La COVID-19, los conflictos en el Sahel y las relaciones con Marruecos, claves en la llegada de migrantes a Canarias
Cerca de 30.000 personas migrantes han llegado a Canarias en pateras y cayucos en el último año y medio. Su acogida en las Islas ha estado marcada por la “improvisación y las restricciones inesperadas que las han dejado bloqueadas en un territorio insular del que no pueden salir”. Así lo explica el informe Migraciones en Canarias, la emergencia previsible, elaborado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y publicado este miércoles. Según este documento, el impacto de la crisis de la COVID-19 en los países de origen, los conflictos en el Sahel, la guerra de Malí, las relaciones con Marruecos y la presión policial en el resto de rutas han sido las principales causas del aumento de las llegadas por la ruta canaria.
La pandemia, según CEAR, ha tenido un doble impacto en los países africanos de los que han partido buena parte de los migrantes llegados a Canarias. Muchas rutas terrestres que las personas en tránsito solían usar para llegar a otros puntos de partida vinculados a la ruta del Mediterráneo se cerraron. Así, “muchos migrantes tuvieron que quedarse en los países de la fachada atlántica como Mauritania, Senegal, Marruecos y Gambia”, por lo que la ruta canaria se presentó como la única opción para salir del continente “pese a ser una de las más peligrosas del mundo”.
Escribe Natalia G. Vargas.