China sube los impuestos de los anticonceptivos: así es como pretende aumentar la natalidad

Niña asiática jugando

Inma Moraleda

Madrid —

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Desde el 1 de enero de 2026, productos como preservativos, píldoras anticonceptivas y Desde el 1 de enero de 2026, productos como preservativos, píldoras anticonceptivas y otros métodos de planificación familiar dejaron de estar exentos de impuestos en China y pasaron a pagar el 13 % de impuesto al valor añadido (IVA), el tipo estándar para la mayoría de bienes de consumo. Esta decisión forma parte de un paquete de reformas fiscales y sociales diseñado para intentar revertir el prolongado descenso de la tasa de natalidad en la segunda economía mundial.

La medida, intenta simbolizar un giro radical: de décadas de políticas de control de la natalidad (incluida la antigua política del hijo único) a un enfoque que, según Pekín, favorezca el aumento de nacimientos. En paralelo, el Gobierno ha eximido del IVA a servicios relacionados con el matrimonio, la educación infantil y el cuidado de mayores, y ha ampliado las licencias de maternidad y paternidad.

¿Un impuesto con impacto demográfico real?

Pese a que el Gobierno lo presenta como un paso más dentro de su estrategia pro-natalista, expertos demográficos y de salud pública han expresado escepticismo sobre su efectividad. La demógrafa Qian Cai, directora del Demographics Research Group en la Universidad de Virginia, ha señalado que un impuesto del 13 % aplicado a anticonceptivos probablemente tenga “muy poco efecto” sobre las decisiones reproductivas de parejas que ya no desean tener hijos o más hijos, especialmente cuando se comparan con los elevados costes de criar y educar a un niño en China

Además, la imposición de un mayor precio a métodos de barrera como el preservativo puede tener efectos colaterales en salud pública. Un informe de la Bill & Melinda Gates Foundation de 2022, citado en medios internacionales, indica que el uso de condones en China es relativamente bajo (aproximadamente el 9 % de parejas), con prevalencia mayor de métodos como dispositivos intrauterinos o esterilización femenina.

Un giro fiscal controvertido en pleno declive demográfico

Las cifras oficiales dan contexto a la decisión fiscal: en 2024 se registraron 9,54 millones de nacimientos, un tercio menos que los 14,7 millones en 2019, pese al fin formal de las restricciones de hijos y las sucesivas ampliaciones de los permisos para tener hasta tres descendientes. La población total de China comenzó a disminuir por tercer año consecutivo en esa misma etapa.

Sin embargo, varios analistas subrayan que los factores que impulsan la baja natalidad son estructurales y van más allá de una medida tributaria. Un estudio publicado en China Economic Review (2025) sobre la relajación de las políticas de control de la natalidad tras la implantación de la política de dos hijos encontró que soltarse de controles estrictos puede tener efectos negativos no deseados, como una penalización salarial significativa para las mujeres, ampliando la brecha de ingresos dentro de los hogares y reduciendo la capacidad económica de las familias para tener más hijos.

Así, las preocupaciones económicas y laborales (por ejemplo, la incertidumbre laboral, los costes de vivienda y la discriminación profesional ligada a la maternidad) son factores más determinantes en las decisiones reproductivas que cambios fiscales sobre productos concretos.

En resumen, mientras China intenta contrarrestar una crisis demográfica cada vez más profunda con medidas simbólicas como gravar anticonceptivos, la evidencia científica señala que las causas del declive de la natalidad están enraizadas en desigualdades económicas y sociales que un impuesto, por sí solo, difícilmente puede resolver.

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