Sin ella, las películas de Martin Scorsese no tendrían nada que ver: así es como Thelma Schoonmaker definió su cine

La editora estadounidense Thelma Schoonmaker en 2010 en el Karlovy Vary International Film Festival.

Laura Cuesta

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Taxi Driver, Uno de los nuestros, Casino, El lobo de Wall Street, El irlandés, Shutter Island, Los asesinos de la luna… La filmografía de Martin Scorsese es extensa y, para los grandes fanáticos del cine, fácilmente reconocible tanto por los temas que ha tratado a lo largo de su carrera como por su estilo narrativo. Conseguir esto no solo ha sido mérito del cineasta, sino también de Thelma Schoonmaker, la montadora habitual de sus películas. Su trabajo ha sido fundamental para dar ritmo, coherencia y, sobre todo, personalidad a la obra cinematográfica del director y guionista estadounidense.

Schoonmaker ha trabajado con Scorsese durante más de cincuenta años, montando casi todas las películas de su filmografía. Se conocieron en 1963, en un curso de cine de seis semanas en Nueva York, poco después de que ella terminara sus estudios en la Universidad de Cornell. “Quizá ni siquiera habría llegado a ser cineasta si no lo hubiera conocido”, dijo la editora en una entrevista a la BBC.

La ganadora de tres premios Oscar por el montaje deToro salvaje (1981), El aviador (2005) y Los infiltrados (2007) le explicó a la cadena británica que, pese a ser una labor fundamental dentro de la industria del cine, muchos desconocen lo que hace un montador. “Básicamente lo que hacemos es recibir el material en bruto del rodaje y averiguamos cómo encajan mejor todos los planos. ¿La escena fluye? ¿Es demasiado larga o demasiado corta?¿Estamos potenciando demasiado a un personaje por encima de a otro?”, compartió.

Después de tantos años trabajando juntos, muchos podrían pensar que cineasta y editora habrán protagonizado alguna que otra disputa por el contenido de alguna de las películas en las que han colaborado. Schoonmaker confesó entonces que nada más lejos de la realidad: “Nunca discutimos. Muchos montadores y directores se pelean por las películas. Es una lucha de egos, y eso es terrible para la película. Pero, por suerte, sé lo que le gusta y lo que no”. 

Los estereotipos de género continúan

Aunque a lo largo de sus 86 años“solo” se ha llevado tres galardones, Schoonmaker ha recibido ocho nominaciones al Oscar a mejor montaje cinematográfico. Pero su éxito no la libró de los prejuicios, especialmente durante los 60 y 70. “La primera vez que fui a un laboratorio con una lata de película, un hombre que estaba allí me dijo 'suelta esa lata' porque estaba muy molesto de que una mujer se hubiera atrevido a entrar al laboratorio”, recordó en una entrevista para The Guardian.

En aquella época, ya había editoras como Dede Allen, conocida por montar películas como Bonnie and Clyde (1967) o El club de los cinco (1985); Margaret Booth, quien mucho antes había editado Romeo y Julieta (1936); o Verna Fields, montadora de Tiburón (1975), película por la que ganó el Oscar a mejor montaje en un momento en que las mujeres apenas eran reconocidas en las categorías técnicas.

Un problema que sigue vigente en categorías como la de Mejor dirección. Desde que los Oscar concedieron su primera estatuilla en 1929, más de 400 directores han sido nominados por la dirección de sus películas. Sin embargo, solo nueve mujeres han sido destacadas por la Academia de Cine por el mismo mérito. De esas nueve mujeres, solo tres se han llevado finalmente el galardón: Kathryn Bigelow (En tierra hostil, 2010), Chloé Zhao (Nomadland, 2021) y Jane Campion (El poder del perro, 2022).

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