Raquel Yotti: “Con un 5% de la población contagiada tuvimos el sistema sobrepasado; no confinar hubiera tenido costes inasumibles”
La doctora Raquel Yotti (Madrid, 1973), directora del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) desde 2018, ha asumido esta primavera un reto de cierta relevancia: la dirección científica del ENE-COVID, el estudio de seroprevalencia que impulsaron el Ministerio de Ciencia y el de Sanidad para analizar el impacto de la pandemia en España. Nuestro país ha sido uno de los más golpeados del planeta por la COVID-19, y por tanto había muchos ojos puestos en esos resultados. No había precedentes en Europa de una investigación de envergadura nacional sobre la circulación del coronavirus, y tampoco en España se había elaborado nunca uno de esta magnitud para otras enfermedades.
Tras algún retraso respecto a lo anunciado por el Ministerio, entre finales de abril y mediados de junio se tomaron muestras y se encuestó a unas 60.000 personas seleccionadas estadísticamente. Hubo dos oleadas de conclusiones preliminares y ayer lunes se presentaron las definitivas, que confirman que a pesar de la virulencia de la primera ola de la pandemia, por el momento solo el 5,2% de la población española ha desarrollado anticuerpos frente a la COVID-19 –en Madrid y Castilla y León más del 10%, en zonas como Andalucía el 3%–. Hablamos con Yotti sobre las implicaciones de esas cifras y también sobre el reconocimiento internacional que finalmente ha obtenido el estudio, publicado en The Lancet, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.
Empecemos por lo básico: ¿qué significa que el 5,2% de la población tenga anticuerpos y qué ganamos como país conociendo este dato?
Lo que significa ese resultado es que, aproximadamente, el 5% de la población española ha estado expuesta al virus y ha generado anticuerpos. Lo relevante para nuestro país es fundamentalmente saber que la mayor parte de la población no ha tenido contacto con el virus. Eso quiere decir que las medidas de confinamiento fueron eficaces, pero también que dejaron a más gente vulnerable.
¿Había alternativa? Tenemos más de 28.000 muertos confirmados para un 5,2% de contagiados (aproximadamente 2 millones y medio de personas), ¿saber el contagio real, tan pequeño proporcionalmente, ayuda a tomar conciencia de la virulencia del coronavirus?
Esa es la clave. Con este pequeño porcentaje de la población contagiada y expuesta al virus tuvimos el sistema sanitario al borde de estar sobrepasado, en algunos lugares realmente sobrepasado, y miles de pacientes fallecidos. No confinar, haber dejado el virus circular libremente y tener un mayor porcentaje de población contagiada hubiese sido inasumible. Esta idea de la que se hablaba, que parece que ya ha caído porque se ha entendido que no es posible, de conseguir la inmunidad de grupo con el virus circulando libremente, hubiese tenido un coste en vidas humanas difícil de imaginar. Uno de los comentarios del editorial que acompaña a la publicación del estudio en The Lancet habla de eso: la inmunidad de grupo no solo es difícil de alcanzar sino que éticamente no se puede considerar. ¿Cuántas vidas humanas hubiésemos perdido buscándola, y posiblemente sin alcanzarla? Estos resultados reafirman las medidas de confinamiento tomadas, y eso es importante. Es importante pensar en lo que hicimos y transmitir a la población que sí, fueron tiempos difíciles que van a dejar un impacto económico muy grande, pero esto se hizo bien, lo contrario hubiese implicado una pérdida humana y también económica enorme.
Escribe Belén Remacha.