Qué sabemos de la accidentada misión de la OMS en China para “cazar” el origen del virus
Tres meses después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicase la hoja de ruta de su gran investigación en Wuhan, esta ha dado comienzo. O algo así. Es la primera vez que China permite a la máxima autoridad sanitaria en la pandemia adentrarse sobre el terreno y apretar el botón de rebobinar con el fin de trazar el origen del coronavirus. Pero si los inicios no han sido sencillos, la carga de trabajo que les queda por delante es todavía más ardua. “No es como ir allí, tomar muestras a 20 murciélagos, a un gato de algalia y de pronto saber de epidemiología”, ha dicho a la revista Science uno de los miembros del panel de la OMS, Fabian Leender, que trabajará en remoto desde Berlín.
Escribe Mónica Zas.