España afronta la bajada de la tercera ola con carencias de rastreo que ponen en riesgo la detección de repuntes
Es una de las piedras angulares de la estrategia para mantener a raya el coronavirus, pero aún el rastreo en España sigue lastrado por carencias que impiden un análisis lo suficientemente exhaustivo. Ahora que todo parece indicar que el pico de la tercera ola se ha superado y comienza una tendencia a la baja de los contagios, vuelven las voces que reivindican un refuerzo del sistema que permita acelerar el descenso y controlar futuros repuntes. Aún hay algunos indicadores que apuntan a que todavía hay un amplio margen: según el último informe del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), la mediana de contactos estrechos identificados por cada caso está en dos, por debajo de lo recomendado.
Escribe Marta Borraz.