Descubren en Argentina un dinosaurio que pudo pescar como una garza hace 70 millones de años
Un equipo de paleontólogos ha identificado en la Patagonia argentina una nueva especie de dinosaurio carnívoro que, según los investigadores, podría haber capturado peces de forma similar a las garzas actuales. El animal, denominado Kank australis, vivió hace unos 70 millones de años y pertenece al grupo de los unenlagiinos, unos pequeños y medianos terópodos emparentados con los célebres raptores. El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la diversidad ecológica de estos dinosaurios y refuerza la idea de que algunos de ellos desarrollaron estrategias de alimentación muy distintas a las de los depredadores terrestres más conocidos.
La nueva especie ha sido descrita a partir de restos fósiles recuperados en el sur de la provincia argentina de Santa Cruz, cerca de El Calafate. Los materiales incluyen dientes, vértebras y huesos de los pies que permitieron distinguirla de otros representantes del grupo. Los investigadores estiman que los ejemplares adultos alcanzaban entre 2,5 y 3 metros de longitud, lo que convierte a Kank australis en un depredador de tamaño moderado dentro de los ecosistemas del Cretácico tardío.
El entorno en el que vivía poco tenía que ver con la Patagonia actual. Según los autores del estudio, hace 70 millones de años la región estaba recorrida por ríos sinuosos, arroyos y lagunas estacionales rodeadas de vegetación acuática. Los análisis de sedimentos y restos vegetales indican la existencia de un clima templado y húmedo con precipitaciones estacionales, un paisaje capaz de sostener una fauna diversa formada por peces, insectos, moluscos y numerosos vertebrados.
Un cuello preparado para capturar presas acuáticas
Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es la anatomía del cuello del animal. Las vértebras cervicales presentan estructuras asociadas a la inserción muscular y a la protección de vasos sanguíneos, rasgos que en las aves modernas aparecen especialmente desarrollados en especies con movimientos complejos del cuello. Los investigadores consideran que estas características recuerdan a las observadas en las garzas y podrían estar relacionadas con la captura de presas acuáticas en entornos fluviales y lacustres.
Esta interpretación contrasta con la imagen clásica de los raptores como cazadores exclusivamente terrestres. Aunque el dinosaurio conservaba la gran garra curva característica del segundo dedo del pie que define al grupo, varias de sus adaptaciones anatómicas sugieren un comportamiento diferente. Los autores plantean que pudo desempeñar un papel ecológico comparable al de ciertas aves pescadoras actuales, aprovechando los cursos de agua que atravesaban el ecosistema patagónico.
Evidencias de una dieta basada en peces
La hipótesis de una alimentación piscívora no se basa únicamente en la forma de las vértebras. Los investigadores destacan que los unenlagiinos presentan hocicos alargados, numerosos dientes y cuellos flexibles, rasgos compatibles con la captura de peces. En el caso de Kank australis, además, los fósiles aparecieron asociados a restos de peces, una coincidencia que refuerza la interpretación propuesta por el equipo científico.
Los autores también identificaron características que ayudan a diferenciar a esta nueva especie de otros unenlagiinos conocidos. Entre ellas figuran dientes con pronunciadas crestas longitudinales y vértebras cervicales neumáticas, es decir, dotadas de cavidades internas de aire. Estas particularidades, junto con su menor tamaño y constitución más esbelta respecto a otros representantes tardíos del grupo, contribuyeron a reconocerla como una especie hasta ahora desconocida.
Aun así, los investigadores no descartan que el animal pudiera alimentarse también de otras presas presentes en el mismo entorno. El ecosistema incluía anfibios, lagartos, tortugas y pequeños mamíferos, por lo que probablemente disponía de una dieta oportunista. Al mismo tiempo, convivía con grandes depredadores como Maip macrothorax, un megaraptor de más de diez metros de longitud que podría haber supuesto una amenaza para este dinosaurio mucho más pequeño.
Más allá de su biología, el descubrimiento ayuda a cubrir un vacío en el registro fósil del extremo sur de la Patagonia. Hasta ahora, la mayoría de las especies conocidas de unenlagiinos procedían del norte de la región, mientras que en el sur solo se habían encontrado restos aislados difíciles de atribuir a especies concretas. Para los investigadores, Kank australis ayuda a conectar los registros conocidos del norte de la Patagonia con los hallazgos realizados en la Antártida y demuestra que estos dinosaurios estaban ampliamente distribuidos por distintas latitudes de Sudamérica durante los últimos millones de años del Cretácico.
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