CRÓNICA | Todos somos soldados en la guerra del coronavirus con o sin estado de alarma
“We shall fight on the beaches, we shall fight on the landing grounds, we shall fight in the fields and in the streets, we shall fight in the hills...”. Es suficiente, gracias Winston. Escribe Iñigo Sáenz de Ugarte.
Todos los presidentes y jefes de Gobierno ansían el momento de dar a sus ciudadanos un discurso dramático en el que intentan convertirse en símbolo de la nación para dar un mensaje de determinación y heroísmo. No es necesario que sea una guerra y que Churchill sea la inspiración. Puede ser en una campaña electoral o en caso de una catástrofe natural. La idea es la misma: alguien en el Estado debe demostrar que no se ahorrará en esfuerzos y además dejar claro que cada uno de los ciudadanos puede y debe hacer su aportación.