Yo en la ciudad, mi familia en el pueblo: así se sobrelleva la crisis del coronavirus lejos de la localidad natal
El sábado fue el momento clave: ¿Me vuelvo o no al pueblo? Esta es la pregunta que se hicieron muchos jóvenes que habitualmente residen y trabajan en Zaragoza, pero que tienen a sus familias en sus pueblos del rural aragonés. Los que optaron por quedarse, ahora añoran su localidad natal y a sus familias, pero no se arrepienten de una decisión que tomaron “por responsabilidad” tras haber estado expuestos a situaciones de riesgo de contagio. Sobrellevan la distancia como todo el mundo: lo mejor que pueden.
Es el caso de Susana López, de 34 años, maestra natural de Moreal del Campo, una de las localidades más golpeadas por los contagios por COVID-19 en Aragón. “Estuve pensando en irme para estar con mis padres, y con los perros y los gatos, y poder pasear por el jardín, el antiguo corral de casa de mis abuelos, que es más grande que mi piso de Zaragoza... Mis hermanas y mis padres me animaron a volver para no quedarme aquí sola. Pero justo había estado el domingo en Madrid, en la manifestación del 8M, así que tomé la decisión de quedarme aquí”, cuenta.
Informa Óscar Senar