Diez claves para reivindicar un 8M rural
Habas, aceitunas, maíz, cebolla, tomates. No es la lista de la compra, sino de las campañas agrícolas que cada año se echa a sus espaldas Soledad Mena, de Morón de la Frontera, aunque lleva 25 años viviendo en Lebrija, donde acaba de empezar la siembra del tomate. “Íbamos a comenzar el lunes, pero me han llamado para adelantarlo unos días”, cuenta esta mujer, que alterna lo que gana en el campo con el servicio doméstico. Las campañas agrícolas marcan sus días en el calendario y sus movimientos por el mapa de la provincia de Sevilla porque, como otras muchas, va por los distintos pueblos “según lo que toque”.
En un contexto de pérdida de explotaciones agrarias, 7.213 mujeres se han sumado como jefas de las mismas en España desde 2008, según un estudio que precisamente acaba de hacer público COAG y la Confederación de Mujeres del Medio Rural (CERES). Representa esa transición del anonimato de las mujeres en el campo a un protagonismo que hasta hace poco les era vedado. CERES en colaboración con la fundación Mundubat, se basa en la encuesta sobre la estructura de las explotaciones agrícolas y fuentes oficiales como el Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Comisión Europea.
De este modo, pese a que en cuatro comunidades autónomas han descendido (Madrid, Cataluña, La Rioja y Murcia), en la mayoría son más, por ese incremento, experimentado especialmente en País Vasco, Cantabria, Baleares y Andalucía. Aquí está la información completa de Consuelo Durán.