Así son las ranas en peligro de extinción que han viajado desde Ghana hasta Londres para intentar salvarlas
Los anfibios son uno de los grupos de animales más amenazados del planeta: casi un tercio de las especies del mundo están al borde de la extinción. Existen varios factores que les afectan negativamente, entre los que destacan la destrucción de su hábitat a mano de los humanos, la contaminación, el aumento de las especies invasoras y la sobreexplotación para el comercio de mascotas.
Entre los anfibios al borde de la extinción, hay dos ranas que corren un grave peligro. Hablamos de la rana resbaladiza de Atewa y la rana de charco de Afia Birago, ambas autóctonas de la Reserva Forestal de las Colinas de Atewa en Ghana, las cuales están cada vez más amenazadas por la destrucción de su hábitat causada por las actividades de minería que se realizan en la zona.
Con el objetivo de intentar salvarlas, el zoológico de Londres ha acogido varios ejemplares de estas dos especies. “La Zoological Society of London [Sociedad Zoológica de Londres] ha estado trabajando junto con Herp Conservation Ghana y el Instituto de Investigación Forestal de Ghana para establecer un programa pionero de cría de conservación”, explicó Ben Tapley, conservador de reptiles y anfibios del zoo londinense.
Desde hace unos meses, los especialistas del zoo se han dedicado a estudiar en detalle la biología de estas dos ranas y a mejorar su cuidado en entornos controlados con la idea de, a largo plazo, intentar crear poblaciones seguras que puedan servir para reforzar o restaurar sus poblaciones silvestres.
Tareas de conservación
Se estima que, de la rana deslizante de Atewa, conocida por sus singulares habilidades de natación similares a las de un pez y por su sonido característico, quedan menos de 1.500 especies en estado salvaje. La rana de charca de Afia Birago, que pesa menos de 1,75 gramos y cabe en una moneda, hasta ahora solo sobrevivía en dos charcas permanentes dentro de la reserva forestal africana.
El cuidador de anfibios Unnar Aevarsson fue uno de los que viajó a Ghana para ayudar a establecer una nueva instalación para las ranas en Kumasi, la primera instalación dedicada a la conservación de anfibios en África Occidental. En este viaje, los investigadores también recogieron muestras de agua e imágenes de la vegetación local para recrear el entorno natural de las ranas en Londres.
“Nunca antes se había intentado algo así en África Occidental. Trabajamos con un conocimiento limitado de estas especies, en particular de la rana de charco de Afia Birago, que nunca había estado bajo cuidado humano en ningún lugar del mundo antes de que estos animales llegaran a Londres”, declaró Unnar. Desde el pasado 15 de mayo, los que visiten la sección “La vida secreta de los reptiles y anfibios” del zoo inglés, podrán ver a las ranas que están siendo cuidadas por este equipo.
0