Cartoneros, la calle en tiempos de COVID-19
“Hoy en la Argentina si tenes trabajo y lo perdés estás a tres meses de quedarte en la calle”, dice Dany de Caraza. Junta cartones, es trapero a punto de sacar un videoclip y tiene el pelo verde Hulk. Aunque está en la calle, transpira optimismo. “Si empujás la carreta, juntás el mango”, dice, y todo es simple, capitalista y perfecto. Mientras hablábamos nos cocinamos al sol en la vereda de la Biblioteca Nacional.
A unas cuadras, una mujer está mucho más triste. Tiene seis hijos que quedan al cuidado de la madre cuando sale a cartonear. Gana trescientos o cuatrocientos pesos por día y dice que es difícil explicarle a los chicos que a veces no hay. Lo dice sin terminar la frase. Quedarse sin comer es algo de lo que no se habla y es el miedo de todos los días de los cartoneros, que viven anclados en lo que juntaron hoy.
Las mujeres cartoneras la pasan peor, ganan menos que los hombres y están pendientes de sus hijos que están en otro lado. Son minoría en un mundo de hombres. Quisieran tener un trabajo distinto, con mejores horarios. Una me dijo que el mejor trabajo que se puede imaginar es limpiar oficinas.
Escribe Lisandro Varela en elDiarioAR