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Una persona de vuelta de Italia cuenta su experiencia en España: “Me hicieron sentir excluido”

4 marzo 2020 - 11:28 h

Lo que al principio me pareció algo anecdótico acabó convirtiéndose en una cancelación forzada de parte de mi viaje por las regiones de Véneto y Lombardía, y en una urgencia frenética por volver a España ante los rumores –y, sobre todo, las peticiones de los propios españoles, exaltados en las redes sociales– de que iban a cerrar las fronteras.

Lo que no sabía era la fiesta que me esperaba en España. De vuelta aquí empezaron a contabilizarse también los primeros casos de contagio. Por tanto me convertí, de la noche a la mañana, en alguien a quien señalar y evitar.

Empecé a notar distanciamientos forzados, sobre todo en la oficina. Si los amigos son la familia que se elige, los compañeros de trabajo son la familia que se nos impone. Con ellos pasamos casi la mitad de nuestro día a día, y de ese trato diario surgen amistades y relaciones afectivas de las que uno no espera ciertas cosas. Por ejemplo, que eviten incluso mirarte. Como si un cruce de miradas desencadenara una infección.

De pronto, un alto número de compañeros se definían hipocondríacos para justificar su actitud. Me miraban con pavor, daban una larga vuelta de seguridad alrededor de mi zona de trabajo, evitaban bajar conmigo en el ascensor, y vi incluso algún respingo al notar mi presencia. ¿Se me ha puesto cara de COVID-19? ¿Está escrito coronavirus en mi frente? Lee el testimonio completo de Óscar Pérez aquí.

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