El confinamiento devuelve a las Dunas de Maspalomas sus ondulaciones y aspecto “de ensueño no visto en 50 años”
El confinamiento obligatorio para contener la pandemia de COVID-19 ha privado de transeúntes a las Dunas de Maspalomas, en Gran Canaria, lo que ha tenido como consecuencia que estas dejen de tener huellas de pisadas y recupere así el aspecto de paisaje de ensueño que no se contemplaba desde hace 50 años, según ha destacado el Cabildo insular.
El coronavirus y el estado de alarma, “con duras consecuencias para la población, pero necesario para preservar su salud, está facilitando sin embargo la recuperación de procesos ecológicos esenciales de diversidad de entornos, no solo en la hermosa floración de la cumbre o la sosegada reproducción de las aves”, resalta Miguel Ángel Peña, director técnico del proyecto Masdunas, sino que “también ha favorecido que este ambicioso trabajo ofrezca resultados positivos a mayor velocidad de la esperada”.