Pfizer se convierte en el gran proveedor de la pandemia y calcula que doblará sus ingresos

Raúl Rejón

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El consejero delegado de la farmacéutica Pfizer, Albert Bourla, considera que “pronto podremos retomar una vida normal” y dejar atrás lo peor de la pandemia de COVID-19. Bourla, en una entrevista concedida este domingo al diario francés Le Figaro, ha calculado que ese momento puede llegar “en primavera” y lo ha fiado a “las herramientas” que suponen “las pruebas, las vacunas y los primeros tratamientos”. Las dos últimas de esas herramientas son fabricadas y comercializadas por Pfizer.

Las limitaciones de la estrategia de las vacunas de refuerzo: ¿hasta cuándo?

Saber más

La farmacéutica estadounidense, cuya vacuna contra la COVID-19 supone más de la mitad de todas las dosis adquiridas y administradas en España y el 60% de los acuerdos de compra de la Comisión Europea, prevé doblar en 2021 sus ingresos respecto al nivel prepandemia. A eso hay que sumarle el lanzamiento del tratamiento antiviral Paxlovid, que está siendo evaluado por la Agencia Europea de Medicamentos pero que ya recibió el visto bueno para su uso de emergencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el 10 de enero que ya está comprometida la compra de 344.000 dosis de este antiviral.

Antes de acabar 2021, la compañía revisó sus cálculos y elevó la previsión de ventas hasta superar los 70.000 millones de euros, reflejando “tanto los resultados de Comirnaty [la vacuna contra la COVID-19] como del resto de las líneas de negocio”, describió la empresa en su Guía financiera para 2021. En los ejercicios de 2019 y 2020, Pfizer comunicó ingresos de 35.000 millones de euros. Las cifras definitivas del año pasado se conocerán en febrero.

El directivo de la farma ha comentado que se sienten “orgullosos de nuestros resultados en el tercer trimestre del año [cerrado definitivamente], pero estamos más orgullosos todavía de lo que estos resultados financieros indican en términos del impacto positivo que estamos teniendo en vidas humanas por todo el mundo”.

La vacuna del mundo rico

Desde luego, la acción de todas las vacunas contra la COVID-19 ha supuesto una herramienta crucial tanto para salvar vidas como evitar casos graves de la infección. En Europa, estos medicamentos evitaron más de 470.000 muertes en personas mayores de 60 años, 90.000 de ellas en España, desde que comenzaron a usarse hasta noviembre de 2021, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud y el ECDC. “Sin la vacuna, la situación sería completamente como la de marzo de 2020”, contaban los expertos a principios de enero con la sexta ola y la variante ómicron multiplicando por mucho los casos en España, aunque con un impacto muy distinto en casos graves y muertes.

Aunque la vacuna más utilizada en el mundo es la de Oxford-AstraZeneca, el producto de Pfizer se ha impuesto, al menos, en el mundo rico. Y eso se tiene que contar en las cuentas. El precio del producto varía según quién lo compre: la Unión Africana paga 5,9 euros de media por dosis, Suráfrica o Brasil 8,5, EEUU unos 17 euros y la Comisión Europea entre 12 y 20 euros, según la recopilación de la ONU. Si la primera la inyectan en 182 países, la segunda es aplicada en 151. En esa lista luego viene Sinopharm con 86, Moderna con 85 y Janssen con 80 Estados.

Pero la crisis de imagen que AstraZeneca padeció sobre todo en la Unión Europea –que compra a Pfizer con los precios más altos– hizo que la marca estadounidense viera cómo se multiplicaban sus pedidos. Los casos de efectos adversos del producto de AstraZeneca (muy infrecuentes) provocaron restricciones en su uso y, por lo tanto, se despejó el camino comercial para Pfizer.

Las dosis de refuerzo

La estrategia de dosis de refuerzo que la misma farmacéutica puso encima de la mesa en julio pasado al anunciar que un tercer pinchazo “seis meses después del segundo obtiene de cinco a diez veces más anticuerpos neutralizares para la variante original y la beta del virus” y generaba defensas contra la delta, ha terminado por generalizarse en los estados ricos. Aún más tras la llegada de ómicron: España certificó el jueves pasado que habrá refuerzo para todas las personas mayores de 18 años. Aun así, esos pedidos extra no engordarán los ingresos del año recién terminado.

Con todo, Pfizer calcula ahora que Cominarty le proporcionará finalmente 31.000 millones de euros en ventas en 2021 con un margen de beneficio por encima del 25% –antes de impuestos–. Al comenzar el ejercicio, la compañía adjudicó a su producto estrella contra la COVID unos ingresos de 12.000 millones de euros, 2,5 veces menos. Al mismo tiempo vaticinaba que la demanda podría alargarse durante años.

