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La cumbre climática de la ambición comienza sin los líderes de los países que más CO2 emiten

Deforestación en Madagascar.

Raúl Rejón

La cumbre del clima de Katowice (Polonia), señalada como la que debería disparar la ambición de los países para frenar el cambio climático, ha arrancado con la ausencia de los principales líderes mundiales y mayores emisores de CO en la sesión de jefes de Estado y Gobierno. La COP24 no entró en sus agendas de prioridades.

De los diez países que más gases de efecto invernadero emiten, China, EEUU, India,  Rusia, Japón, Irán, Corea del Sur, Canadá, Arabia Saudí, Indonesia, Brasil o Suráfrica, ninguno ha tomado la palabra en el salón. De ese grupo, solo la Unión Europea ha hablado. Hace tres años, en París, en esta jornada acudieron y hablaron el presidente norteamericano Barack Obama, el chino Xin Jinping o el ruso Vladimir Putin. Nadie quiso quedarse fuera. En 2018, la situación ha cambiado.

A Polonia se llega con gran parte del margen de seguridad climático ya consumido: la Tierra se ha calentado un grado respecto a la época preindustrial. El objetivo es no llegar cerca de los 2ºC y, a poder ser, quedarse en 1,5ºC. Katowice comienza con un aumento global en la emisiones de CO y un incremento en la producción y consumo de carbón encima de la mesa. China, EEUU y Rusia lideran la extracción del mineral.

La conferencia se celebra, precisamente, en una cuenca minera polaca en Silesia. El presidente del país anfitrión, Andrej Duda, ha lanzado en la inauguración la idea de que “el aprovechamiento de los recursos naturales no es contradictorio con la protección del clima”. Polonia tiene 11 nuevos proyectos de generación eléctrica a base de centrales térmicas en diferentes grados de concreción. Duda ha argumentado que la “absorción de CO” por parte de los ecosistemas (los bosques) permitirán “emisiones neutrales”.

Con esas premisas, la ausencia de primera figuras en la sesión inaugural puede leerse de diferentes maneras, según las señales que han ido emitiendo sus gobiernos en el esfuerzo multilateral contra el calentamiento del planeta.

China. Es el primer emisor del mundo. Sin embargo, se ha creado una imagen proactiva: “Está dando pasos significativos para afrontar el cambio climático”, concluía un análisis realizado en la Universidad de Columbia este mismo año. Especialmente en la contención del uso del carbón: redujo su consumo desde 2013 a 2016 aunque su economía creció un 40%. El estudio firmado por un antiguo alto cargo del Departamento de Energía de EEUU, David Sandalow, también admite que “como todos los demás grandes emisores necesita hacer más para alcanzar sus objetivos climáticos”. 

EEUU. Para los habituales en estas cumbres, no es lo mismo una ausencia que otra. De hecho, los delegados españoles en Katowice admiten que China tiene un papel de liderazgo en las negociaciones climáticas. También cuentan que los técnicos estadounidenses acuden y participan en las conversaciones. Pero el caso norteamericano, el segundo mayor contribuyente al cambio climático, es particular: el último informe sobre los graves impactos que padece el país por este fenómeno fue publicado durante la jornada con menos repercusión: su día de acción de gracias. El presidente Donald Trump dijo sobre el informe elaborado por su administración: “No me lo creo”.

Canadá.  El vecino del norte, que también se sitúa en el top 10, va a tener problemas para cumplir los objetivos: sus políticas son calificadas como “altamente insuficientes” por la consultora Climate Action Tracker. Concluye que el Gobierno confía mucho en los llamados “sumideros de carbono” para ofrecer cifras positivas respecto a su nivel de emisiones. Los análisis sobre las políticas y los planes presentados al Acuerdo de París , “ya insuficientes”, auguran que el desfase es “mayor de lo esperado”. Ese es el panorama del país gobernado por Justin Trudeau.

Rusia. Quizá basta decir que la Federación Rusa no ha ratificado todavía el Acuerdo de París –sí lo firmó–. Rusia sola supone el 7,5% de todas las emisiones del mundo. El retraso en la creación de una estrategia global puede llevarse esta ratificación hasta 2019 (a las puertas de tener que cerrarse la primera revisión del acuerdo en 2020). Los cálculos de Climate Action Tracker son que, si no hay un golpe de timón, las emisiones rusas en 2020 serán un 4% más altas que en 2015. Y en 2030 un 11%. Califica la situación rusa de “críticamente insuficiente”.

Con todo, un reciente estudio publicado en Nature Comunications, mostraba que las políticas actuales de China, Rusia o Canadá llevarían (si no hay cambios) a un calentamiento de más de 5 ºC. Las de EE UU tampoco son muy positivas e implicarían más de 4ºC. La Unión Europea lo llevaría a una subida de 3,2ºC, según este análisis de situación. Entre los analizados está España a cuyas políticas en este momento se le proyecta un recalentamiento de 3,4 ºC, más que al Reino Unido. El año pasado, España lideró el incremento mundial del uso del carbón, en términos relativos, con un repunte del 23% respeto al curso anterior.

Otros protagonistas: Brasil, Suráfrica...

La llegada a la presidencia del brasileño Jair Bolsonaro ha añadido incertidumbres. El vacío en el plenario puede justificarse por el periodo de transición en el que está el gigante suramericano. Lo malo es que Bolsonaro lanzó unas señales pésimas al eliminar el Ministerio de Medio Ambiente y al asegurar que abrirá el bosque amazónico a proyectos extractivos e infraestructuras. La principal fuente de emisiones de CO de Brasil es la deforestación. Además, el Gobierno ha retirado la candidatura de Río de Janeiro para albergar la Cumbre del Clima del año que viene (que debe ser en Suramérica por la rotación regional). 

“Queremos saber dónde va a estar Suráfrica”. Decían miembros de la Oficina Española de Cambio Climático al planificar el encuentro de Polonia. El país no ha mandado a sus líderes este lunes aunque sí ha publicado este año el borrador de un plan de recursos que intenta alejarles del carbón y acercarles a las fuentes renovables. Suráfrica es el séptimo productor mundial de este mineral.

Las islas Fiyi fueron la nación encargada de presidir la COP del año pasado. Este país oceánico afronta un peligro real de desaparecer por la subida del nivel del mar. Su primer ministro, Frank Bainimarama, ha asegurado este lunes que aumentarán sus esfuerzos para acelerar la lucha contra el calentamiento global. Al hablar al resto de estados presentes en la sesión plenaria ha dicho: “Pido lo mismo. Si nosotros podemos, ustedes también”. De ello depende la superviviencia de muchos. 

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