Arrimadas refuerza a Villacís y Aguado a las puertas de unas elecciones en las que se juega su supervivencia
El liderazgo de Inés Arrimadas sigue intacto pese a las críticas que le han lanzado dentro y fuera de su partido y las fuertes tensiones que ha tenido que afrontar a lo largo de estas últimas semanas. Primero, por la debacle en Catalunya; luego por el fiasco de la moción de censura en Murcia que ahora pende de la decisión que adopten los diputados escindidos de Vox. Y, finalmente, tras la fuga al PP del exsecretario de Organización, el riverista Fran Hervías, que ha supuesto todo un mazazo para el partido. Un goteo de bajas y fugas que se ha iniciado en Ciudadanos tras la opa hostil del PP y que tampoco este lunes conseguía frenar Arrimadas.
La dirigente de Ciudadanos intentaba contener la espita de la bomba de relojería en la que se ha convertido su formación y llegaba por la mañana a la reunión de la Ejecutiva, que se presentía tensa, con su propuesta de remodelación del Comité Permanente debajo del brazo para calmar las aguas, consistente en abrir su hasta ahora reducido núcleo duro, compuesto por ella y seis dirigentes más, ampliarlo y dar entrada a varios barones regionales, como el andaluz, Juan Marín, e incluso a una de las principales voces críticas que le han reclamado estos días que diera un golpe en la mesa, como Toni Cantó.
Escribe Carmen Moraga.