La revisión al alza se basa en “los acuerdos adicionales de suministro que se han firmado desde julio”. Los patrones de encargos con los que trabaja la farmacéutica indican que 2021 se cerraría con la entrega de 2.800 millones de dosis. De hecho, en los nueve primeros meses, con datos ya cerrados, Pfizer ingresó en total unos 49.000 millones de euros, un 91% más que en el mismo periodo de 2020.

Mientras, los países empobrecidos siguen sin vacunas

Mientras tanto, los problemas de acceso a las vacunas de los países empobrecidos siguen siendo acuciantes: no han llegado dosis para cubrir a la población; se han mantenido los cuellos de botella y no se ha alcanzado un acuerdo para suspender temporalmente las patentes de las vacunas y conseguir así multiplicar la producción.

En octubre pasado, fracasó una nueva ronda en la Organización Mundial del Comercio para intentar levantar provisionalmente patentes. Solo un mes después, Europa intentaba blindarse ante el surgimiento de la variante ómicron detectada en Suráfrica. En esos momentos había más población, concentrada en los países ricos, con una tercera dosis que personas con alguna dosis puesta en los estados más pobres. La situación no ha cambiado mucho y, a pesar del blindaje, en solo un mes, ómicron era ya la variante del SARS-CoV-2 detectada en el 47% de los análisis realizados en España.

La Organización Mundial de la Salud lanzó el programa COVAX para conseguir que los países con pocos recursos tuvieran vacunas y evitar casos como el que puso de manifiesto ómicron: si el virus circula masivamente en grandes poblaciones sin vacunar puede variar. El programa no ha conseguido generalizar la vacunación completa en la parte del mundo más desfavorecida.

Según los datos de la ONU, COVAX se ha asegurado 2.100 millones de dosis, aunque ha suministrado 987 millones a 144 países. La Unión Europea, por ejemplo, tiene aseguradas más de 3.000 millones. El director médico de Pfizer en España, Juan Álvarez, defendía a finales de noviembre de 2021 la rentabilidad de su empresa a y exponía que “para seguir investigando las farmacéuticas necesitan ingresos”.

El consejero delegado de la farmacéutica Pfizer, Albert Bourla, considera que “pronto podremos retomar una vida normal” y dejar atrás lo peor de la pandemia de COVID-19. Bourla, en una entrevista concedida este domingo al diario francés Le Figaro, ha calculado que ese momento puede llegar “en primavera” y lo ha fiado a “las herramientas” que suponen “las pruebas, las vacunas y los primeros tratamientos”. Las dos últimas de esas herramientas son fabricadas y comercializadas por Pfizer.

Las limitaciones de la estrategia de las vacunas de refuerzo: ¿hasta cuándo?

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La farmacéutica estadounidense, cuya vacuna contra la COVID-19 supone más de la mitad de todas las dosis adquiridas y administradas en España y el 60% de los acuerdos de compra de la Comisión Europea, prevé doblar en 2021 sus ingresos respecto al nivel prepandemia. A eso hay que sumarle el lanzamiento del tratamiento antiviral Paxlovid, que está siendo evaluado por la Agencia Europea de Medicamentos pero que ya recibió el visto bueno para su uso de emergencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el 10 de enero que ya está comprometida la compra de 344.000 dosis de este antiviral.

Antes de acabar 2021, la compañía revisó sus cálculos y elevó la previsión de ventas hasta superar los 70.000 millones de euros, reflejando “tanto los resultados de Comirnaty [la vacuna contra la COVID-19] como del resto de las líneas de negocio”, describió la empresa en su Guía financiera para 2021. En los ejercicios de 2019 y 2020, Pfizer comunicó ingresos de 35.000 millones de euros. Las cifras definitivas del año pasado se conocerán en febrero.

El directivo de la farma ha comentado que se sienten “orgullosos de nuestros resultados en el tercer trimestre del año [cerrado definitivamente], pero estamos más orgullosos todavía de lo que estos resultados financieros indican en términos del impacto positivo que estamos teniendo en vidas humanas por todo el mundo”.

La vacuna del mundo rico

Desde luego, la acción de todas las vacunas contra la COVID-19 ha supuesto una herramienta crucial tanto para salvar vidas como evitar casos graves de la infección. En Europa, estos medicamentos evitaron más de 470.000 muertes en personas mayores de 60 años, 90.000 de ellas en España, desde que comenzaron a usarse hasta noviembre de 2021, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud y el ECDC. “Sin la vacuna, la situación sería completamente como la de marzo de 2020”, contaban los expertos a principios de enero con la sexta ola y la variante ómicron multiplicando por mucho los casos en España, aunque con un impacto muy distinto en casos graves y muertes.

Aunque la vacuna más utilizada en el mundo es la de Oxford-AstraZeneca, el producto de Pfizer se ha impuesto, al menos, en el mundo rico. Y eso se tiene que contar en las cuentas. El precio del producto varía según quién lo compre: la Unión Africana paga 5,9 euros de media por dosis, Suráfrica o Brasil 8,5, EEUU unos 17 euros y la Comisión Europea entre 12 y 20 euros, según la recopilación de la ONU. Si la primera la inyectan en 182 países, la segunda es aplicada en 151. En esa lista luego viene Sinopharm con 86, Moderna con 85 y Janssen con 80 Estados.

