En este concierto, inspirado en una obra de Brahms, los miembros del coro cantan entre los espectadores

Por primera vez un coro que no es el Rundfunkchor Berlin interpretará este montaje específico y lo hará el Orfeó Català, formación emblemática y reconocida

Alberto Gómez

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Barcelona va a vivir este fin de semana una experiencia musical muy original en el emblemático Saló del Tinell. Bajo el título de “Human Requiem”, el Orfeó Català presenta una propuesta que rompe las barreras más tradicionales de un concierto de música clásica. Este espectáculo se integra en la programación del Grec 2026 de la capital catalana y la gran novedad será la inmersión total del público en el espacio escénico durante toda la obra. Cantantes y asistentes compartirán un mismo entorno, eliminando la distancia habitual de los conciertos. Esta coproducción artística promete ser una gran experiencia, marcando el esperado debut catalán de este innovador montaje escénico. La arquitectura histórica del Saló del Tinell, en pleno centro de la ciudad, servirá como marco para una meditación sobre la vida.

La base de esta creación es la majestuosa obra “Un rèquiem alemán” de Johannes Brahms. Compuesta originalmente entre 1861 y 1868, la pieza nació tras la pérdida de seres muy queridos. Brahms decidió alejarse de la liturgia tradicional en latín para usar textos bíblicos en alemán. El objetivo no era rezar por los difuntos, sino consolar a los que todavía siguen vivos. En esta ocasión, se interpreta la conocida como “Versión de Londres” para piano a cuatro manos. Pau Casan y Paul Perera son los encargados de ejecutar esta partitura de gran intimidad expresiva. El resultado es un viaje espiritual que transita desde la oscuridad hacia la luz y la esperanza. La música de Brahms se convierte así en una reflexión compartida sobre la mortalidad humana.

El concepto escénico ideado por Jochen Sandig transforma la audición pasiva en un acto participativo. Sandig, fundador de instituciones culturales en Berlín, propone que el coro se mueva libremente. Los espectadores no dispondrán de sillas y deberán permanecer de pie o sentarse en el suelo. Al mezclarse los intérpretes entre el público, el sonido envuelve a cada asistente de forma única. Esta disposición busca borrar las fronteras físicas y emocionales habituales de un concierto coral. La coreografía, que cuenta con la colaboración de Sasha Waltz, guía los movimientos de los cantantes. Es una invitación a dejarse llevar por un baño emocional que trasciende las creencias religiosas. La presencia física de los artistas y la acústica del lugar crean una atmósfera sobrecogedora.

La dirección musical recae sobre Simon Halsey, una de las figuras más destacadas del mundo coral

La dirección musical recae sobre Simon Halsey, una de las figuras más destacadas del mundo coral. Halsey ha sido un pilar fundamental para el Orfeó Català durante la última década de trabajo. Este concierto representa el final de su etapa como director invitado principal y gran embajador. Junto a él, la soprano Mireia Tarragó y el barítono Ferran Albrich aportarán sus voces solistas. El equipo artístico se completa con asistentes de coreografía y un cuidado diseño de iluminación. Jörg Bittner es el responsable de iluminar el espacio para realzar la carga dramática de la obra. La colaboración entre todos estos artistas permite una interpretación de altísima intensidad emocional. La batuta de Halsey asegura que el mensaje de consuelo llegue a cada rincón del salón.

El Orfeó Català, fundado en 1891 por Lluís Millet y Amadeu Vives, asume un reto histórico. Esta formación es una de las instituciones corales más emblemáticas y reconocidas. Por primera vez, un coro que no es el Rundfunkchor Berlin interpretará este montaje específico. Los miembros del Orfeó han trabajado intensamente para integrar el movimiento con el canto coral. Su participación en el Grec 2026 subraya la proyección internacional que ha alcanzado el conjunto. La versatilidad de sus cantantes es clave para lograr la inmersión que requiere el “Human Requiem”. Se trata de una experiencia donde la voz humana se siente cerca, vibrando junto al espectador.

La producción original de este réquiem humano se estrenó en el año 2012 en Berlín. Fue desarrollada por el Rundfunkchor Berlin mientras Simon Halsey era su director principal. Desde entonces, el montaje ha viajado a ciudades como Nueva York, Hong Kong y Ámsterdam. Su éxito internacional ha sido rotundo, recibiendo elogios de la crítica en múltiples continentes. Incluso fue incluido en la prestigiosa lista de música clásica del diario “The New York Times”. La colaboración con Sasha Waltz & Guests ha sido vital para definir su estética y movimiento. Ahora, Barcelona se une a esta lista de ciudades que han acogido esta experiencia espiritual y el Saló del Tinell se suma así a los espacios singulares que han albergado esta obra.

Una gran expectación

El contenido del espectáculo se aleja del juicio final para centrarse en el amor y la alegría. A través de siete movimientos, la música de Brahms ofrece una meditación filosófica profunda. Pasajes bíblicos sobre la siembra con lágrimas y la cosecha con alegría guían el relato. La obra habla de la brevedad de la vida, pero también de la esperanza en una eternidad. Se invita al espectador a una elevación artística que cura las heridas de la pérdida personal. El “Human Requiem” es, en esencia, un mensaje universal de paz que traspasa cualquier frontera. La arquitectura del Tinell, cargada de historia, potenciará esta sensación de atemporalidad y respeto.

La expectación por estas dos funciones en el Grec es máxima. El éxito de convocatoria demuestra el interés del público barcelonés por propuestas innovadoras. Tras estas funciones, Simon Halsey continuará vinculado al Palau de la Música en proyectos artísticos futuros. Además, el Orfeó Català ya prepara una repetición de la obra para el próximo 20 de septiembre. Dicho concierto tendrá un carácter benéfico para los damnificados por el terremoto de Venezuela. Aquella interpretación se llevará a cabo en el propio Palau de la Música pero en un formato distinto. Mientras tanto, el “Human Requiem” en el Tinell quedará como un recuerdo imborrable de comunión musical.

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