Por qué las dosis sobrantes de la vacuna pueden ser un nuevo rompecabezas
Una imagen a principios de enero desató una fuerte polémica en Nueva York alrededor de la campaña de vacunación contra la COVID-19: una enfermera tuvo que echarse a la calle en busca de candidatos para recibir la inyección porque al final del día le iban a sobrar algunas dosis. ¿Cómo podía estar ocurriendo aquello en medio de tal urgencia pandémica? ¿Se estaban tirando dosis sobrantes sin que nadie lo supiese? “¡Esto no debería pasar!”, exclamó en Twitter Bill Neidhardt, jefe de prensa del alcalde de la ciudad, al hacer público el testimonio de la sanitaria y a raíz de informaciones del New York Times.
La idea de desperdiciar dosis de la vacuna contra la COVID-19, al mismo tiempo que se reportan miles de muertes diarias en el mundo, parece sin duda un escándalo, pero evitarlo tampoco es sencillo. ¿Por qué? Pues porque a diferencia de muchas otras vacunas, tanto la de Pfizer/BioNTech como la de Moderna vienen en viales multidosis. Es decir, que de cada frasco se pueden extraer hasta seis dosis, en la primera, y diez, en la segunda. El problema aparece cuando, al final del día, el equipo de vacunación se encuentra con que tiene un vial a medio terminar pero ya no queda gente para vacunar. ¿Qué hacer entonces?
Escribe Pau Rodríguez.