Empleados de la Delegación del Gobierno desmontaron la tesis de la Guardia Civil de las llamadas ocultas para desconvocar manifestaciones
La Guardia Civil había acusado en su primer informe a la Delegación del Gobierno de Madrid de ocultar el rastro de las llamadas que hizo a manifestantes a los que supuestamente había presionado para que anulasen las concentraciones que tenían previstas después del 8M tras autorizar las marchas feministas. Los convocantes ya habían negado esas supuestas presiones y ahora son los trabajadores de la Delegación los que desarman la tesis sobre las llamadas: nunca se registran y nadie les dio orden expresa a los empleados de la Delegación del Gobierno de que no lo hicieran. Los trabajadores niegan también que tuvieran capacidad para evitar esas protestas.
Escriben Marcos Pinheiro, Pedro Águeda e Irene Castro.