Los delfines dependen cada vez más de los barcos de pesca para alimentarse y esto no es una buena noticia

El delfín mular, también conocido como delfín nariz de botella (Tursiops truncatus).

Laura Cuesta

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Los delfines mulares del norte y centro del Adriático no solo se han visto obligados a convivir con la pesca de arrastre. En algunas zonas, estos delfines de nariz de botella se han adaptado tanto a este ecosistema degradado por la pesca industrial que ahora dependen en gran medida de ella para poder alimentarse.

Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores, cuyo estudio se ha publicado recientemente en la revista Frontiers in Mammal Science. Los científicos encontraron que una proporción importante de estos cetáceos sigue a los barcos de arrastre mientras estos trabajan con la intención de capturar presas desorientadas o aprovechar descartes.

“Hoy en día, la forma más fácil de encontrar [delfines nariz de botella] es buscar arrastreros”, dijo Giovanni Bearzi, coautor del estudio y presidente de la Asociación de Biología y Conservación de Delfines en Italia, al diario The Guardian. “Muchos de ellos son seguidos por los delfines que van a buscar alimento y carroña a su paso”.

Bearzi explicó que los delfines no solo se alimentan de peces vivos, sino también de descartes y organismos no deseados. “Los delfines siguen a los arrastreros porque es muy difícil encontrar presas naturales. ¿Por qué es difícil encontrarlas? Porque hay sobrepesca”, señaló al diario británico.

El estudio

Para llegar a esta conclusión, los investigadores observaron durante ocho años (2018-2025) el comportamiento de los delfines detrás de embarcaciones de arrastre en dos regiones italianas del Adriático (Véneto y Marcas). En total, examinaron 859 arrastreros, y los delfines estaban presentes detrás del 24,7% de todos los barcos observados.

Delfines mulares buscando alimento detrás de un arrastrero de media agua en Véneto.

Los autores sostienen que el Adriático es uno de los mares más intensamente arrastrados del mundo y que décadas de pesca de arrastre han provocado pérdida de hábitats del fondo marino, reducción de poblaciones de peces y empobrecimiento del ecosistema. Como consecuencia, el ecosistema en el que habitan estos delfines ya no les ofrece suficientes alternativas de alimento.

Los delfines

“Durante la recogida de la red, cuando los arrastreros estaban inmóviles o retrocedían lentamente, los delfines podían acercarse a la popa”, explican los autores en el estudio sobre el comportamiento de los cetáceos analizados. “En algunos casos, los pescadores desechaban cajas enteras de peces. Los delfines se sumergían en la zona y permanecían allí mucho después de que el barco se hubiera marchado, aparentemente alimentándose de los descartes”.

Una de las cuestiones que más ha llamado la atención de los expertos es que esta población parece haber desarrollado una dependencia conductual de los arrastreros. Durante la observación, comprobaron que madres y crías acompañaban a adultos detrás de los barcos, lo que podría indicar que este comportamiento se está transmitiendo culturalmente entre generaciones, igual que ocurre con otras técnicas de alimentación en cetáceos.

“Si se detuviera la pesca destructiva, los recursos marinos se recuperarían muy rápidamente. Los delfines podrían volver a alimentarse de sus presas naturales, como lo hicieron durante siglos en esta misma zona. Pescar menos. Pescar de forma menos destructiva. Ese es el mensaje”, compartió el autor del estudio con The Guardian.

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