Pero la crisis de imagen que AstraZeneca padeció sobre todo en la Unión Europea –que compra a Pfizer con los precios más altos– hizo que la marca estadounidense viera cómo se multiplicaban sus pedidos. Los casos de efectos adversos del producto de AstraZeneca (muy infrecuentes) provocaron restricciones en su uso y, por lo tanto, se despejó el camino comercial para Pfizer.

Las dosis de refuerzo

La estrategia de dosis de refuerzo que la misma farmacéutica puso encima de la mesa en julio pasado al anunciar que un tercer pinchazo “seis meses después del segundo obtiene de cinco a diez veces más anticuerpos neutralizares para la variante original y la beta del virus” y generaba defensas contra la delta, ha terminado por generalizarse en los estados ricos. Aún más tras la llegada de ómicron: España certificó el jueves pasado que habrá refuerzo para todas las personas mayores de 18 años. Aun así, esos pedidos extra no engordarán los ingresos del año recién terminado.

Con todo, Pfizer calcula ahora que Cominarty le proporcionará finalmente 31.000 millones de euros en ventas en 2021 con un margen de beneficio por encima del 25% –antes de impuestos–. Al comenzar el ejercicio, la compañía adjudicó a su producto estrella contra la COVID unos ingresos de 12.000 millones de euros, 2,5 veces menos. Al mismo tiempo vaticinaba que la demanda podría alargarse durante años.

La revisión al alza se basa en “los acuerdos adicionales de suministro que se han firmado desde julio”. Los patrones de encargos con los que trabaja la farmacéutica indican que 2021 se cerraría con la entrega de 2.800 millones de dosis. De hecho, en los nueve primeros meses, con datos ya cerrados, Pfizer ingresó en total unos 49.000 millones de euros, un 91% más que en el mismo periodo de 2020.

Mientras, los países empobrecidos siguen sin vacunas

Mientras tanto, los problemas de acceso a las vacunas de los países empobrecidos siguen siendo acuciantes: no han llegado dosis para cubrir a la población; se han mantenido los cuellos de botella y no se ha alcanzado un acuerdo para suspender temporalmente las patentes de las vacunas y conseguir así multiplicar la producción.

En octubre pasado, fracasó una nueva ronda en la Organización Mundial del Comercio para intentar levantar provisionalmente patentes. Solo un mes después, Europa intentaba blindarse ante el surgimiento de la variante ómicron detectada en Suráfrica. En esos momentos había más población, concentrada en los países ricos, con una tercera dosis que personas con alguna dosis puesta en los estados más pobres. La situación no ha cambiado mucho y, a pesar del blindaje, en solo un mes, ómicron era ya la variante del SARS-CoV-2 detectada en el 47% de los análisis realizados en España.

La Organización Mundial de la Salud lanzó el programa COVAX para conseguir que los países con pocos recursos tuvieran vacunas y evitar casos como el que puso de manifiesto ómicron: si el virus circula masivamente en grandes poblaciones sin vacunar puede variar. El programa no ha conseguido generalizar la vacunación completa en la parte del mundo más desfavorecida.

Según los datos de la ONU, COVAX se ha asegurado 2.100 millones de dosis, aunque ha suministrado 987 millones a 144 países. La Unión Europea, por ejemplo, tiene aseguradas más de 3.000 millones. El director médico de Pfizer en España, Juan Álvarez, defendía a finales de noviembre de 2021 la rentabilidad de su empresa a y exponía que “para seguir investigando las farmacéuticas necesitan ingresos”.

El consejero delegado de la farmacéutica Pfizer, Albert Bourla, considera que “pronto podremos retomar una vida normal” y dejar atrás lo peor de la pandemia de COVID-19. Bourla, en una entrevista concedida este domingo al diario francés Le Figaro, ha calculado que ese momento puede llegar “en primavera” y lo ha fiado a “las herramientas” que suponen “las pruebas, las vacunas y los primeros tratamientos”. Las dos últimas de esas herramientas son fabricadas y comercializadas por Pfizer.

Las limitaciones de la estrategia de las vacunas de refuerzo: ¿hasta cuándo?

Saber más

La farmacéutica estadounidense, cuya vacuna contra la COVID-19 supone más de la mitad de todas las dosis adquiridas y administradas en España y el 60% de los acuerdos de compra de la Comisión Europea, prevé doblar en 2021 sus ingresos respecto al nivel prepandemia. A eso hay que sumarle el lanzamiento del tratamiento antiviral Paxlovid, que está siendo evaluado por la Agencia Europea de Medicamentos pero que ya recibió el visto bueno para su uso de emergencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el 10 de enero que ya está comprometida la compra de 344.000 dosis de este antiviral.