El vicepresidente de Trump insiste en atribuir el aumento de casos en EEUU a la realización de más de tests mientras Florida registra su récord de contagios diarios
El vicepresidente de EEUU, Mike Pence, ha insistido este viernes en la tesis expuesta por Donald Trump durante su polémico mitín en Oklahoma en la que vinculaba los últimos datos sobre la expansión del coronavirus en EEUU a la realización de un mayor número de pruebas diagnósticas en el país.
“Es casi indiscutible que el aumento de pruebas está generando más casos”, ha afirmado Pence durante una sesión informativa del grupo de trabajo para la crisis del coronavirus de la administración norteamericana –la primera en casi dos meses– en la que ha considerado “muy fuerte” la capacidad hospitalaria actual del país norteamericano ante el aumento de contagios registrado en las últimas semanas en varios estados.
Según declaraciones que recoge The Guardian, el vicepresidente también ha invitado durante su comparecencia a los estadounidenses a “consolarse con el hecho de que las muertes están disminuyendo”, y ha asegurado que “la realidad es que estamos en un lugar mucho mejor” que hace dos meses: “Hemos hecho un progreso ciertamente notable”, ha concluido.
Estas afirmaciones de Pence contrastan con las advertencias que durante esta misma sesión ha realizado el principal asesor sanitario de la Casa Blanca para el coronavirus, Anthony Fauci, quien ha alertado sobre el “grave problema” al que se enfrenta el país en ciertas áreas. Esta misma semana, Fauci también desmintió la posible recuperación a la que se ha referido Pence en relación a la disminución del número de muertes, remarcando que este muestra una estrecha vinculación con el crecimiento de contagios, por lo que podría aumentar en las próximas semanas.
Las declaraciones de Pence llegan el mismo día que el Departamento de Salud de Florida ha informado sobre un nuevo récord de contagios diarios en este estado, tras registrar 8.942 casos positivos en un solo día. Una situación similar a la que sufre el estado de Texas, donde, según la base de datos de The New York Times, ya son 136.783 los casos confirmados, tras un notable repunte registrado en las últimas semanas. En este último, hace tan solo dos días las autoridades sanitarias de la ciudad más poblada del estado, Houston, advirtieron sobre un posible colapso inminente de sus unidades de cuidados intensivos, por entonces al 97% de su capacidad.
Ambos estados han decretado este viernes el cierre de sus bares y la reducción del aforo de sus restaurantes al 50% con el objetivo de frenar este ascenso de los contagios registrado en los últimos días.
Escribe Carlos H. de Frutos