rol de persona sin derecho a recibir amor o a darlo.

Hubiera sido la típica peli de superación de discapacidad si no fuera por los toques de naturalidad y de -por qué no decirlo- atrevimiento al mostrar un cuerpo desnudo femenino amputado mientras realiza sexo. Es decir, está claro que ya hemos visto otras historias de discapacidad donde la persona afectada se convierte en héroe para que todos soltemos la lágrima fácil y podamos pensar que ¡sí se puede! e irnos tranquilos a la cama. Pero la vida es distinta. La vida es más como De rouille et d'os, donde dos personas libres deciden practicar sexo a pesar de la discapacidad de una de ellas. Incluso diría más, es probable que la película vaya por delante de la realidad, puesto que muchas personas con discapacidad tienen dificultades para practicar sexo y de ahí viene el trabajo -muy honrado, faltaría más- del asistente o asistenta sexual. ¿Quiso Audiard mostrar una realidad o más bien un deseo?, ¿quiso hacer algo rompedor o simplemente quiso contar una historia que le movió sensaciones? Dijo en su momento que la amputación de Marion Cotillard venía de su dificultad para rodar escenas de amor en el cine. “Siempre son falsas, excepto en el porno, pero ahí no hay amor”. El director habló de los muñones de Marion como algo sexual, algo real. Desconozco si existen más filmes que toquen el tema desde una manera tan natural y explícita del sexo en la discapacidad.

Este film me hizo pensar en la naturalización de la “imperfección” del cuerpo humano, de sus dificultades, de sus heridas y sus miedos. ¿Puede ser un canto a la normalización de una situación que afecta a miles de personas? Para mí así lo fue. Juzguen ustedes.

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