Pablo Escobar se encaprichó en tener hipopótamos en su zoológico privado y Colombia tiene ahora un problema
El narcotraficante Pablo Escobar acumuló caprichos durante los años que estuvo al frente del Cartel de Medellín, una poderosa organización que sembró el terror desde finales de los años 70 hasta principios de los 90. Todas esas extravagancias seguramente quedaron reunidas en la Hacienda Nápoles, la residencia que el colombiano construyó con mimo.
La Hacienda Nápoles era una pequeña gran ciudad privada: tenía pistas de aterrizaje para helicópteros, diez casas, decenas de lagos artificiales, estatuas de dinosaurios de tamaño real, una pista de motocross, una gasolinera y tres zoológicos con decenas de animales exóticos, comprados ilegalmente por el narcotraficante.
Escobar se emperró en tener hipopótamos y trajo cuatro ejemplares desde África. Esos enormes animales se terminaron reproduciendo y la población asciende actualmente a más de doscientos individuos. Un incremento que se ha convertido en un verdadero problema para Colombia, que los considera como una especie exótica invasora desde 2022.
En este sentido, el ejecutivo colombiano anunció este lunes un plan para manejo de hipopótamos, que incluye el traslado seguro de algunos y la eutanasia para, por lo menos, ochenta ejemplares durante el segundo semestre de este año, con el objetivo de evitar su reproducción.
“Desde 2022 la ciencia nos dijo que hay que reducir la población (de hipopótamos) para salvar nuestros ecosistemas”, señala la ministra de Ambiente, Irene Vélez, en un vídeo publicado en sus redes sociales, en el que hace un llamamiento a tener un debate sano sobre esta cuestión y defiende que el ejecutivo ha actuado siempre con el aval de la comunidad científica.
Vélez sostiene que es “una decisión necesaria para proteger la biodiversidad, los ecosistemas acuáticos y la seguridad de las comunidades locales” de Colombia. Con este plan, que plantea dos acciones (traslado y eutanasia de parte de los hipopótamos), se busca proteger especies como el manatí, la nutria de río (Lontra longicaudis) o la tortuga del río Magdalena (Podocnemis lewyana).
De acuerdo con el ejecutivo colombiano, se implementarán dos métodos de eutanasia, una física y otra química, que comienzan con la captura del hipopótamo, la sedación y posterior administración de medicamentos “aprobados por expertos en el manejo de estos procesos”. En total, se seleccionarán ochenta hipopótamos de la Hacienda Nápoles.
La medida de la eutanasia ha sido tomada tras el fracaso de otros métodos de control, como el traslado de los paquidermos a países como México, Filipinas, Perú, India y Sudáfrica, después de que sus gobiernos no emitieran los permisos CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre) necesarios para completar la gestión.
Traspiés a las primeras de cambio
Pero el plan del Gobierno ha arrancado con un traspié. Un juez en Antioquia ha suspendido el plan tras la presentación de un recurso que pide priorizar alternativas no letales para estos animales, como la esterilización y el traslado a espacios controlados, según recoge el medio local El Nacional.
El hipopótamo, uno de los muchos caprichos de Escobar, es el tercer animal terrestre más grande del mundo, después del elefante y el rinoceronte blanco, con un peso de entre 1.300 y 3.500 kilogramos. Pueden vivir hasta 50 años y suelen tornarse agresivos ante la presencia de humanos.
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