Los delfines aprenden una nueva técnica de caza con conchas y las primeras imágenes apuntan a que ya la enseñan a otros ejemplares

Los delfines aprenden una nueva técnica de caza con conchas y las primeras imágenes apuntan a que ya la enseñan a otros ejemplares

Héctor Farrés

17 de agosto de 2026 19:00 h

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Unas fotografías tomadas por pasajeros de Blue Dolphin Marine Tour en 2013 y 2019 guardaban una conducta que los científicos no identificaron hasta años después, cuando nuevas observaciones confirmaron que los delfines de Hervey Bay usan grandes conchas vacías para capturar peces. El hallazgo sitúa en la costa oriental de Australia una técnica de caza llamada shelling, documentada hasta entonces de forma científica en Shark Bay, en el oeste del país.

Algunos cetáceos dominan una maniobra que exige varias habilidades

La maniobra comienza cuando un delfín mular del Indo-Pacífico persigue a un pez hasta hacerlo entrar en la concha vacía de un caracol marino, que después recoge con el hocico y eleva sobre la superficie. Al inclinar y sacudir la concha, el animal consigue que la presa atrapada caiga hacia su boca. Los investigadores señalan que no todos los ejemplares realizan esta técnica, porque exige localizar las conchas adecuadas, manejarlas y extraer el pez con éxito.

El equipo de la University of the Sunshine Coast observó esta conducta en 2025 mientras realizaba estudios habituales sobre la posición, el comportamiento y la salud de los delfines en el Great Sandy Marine Park.

Dos explicaciones compiten por explicar el origen del método

Alexis Levengood, autora principal del estudio y experta en mamíferos marinos de esa universidad, reconoció la maniobra en cuanto una hembra levantó una concha fuera del agua y recordó que ya había visto ese tipo de caza en otros lugares.

La investigadora relató la reacción que tuvo a bordo cuando comprendió que acababan de registrarla en la costa oriental: “Empecé a gritar porque sé cómo es el shelling”.

Hasta esa grabación, la descripción científica de esta forma de alimentación se concentraba en Shark Bay, a unos 5.955 kilómetros de la zona estudiada en Queensland, donde apareció publicada por primera vez en 2011. Un análisis de 42 observaciones en esa población occidental, difundido en 2020, apuntó a que los delfines podían aprender la conducta de otros miembros de su grupo mediante transmisión social entre individuos.

Una cría imitó los movimientos realizados antes por su madre

Una hembra adulta y su cría aportaron otra pieza cuando fueron grabadas usando conchas en la misma jornada, porque el joven recogió una de ellas pocos minutos después de que su madre la soltara. Las imágenes muestran que la madre elevó primero una concha, que el pez escapó y que después persiguió a la presa, mientras la cría cogió el objeto y lo sujetó de una forma parecida.

Levengood señaló el posible alcance de esa secuencia para el aprendizaje entre generaciones cuando afirmó que “nuestras imágenes aportan la primera prueba potencial de transmisión social materna”. La investigadora también advirtió de que la grabación todavía no prueba que la madre enseñara activamente la técnica a su descendencia ni pudo determinar si alguno de los dos animales consiguió comerse el pez.

Los científicos ampliarán el seguimiento para estudiar el aprendizaje

Los investigadores quieren ampliar las observaciones en Hervey Bay y Shark Bay para averiguar por qué unos delfines usan conchas y otros no, además de precisar cómo adquieren esa destreza. El equipo contempla que existan poblaciones del norte de Australia que practiquen el mismo método sin haber sido registradas todavía, una posibilidad favorecida por el solapamiento parcial de territorios entre grupos que no son migratorios.

Una mayor cantidad de observaciones permitiría también comparar el aprendizaje entre compañeros descrito en Shark Bay con la posible transmisión de madres a crías registrada en Queensland.

El estudio mantiene abiertas varias vías sobre su expansión

La presencia del mismo método de caza en dos zonas australianas muy alejadas mantiene abiertas dos explicaciones que el estudio publicado en Marine Mammal Science todavía no puede resolver. Los delfines de ambas poblaciones pudieron desarrollar la técnica por separado mediante ensayo y error, o el comportamiento pudo extenderse socialmente a través de individuos y poblaciones aún sin estudiar.

Esa incertidumbre deja pendiente determinar cuántas vías de aprendizaje intervienen en el uso de herramientas entre estos cetáceos y hasta dónde se ha extendido el shelling por las aguas australianas.

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