El viaje por la mente de Mercè Rodoreda que te hará entender su mundo interior: una exposición del CCCB hasta finales de mayo
Hay autores que se leen y otros que se atraviesan, casi como si uno caminara por dentro de sus obsesiones, sus imágenes y sus símbolos, y eso es precisamente lo que propone la exposición Rodoreda, un bosc, que acoge el Centre de Cultura Contemporània (CCCB) de Barcelona hasta el 25 de mayo de 2026, una muestra que no se limita a explicar la obra de Mercè Rodoreda, sino que invita a recorrerla como si fuera un espacio físico, un bosque en el que cada sala funciona como una extensión de su universo literario.
La propuesta parte de una idea clara: entender la literatura de Rodoreda no como una suma de textos, sino como un sistema vivo de imágenes y gestos que se repiten, se transforman y se ramifican a lo largo de toda su obra, construyendo un mundo propio en el que conviven la inocencia y la crueldad, el realismo más cotidiano y una dimensión simbólica cargada de fuerza.
No es casual que la exposición adopte la forma de un bosque, porque ese es precisamente el hilo conductor que permite conectar sus raíces, sus heridas y su proyección.
Un recorrido que transforma la literatura en paisaje
El itinerario de la exposición está pensado como un recorrido orgánico en el que el visitante avanza a través de distintas capas que remiten tanto a la vida como a la obra de la autora, empezando por unas raíces marcadas por el exilio, continuando con unos troncos atravesados por la guerra y extendiéndose hacia unas ramas que dialogan con la cultura europea, hasta llegar a unas copas que representan la influencia que Rodoreda sigue teniendo hoy.
Esa estructura no solo ordena el espacio, sino que permite entender cómo su literatura se construye a partir de tensiones constantes, de oposiciones que nunca terminan de resolverse del todo.
En ese bosque simbólico aparecen también elementos recurrentes en su narrativa, como el acto de espiar, la transformación de los cuerpos o la presencia de la muerte, que aquí se traducen en imágenes, instalaciones y piezas que ayudan a visualizar aquello que en los textos se sugiere más que se explica. La exposición no busca simplificar su obra, sino todo lo contrario, reforzar su complejidad a través de un lenguaje visual que amplía la experiencia de lectura.
Arte contemporáneo para leer a Rodoreda desde otro lugar
Uno de los aspectos más interesantes de la muestra es su diálogo con el arte contemporáneo, ya que incluye piezas creadas específicamente para la ocasión por artistas como Èlia Llach, Mar Arza, Oriol Vilapuig, Carlota Subirós o el colectivo Cabosanroque, bajo la selección de Martí Sales.
Estas intervenciones no ilustran la obra de Rodoreda de forma literal, sino que la reinterpretan, aportando nuevas capas de significado y permitiendo que el visitante se acerque a su universo desde perspectivas distintas.
La exposición, comisariada por Neus Penalba, combina además estos trabajos con documentos originales procedentes del fondo de la Fundació Mercè Rodoreda, creando un diálogo constante entre archivo y creación contemporánea que amplía la mirada sobre una de las voces más importantes de la literatura catalana del siglo XX. No se trata solo de ver objetos, sino de entender cómo esos materiales siguen generando sentido en el presente.
0