Colectivos de científicos cargan contra el director de la agencia de investigación por sus palabras sobre la precariedad

Un grupo de jóvenes científicos protesta por los recortes en investigación en 2017.

El sector científico en España está indignado con el director de la Agencia Española de Investigación (AEI), Domènec Espriu Climent. Espriu, catedrático de Física Teórica de la Universitat de Barcelona, se refirió a la precariedad en el ámbito de la investigación española en los siguientes términos en el marco de un reciente debate: “Esto de precario o precariedad... No sé... Precaria es la vida del señor que viene un cayuco”.

La pesadilla de pedir un contrato público para investigar en España

La pesadilla de pedir un contrato público para investigar en España

El corte, un breve fragmento que forma parte de una conversación de más de una hora sobre precarización con tres científicos del colectivo catalán Neurones Fregides (neuronas fritas), lleva casi tres meses en YouTube (a partir de 1h08 minutos), pero se ha disparado este lunes, cuando un usuario anónimo –y creado ad hoc, aparentemente– ha recuperado esa intervención y criticado el comentario del máximo responsable de la investigación pública en España.

El fragmento, apenas ocho segundos, se ha expandido rápidamente entre los colectivos de investigadores, que llevan años denunciando la precariedad de un sistema con peores salarios que hace 13 años y una carrera que no se estabiliza hasta pasados los 40, en el caso de los que no han emigrado para buscarse una vida mejor. “Es una auténtica vergüenza que el director de la Agencia Española de Investigación banalice y ridiculice así la precariedad que sufrimos los investigadores”, le afean desde la Federación de Jóvenes Investigadoras/Precarias (FJI).

Desde el sector de la Administración General del Estado de CCOO, añaden que es “indignante” que la persona “que debería ser la primera interesada por la precariedad que sufre el sector, transmita banalidad y vea la investigación no como un trabajo que debe tener todos los derechos laborales reconocidos, sino como una actividad bohemia y romántica”, explica la responsable de Empleo y Juventud, Elisa Fernández, en alusión a otra parte de la intervención de Espriu. También le recuerdan varios investigadores su salario de 91.371,22 euros, seis veces superior a lo que gana un investigador predoctoral. La asociación de investigadores en el extranjero Raicex ha calificado las palabras de Espriu de “desafortundadas: la sociedad española es cada vez más consciente de las dificultades de este colectivo”.

El asunto ha traspasado lo meramente científico y ha llegado al Congreso, donde Más País ha registrado una pregunta escrita para que el Gobierno, de quien depende la AEI, opine sobre la cuestión. También el PP ha exigido una rectificación, y si no llega pedirá su comparecencia, según anuncia el diputado Pedro Navarro.

El Ministerio de Ciencia explica a este periódico que “cualquiera que haya estado en el sistema de ciencia en los últimos diez años conoce que la precariedad existe, en especial entre los más jóvenes”, y destaca la serie de iniciativas que la cartera que dirige Diana Morant para combatirla, como la instauración de los contratos indefinidos en el sistema público de ciencia, que se haya duplicado el presupuesto de la AEI en dos años, la mejora de las condiciones y el aumento de los propios contratos para investigar.

“Cualquiera que me conozca sabe que me preocupa”

El propio Espriu señala este argumento en conversación con este diario. “Me ha sorprendido ver esta mañana que ha aparecido un corte muy estudiado, no sé con qué finalidad”, sostiene. “Cualquier persona que me conozca sabe que me preocupa poner recursos para la investigación”, continúa mientras enumera los avances de los últimos años: “Hemos duplicado los recursos, casi triplicado las convocatorias Ramón y Cajal y mejorado las Juan de la Cierva y las predoctorales”. ¿Pero cree que hay precariedad en la investigación española? “Evidentemente, hay precariedad y escasez de recursos”, responde.

Antes, también en Twitter, había dejado un recado al anónimo denunciante y, de propina, al PP: “Parece que a quien dejó la ciencia inane, redujo contratos predoctorales a la mitad e impuso la tasa de reposición cero, le molesta que la AEI duplique su presupuesto y triplique los contratos de incorporación. Sorpresa por la ola de retuits de un perfil falso. ¡100% por nuestra I+D, siempre!”, escribió. Más tarde colgó un comunicado, en la misma red social, en el que matizaba su palabras y afirmaba que la precariedad “existe y es un problema (...) que vamos a resolver”.

Pero la polémica fue creciendo según pasaban las horas, y a las críticas de jóvenes investigadores o colectivos de científicos se unieron perfiles de peso, como el del director del instituto IMDEA Materiales, José Manuel Torralba, quien escribió que “si no es capaz de aceptar y entender las críticas que han levantado sus desfortunadas declaraciones, desde todo tipo de estamentos y perfiles, posiblemente debiera reflexionar sobre su idoneidad para dirigir la Agencia”. Varios catedráticos de universidad hicieron pública también su malestar con las palabras de Espriu.

Esta intervención de Espriu se produce hacia el final de la charla, cuando contesta a la científica Estefanía Alcaide, investigadora predoctoral en Genética Molecular Humana en la Universitat de Barcelona, quien protesta por la pesadilla burocrática que supone estar pendiente de las diferentes convocatorias de contratos públicos que existen en España y pide un sistema centralizado para no tener que estar buceando entre boletines oficiales y perdiendo horas y horas en cuestiones burocráticas.

Esta es la intervención completa: “Me gustaría acabar con una nota de optimismo, porque la trayectoria nos demuestra que hemos mejorado muchísimo. No pondré ejemplos porque nos alargaríamos mucho. La palabra precario o precariedad... No sé... Precaria es la vida del señor que viene en un cayuco. Estamos en una sociedad que es privilegiada, que nos permite ofrecerle a la gente joven esas oportunidades, que no son tan buenas como nos gustaría, pero creo que hay que ir con las luces largas por el mundo y ver el progreso y ver que vamos en la buena dirección a pesar de todo. Precariedad en la ciencia siempre ha habido. El señor [Bernhard] Riemann, un gran científico y matemático, se ganaba la vida e hizo una gran carrera dando clases particulares. Y el señor [Albert] Einstein hasta que ya fue una figura muy consagrada hubo de trabajar en una oficina de patentes”, empieza.

Y continúa: “La ciencia siempre ha tenido este aspecto un poco bohemio, un poco romántico, un poco aventurero, un poco arriesgado... Quien algo quiere tiene que arriesgar. Es fantástico que ahora haya muchas más oportunidades y estaría todavía mejor que estuvieran bien organizadas y que no sucediera como comenta Estefanía, que todo llega a destiempo y en diferentes convocatorias. No sé si la centralización es lo que necesitamos, pero lo que seguramente sí necesitamos es un poco más de sentido común”, cierra.

Escuchar la intervención íntegra ha reafirmado a científicos y políticos de que la frase no estaba sacada de contexto. “Ha dicho lo que ha dicho”, explica Héctor Tejero, el responsable de la cuestión en Más País. “El director es uno de los cargos más importantes [de la investigación] en el país, no son unas declaraciones fuera de contexto. Nos parece una declaración fuera de lugar, una persona en su posición debe tener más cuidado”.

Desde CCOO recuerdan que el personal de investigación, “altamente especializado, desde personal técnico y de gestión hasta personal investigador con varios años de experiencia postdoctoral, que se estabiliza pasados los 40 años, con salarios rozando el Salario Mínimo Interprofesional y que se están viendo obligados a emigrar para poder seguir trabajando en el sector de la investigación, es personal precario”.

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