Revilla pedirá protección policial para sus actos y reuniones tras una situación de “acoso” que se está viendo extendida a su familia
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla (PRC), no va a dimitir, tal y como le pide la derecha parlamentaria encabezada por PP, Ciudadanos y Vox y la Asociación de Hostelería de Cantabria, tras sufrir un escrache de un grupo de hosteleros al término de una comida con empresarios este pasado jueves en Santander. “Si yo pensase que he hecho algo mal, no necesito que me lo pidan”, ha subrayado el dirigente regionalista, que ha sido acusado de comer en el interior de un local de hostelería y fumar en la terraza, algo que niega tajante.
Y es que desde hace 20 días, el presidente de Cantabria, que no lleva escolta, está siendo perseguido sistemáticamente en sus comparecencias públicas y en reuniones de trabajo, una situación de “acoso” que se está viendo extendida a su familia, según ha explicado él mismo, ya que su hija ha sido increpada con insultos una noche reciente al verter la basura doméstica en los contenedores callejeros. La hija de Revilla fue grabada en vídeo e increpada, algo que su padre “no va a tolerar más”.
A raíz del incidente en el restaurante en el que los hosteleros le acusan de saltarse sus propias normas comiendo en el interior de un local y fumando un puro, Revilla ha negado estas acusaciones, amplificadas en las últimas horas a través de las redes sociales, y ha pedido una comparecencia parlamentaria, que tendrá lugar la próxima semana, así como protección policial de sus actos y reuniones.
Informa Javier Fernández Rubio.